Dame un teléfono móvil, que quiero incomunicarme

Buenas, soy Emilio Calatayud. Los teléfonos móviles fueron un gran invento precisamente porque eran móviles, es decir, que uno podía comunicarse sin necesidad de estar al lado del teléfono fijo -a mí me gustaba el modelo góndola-. El avance era muy importante. Por ejemplo, si sufrías un percance en la carretera podías avisar a los servicios de emergencia. O enterarte de por dónde andaban tus hijos y a qué hora pensaban llegar a casa. Pero eso fue al principio. Ahora el teléfono móvil ya sólo es un móvil. La función teléfono hace tiempo que se perdió. El otro día llamé a tres personas que sabía que estaban juntas para que me dijeran por dónde paraban y reunirme con ellas: ninguna me contestó. Total, que me fui a casa. Al día siguiente, las excusas: “Es que yo había bajado el volumen…” “Es que me había quedado sin batería”. “Es que estaba cazando Pokémons…” “Es que…”

En resumen, deme usted un móvil que quiero incomunicarme. Creo que nunca antes un invento había servido para una cosa y la contraria.

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