A veces, la mejor manera de respetar el interés superior del menor es encerrándolo; a veces, la libertad es un castigo

 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Todos, no solo los que nos dedicamos a la justicia, estamos obligados a velar por los derechos de los menores y a tener en cuenta siempre el interés superior del menor. Quizá haya quien crea que eso implica que los niños que delinquen pueden irse de rositas. Ahí está esa leyenda urbana que dice ‘No puedes hacerme nada, que soy menor’. No es cierto. A veces, incluso muchas veces, la mejor manera de respetar el interés superior de un chaval que ha cometido un delito es encerrándolo. Es lo que hacemos cuando estamos ante una infracción grave y los niños tienen problemas mentales o adicciones -o ambas cosas, porque suelen ir de la mano- o cuando nos encontramos con chiquillas de 14 años que ya tienen dos hijos… El Interés superior de esos menores no es permanecer en libertad. Hay familias que lo entienden y otras que no, pero la libertad es, a veces, un castigo.

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