Y una vez más volver

Cuando terminaba junio, estaba muy contento con la agenda de julio: por una vez, los astros se habían alineado y este 2011 íbamos a poder disfrutar de (casi) todos los eventos, festivales y encuentros lúdico-culturales que tanto nos gustan, excepción hecha del Encuentro Tres Continentes de Agüimes, que tristemente nos perdemos por segundo año consecutivo. (Besos y abrazos para la buena gente canaria) La Tropa Musiquera, creciente y en inmejorable forma, tenía un reto por delante tan exigente como ilusionante.

Tras volver de Senegal y disfrutar de la presencia en Granada de Somaly Mam, (con el brutal descoloque y jet lag mental que todo ello nos produjo) nos fuimos un fin de semana a Carchuna, a relajarnos y achicharrarnos bajo el sol. Pero ya luego todo ha sido un no parar. De Etnosur al Jazz en la Costa de Almuñécar, a donde llegamos justo cuando el Tren Negro arribaba a Gijón, 1.000 kilómetros al norte de aquí, y a cuyo séquito nos uniremos desde el miércoles por la tarde.

Pero hoy es domingo, es mediodía y acabamos de llegar a casa desde Salobreña, de nuestro refugio en el íntimo, detalloso, coqueto e imprescindible Hostal San Juan, uno de esos espacios con encanto en los que uno podría instalarse durante semanas y nunca podría sentirse solo o abandonado, dado el carácter acogedor, cálido y amigable de Jean Pierre, su dueño vocacional. El año pasado nos conquistó y ya será, para siempre, nuestro hogar en Salobreña.

Aunque hubiera que coger el coche, para disfrutar del Festival de Jazz de Almuñécar, ese célebre Jazz en la Costa que acoge a miles de personas cada año, decidimos instalarnos en Salobreña, un pueblo mucho más tranquilo y recogido que la sexi-ciudad-vacacional con permanente olor a aftersun, y en el que tenemos sólidas amistades con ese Frente Salobreñero que tan bien nos recibe siempre que vamos.

Como Mariano y Rosarito, en ese Studio JA, un pub al que se entra bajando y del que se sale levitando, tras un buen puñado de horas de charla amena e instructiva, excelente música e inmejorable ambiente.

¿Y los espetos de sardinas y el arroz del Bahía, en un mediodía de fresca brisa bajo las sombrillas, a pie de playa, seguidos por una refrescante Capiroska en ese Sunem de airoso diseño?

Y Colin, claro. Y Encarni. Y Encarni y Colin. Yo, cuando sea niño, quiero ser como Colin. Y como Encarni. Tan bien avenidos, cómplices y cariñosos, entre ellos y con los demás. Su visceral gusto por las cosas bien hechas y mejor rematadas se concreta en una de esas frases para el recuerdo, para tener presentes en todo lo que hagamos en nuestra vida:

– ¡Vamos a ser serios, Jesús!

Porque la vida es un juego, claro. Pero un juego pero muy serio. Pongamos pasión, creatividad e ideas en acción. Pero con seriedad. Con rigor. Con disciplina. Y con Gin Tonics, claro.

Para la vuelta de temporada, en septiembre, haremos una nueva visita a Salobreña, para disfrutar de un más que merecido Colin Interventions Tour, por distintos lugares de la costa en que nuestro buen amigo ha ido dejando su impronta, de la Plaza del Ayuntamiento de Salobreña al caleño Hotel el Ancla.

Porque, a lo largo de estos días, hemos estado centrados en el jazz. Bueno, y también, en el pescado fresco de Lute y Jesús, a dos escasos minutos de ese paradisíaco Parque del Majuelo que Jesús Villalba y su equipo convierten en el mejor Club de Jazz de España, abierto a los aires de la noche tropical.

Pero permitan ustedes que nos detengamos aquí.

