Los parlamentos y las Cortes deberían prohibir a sus señorías usar los móviles durante las sesiones (o sea, en horario laboral)

 

Foto: María Gil Lastra

 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Piqué, el jugador del Barcelona, se quejó el otro día de que los miembros del Parlamento catalán estuvieran más pendientes de sus móviles que de lo que estaba pasando en la cámara. En otras cosas discrepo de lo que dice Piqué, pero en este caso le doy la razón. Las Cortes, es decir, el Congreso y el Senado, y los distintos parlamentos autonómicos debería prohibir a sus señorías usar los móviles durante las sesiones, o sea, en horario laboral. Queda feo. Da sensación de falta de respeto hacía los propios compañeros y, lo que es más grave, hacia los ciudadanos.

Los niños, que son niños, pero no son tontos, ven estas cosas y luego preguntan: “¿Por qué no puedo yo llevar el móvil al ‘cole’ y los diputados sí pueden usarlo cuando están en sus sillones del Congreso?”.

Como es natural, se admitiría alguna excepción: el presidente del gobierno y de la comunidad, y los jefes de la oposición, pero no más.

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