Lección & objetivo 2012

La lección, la aprendí esta mañana, leyendo El Viajero de El País. Y viene en el mejor posible de los formatos: un proverbio africano, que dice así:

“Cada mañana, una gacela se despierta pensando que debe superar al más rápido de los leones o morirá.

 

Cada mañana, un león se despierta pensando que ha de correr más rápido que la gacela más lenta para poder comer.

 

Da igual que seas un león o una gacela, en cuanto sale el sol, toca correr.”

Seas león, seas gacela; cuando sale el sol, toca correr

Sin palabras.

El objetivo, atlético-viajero-aventurero-demencial y ecológico, para el 2012, es éste: correr un maratón por la sabana africana, “una de las más duras y emocionantes, con tempraturas de hasta 35 grados y una altitud media de 1.700 metros sobre el nivel del mar…”

¿Quién se viene?

Se celebra en la reserva Lewa, a 200 kilómetros de Nairobi, Kenya. Alberga cebras, rinocerontes blancos y negros, leones, búfalos y guepardos en sus 250 kms. cuadrados. Para garantizar la seguridad de los corredores, dos helicópteros sanitarios y Rangers armados vigilan el trazado de la prueba,

¿Quién se apunta, para el año que viene por estas fechas?

Tened en cuenta que el mundo se acaba el 21 de diciembre de 2012. Y que el final se acerca. La cuenta atrás avanza inexorablemente…

Seas león o seas gacela, toca correr.

Jesús safari Lens

PD.- Hace un año, Pateando el mundo, pasaba ESTO.

Live as a beetle

Acaba de hacerse pública la noticia, científicamente comprobada, de que el calentamiento global es imparable y que, efectivamente, el 21 de diciembre de 2012, todas las centrales nucleares de este planeta entrarán en un irreversible y conjunto proceso de fisión que acabará con prácticamente toda forma de vida en el Planeta Tierra.

No. Ni hay posibilidad de dar marcha atrás ni hay tiempo como para preparar misiones espaciales que permitan al ser humano instalarse en otros planetas.

La vida, tal y como la hemos conocido hasta ahora, se termina. Y punto.

Sin embargo, hay unos seres que sí sobrevivirán a la hecatombe: los escarabajos y las cucarachas.

Solo ellos seguirán caminando sobre la superficie terrestre, a partir del 21-12-12.

El mundo será suyo.

Irene nos invita... be beetle, my friend!

La República Checa, por su parte, acaba de hacer público que ha convertido en ilusionante realidad la célebre pesadilla de Kafka: sometidas a un proceso de inducción / reacción y tomando un cóctel de pastillas cuya composición es altamente secreta, las personas pueden acostarse siendo seres humanos y despertarse convertidos en escarabajos peloteros. De por vida y de forma irreversible.

A las 12.00 horas de hoy, 24 de mayo de 2011, se abre el plazo para solicitar turno para la Transformación. Sólo hay 25.000 plazas disponibles, en todo el mundo.

Y cuando se cubran, por estricto orden de llegada de solicitud, se acabó.

Siento ser portador de tan malas noticias, pero la pregunta es:

¿Estás dispuesto a convertirte en escarabajo pelotero, con tal de sobrevivir?

Be Beetle, My Friend.

Beetle forever.

800 PARA EL APOCALIPSIS

En La Parida de Andreu Martín, hoy podemos leer esto:

En la contra de La Vanguardia del 1-2 de enero de 2008, un señor llamado Lawrence E. Joseph, autor del libro “Apocalipsi 2012” declaraba a Lluís Amiguet que está convencido de que el el día 21 de diciembre de 2012 se iniciará aquel gran acontecimiento que en la Biblia nos prometían que pronto se ha de cumplir, porque se acerca la hora de los siete sellos, las siete trompetas, las siete copas, las siete visiones, la mujer y el Dragón, el Cordero y su séquito y la Gran Prostituta.

Si tiene razón, hoy faltarían 800 días justos para el Fin del Mundo. Continúa la cuenta atrás.

Lo que nos recuerda a ESTE relato que escribimos hace tiempo.

Reíd, reíd, pero no todos lo tomamos a broma. Ho más de 1.000 corredores hemos participado en la Media Maratón Internacional de Motril, poniéndonos en forma para, cuando llegue el momento, estar en condiciones de salir corriendo. ¿Hacia dónde? Es lo de menos.

¿La carrera a ninguna parte?

Tengo buenas sensaciones, tras ESTE bajonazo. Hoy aguanté dignamente hasta el kilómetro 18 y aún entonces no me adelantaron decenas y decenas de corredores. Hice mi mejor marca en la Media Maratón de Motri, aunque ha cambiado el recorrido: 1 hora 42 minutos y 42 segundos. A 4.54 minutos el kilómetro. Para lo que estoy entrenando y para seguir jugando al baloncesto, es una marca aceptable. Lo celebramos, abundante y generosamente, con gente de Motril y Almería. Y con una tal Hendrix, mezclada con una India y unas rodajas de pepino.

El reto, volver a bajar de 1.40. Próximamente.

Y pensar en qué hacer durante los 800 días de vida que le quedan a este mundo, claro…

Jesús Lens. Apocalíptico perdido.

WHEN THE (BLACK) SAINTS GO MARCHING IN

Una Banda que se llama “Patrulla Dixie” no puede terminar un concierto sin tocar el célebre “Cuando los Santos marchan”, evidentemente y, vodka en mano (debí pedir bourbon), al son del clásico sureño de entre los clásicos, pensando en la serie “Treme”, empecé a pensar en mi particular santoral… y me salió todo negro, el muy cabrón.

Un santoral que, desde ayer, incorpora una nueva serie de figuras, para engrandecer el ánimo. Como Petros Markaris, que se reía a mandíbula batiente cuando le decía que a uno de mis portátiles le bauticé con el nombre de Jaritos, su célebre personaje de ficción.

¡Vaya comida, la que pudimos disfrutar en el Hotel Jovellanos! Sólo por esa densa fabada, ya merecía la pena estar aquí.

Después, mi room mate, Paco Jurado y un servidor, nos dedicamos a acosar a Markaris, como grupies a una estrella de rock. Pero es escritor griego era facilón. Y se dejaba. Intentar resumir en unas pocas líneas todo lo que hablamos con Markaris es misión imposible. Esa plática se merece un artículo en exclusiva, a lo que nos comprometemos firmemente. Un artículo que se llame algo así como “La literatura de la Crisis” y parte de cuyos argumentos usaré en la presentación de la novela de Guillermo Orsi, el próximo jueves.

La tertulia de ayer, en Semana Negra, versaba sobre la literatura de palabras, ideas o acción. Y fue muy entretenida, en el mejor sentido de la palabra. Ustedes-vosotros, que ya me vais conociendo, ¿con qué creéis que me alineo?

Fue entonces cuando Escalante, con su aspecto de noble patricio romano tomó la palabra para hablarnos de los más de setecientos atentados, tramas y complots que los EE.UU. diseñaron contra Fidel Castro. Y él sabe bien de qué habla, no en vano fue su jefe de seguridad durante algunos años. Algunos tan majestuosos como los dirigidos a que se le cayera hasta el último pelo de la barba o a que le diera un ataque de risa en alguna de sus comparecencias públicas, para minar su credibilidad. Complots que si aparecieran en una película de los Hermanos Marx diríamos eso de “la vin el Groucho, como se ha pasado”. Pero la CIA tiene estas cosas…

Había pensado marcharme temprano, ayer, del recinto de Semana Negra. Pero un paseo por las librerías Negra y Criminal y Noveno Arte me retuvo allí. Y un buen rato de charla con Laura, acerca de las cuitas laborales y editoriales de estos duros tiempos que corren nos condujeron a la presentación de “Buda Blues”, de Mario Mendoza, una de las novelas más intrigantes e interesantes, sobre el papel, de las que se han presentado en lo que va de Semana, con permiso de Gabriela Cabezón, por supuesto.