Los ojos se cierran, pero la báscula pide medidas inmediatas para rebajar las hechuras de este cuerpo que, tantos días de buenos cuidados, amenaza con provocar socavones a su paso. Además, tenemos kilos y kilos de prensa pendiente de devorar. ¡Menudo fin de semana, entre la intervención de la CAM, la salvajada de Noruega, la muerte de Amy y el grandioso premio concedido a Juanjo Guarnido! Mucho por leer, reflexionar, deglutir y analizar.

Es hora de correr mucho, comer menos, dormir algo, leer una barbaridad (tras otra) y, después, escribir de nuevo.

¡Una vez más volver!

Jesús retornante Lens

PD.- Hay van los Posts de otros 24 de julio. Del 2009 y del 2010.

JUANJO GUARNIDO: NUESTRO HOMBRE EN PARÍS

En la columna de hoy de IDEAL hablamos de una de las grandes exposiciones del año en Granada…

 

El Gran Rash dejó un comentario en mi Blog, amenazándome de muerte si no iba a verla. Unos días después, estando en Marruecos, recibo una llamada. Era el visionario Colin Bertholet, recomendándome vivamente… que fuera a verla.

El caso es que hace un par de años ya la había visto, en la Semana Negra de Gijón. O creía haberla visto. Una gran exposición con los originales de Juanjo Guarnido para su premiada, alabada, exportada y memorable serie “Blacksad”, protagonizada por un gato detective. Y es que la exposición que podemos disfrutar en el Crucero del Hospital Real, hasta el 3 de mayo, es más, mucho más que “Blacksad”.

Por supuesto, están los mencionados originales. Pero, además, hay pósteres, carteles afiches, álbumes traducidos a los idiomas más inverosímiles, figuritas de plástico y escayola con las efigies de los protagonistas y originales de otros trabajos de Juanjo. Entre ellos, uno muy especial: una imagen de Salobreña que hizo cuando era crío y que, premiada en un concurso, fue publicada por IDEAL, como él mismo señala en la interesantísima entrevista que, en formato DVD, se puede disfrutar en uno de los extremos del espacio expositivo. (Y ya que hablamos de Tebeos, recordemos ESTE enlace, en que hablábamos de su cara más seria, amarga y comprometida)

Una entrevista de una media hora de duración en la que el artista granadino, radicado en París, desgrana los avatares de una carrera apasionante e interesantísima, como dibujante de tebeos o historietas (a él tampoco le gusta la denominación de “cómic”) y como animador empleado por Disney. Una carrera portentosa que, alejado del ruido y la furia mediáticos, le han permitido participar en películas tan importantes como “Hércules”, “Tarzán”, “Atlantis” y “El libro de la selva II”, dibujando a personajes como Hades, el padre de Tarzán, Helga o la mismísima Bagheera. Y da gusto escuchar declaraciones tan sencillas como sentidas. Por ejemplo, hablando de Helga, señala Guarnido que con ella hizo “algunos de los planos más chulillos de mi carrera”.

Con total naturalidad, sin darle la más mínima importancia, Guarnido relata una carrera cinematográfica de la que muy pocas personas pueden presumir en este país. Y lo hace desde la humildad, reconociendo lo mucho que le sirvió su paso por la Facultad de Bellas Artes, aunque sus cuadros fueran infectos, según confiesa él mismo. Nada de despreciar la formación académica o de lanzar pullas a compañeros y/o rivales. Respeto y admiración. Y una defensa a ultranza del taller artesanal como fórmula de aprendizaje y creación, con el boca-oreja como sistema de transmisión de conocimientos. Y, por supuesto, loas y felicitaciones por lo que está consiguiendo en Granada la gente de Kandor.

Da gusto descubrir a artistas cuya obra es genial, reconocida, exitosa y, sobre todo, reacia a subirse a la cabeza de su autor. Que ya sabemos que a muchas estrellas, estrellonas y estrellitas, el sueño del éxito les produce monstruos ingobernables y terminan estrellados en un Paseo de la Fama tan marchita como efímera. E intrascendente.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros