Buenas, soy Emilio Calatayud. En Graná estamos de fiesta, vamos, casi como siempre. Esto es un no parar. Es el Corpus, varias noches en las que los hijos no duermen y los padres menos aún esperando a que los niños vuelvan sanos y salvos. Es lo que toca: sufrir hasta que se escucha el sonido de la llave en la puerta y a la noche siguiente, otra vez lo mismo. Eso sí, dicen que los hijos dan muchas satisfacciones, ja, ja, ja.








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