Y es que este año, a la vuelta de Semana Negra, me he reservado una semana sin compromisos, para devorar todo lo que estoy comprando estos días, para cuyo transporte necesitaré una nueva bolsa de viajes.

Comentaba Mario que, en el documental de Spike Lee sobre el Katrina y Nueva Orleans, apareció una pintada en la capital del jazz que rezaba: “Thank you, Katrina”.

Una pintada absolutamente demencial, milenarista y primitivista, apocalíptica y abisal. ¿Vamos hacia el fin del mundo? Hay teorías según las cuáles sólo así se puede entender el triunfo de España en el Mundial, al calor y al color de la Roja, como el auténtico baño de sangre que está por venir…

La crisis, la victoria de la Roja y el horizonte del 21 de diciembre de 2012 lo mismo nos sitúan ante un futuro inmediato en el que libros como “Buda Blues” y películas como “Seven”, personajes como el monstruo de Hannibal Lecter y la masiva presencia de autores andaluces en Semana Negra no son sino inequívocas señales de que, efectivamente, el final está cerca…

A ritmo de jazz caliente, desde Nueva Orleans, pasando por Gijón, con el dixie como bandera, iremos recordando a todo ese Santoral negro y criminal que por aquí viene desfilando… Oh when the saints go marching in!

Al menos, lo habremos pasado de poca madre, en este Quilombo de vida…

Jesús Lens, apocalíptico, pero integrado.

PD.- Para saber más, hay que pinchar AQUÍ para leer a Carmen y AQUÍ para leer a Laura.

LLAMADLE CARACOL

Parafraseamos el arranque de la mítica novela de Herman Melville, “Moby Dick”, para hablar de un animal, el Caracol, que, en las antípodas de la gigantesca ballena blanca, tiene todos mis respetos, cariño y admiración.

 

Cuando a un chaval le preguntan por el animal que más le gusta, suele responder que el León, no en vano, es rey de la selva. O, si el niño es pacífico y menos fiero, elegiría uno más de andar por casa: un buen perro, una vaca lechera o un gato mimoso. Pero las apariencias engañan y sabido es que el gato mimoso, en décimas de segundo, saca las uñas y, de tres zarpazos, te puede hacer un mapa en la cara, provocando un desaguisado del que tardes muuucho tiempo en recuperarte.

 

¿Araña? No. Gato.
¿Araña? No. Gato.

Así que, con esto de los animales, hay que ser muy cuidadosos.

 

Yo siempre me he defendido lobuno: individualista, ya que sólo se une a la manada en ciertas ocasiones muy especiales, amigo de aullar a la luna, temido cuando no se le conoce pero al que se le coge rápidamente mucho cariño… y en franco peligro de extinción, la verdad.

 

Y, sin embargo, estos días he descubierto la importancia y las bondades de ser un Caracol.    

 

Lo primero y más evidente, por su autonomía y la capacidad de autogestión de su propia vida. Con su casa a cuestas, como si todos tuviéramos nuestra autocaravana en propiedad, el Caracol puede ir y venir a su antojo, a dónde quiera, siempre libre. Siempre autosuficiente. En invierno, inverna. En verano, cuando hay sequía, estiva. Está perfectamente adaptado a los climas más rigurosos: cuando hace mucho o mucho calor, sella la apertura de su concha con una mucosa especial, llamada epifragma y… a dormir. 

 

Con la casa a cuestas
Con la casa a cuestas

Además, va despacio. Y, aunque en estos tiempos la gente sea una gran defensora de la rapidez, la velocidad y las prisas, quiénes saben lo que realmente merece la pena en esta vida se están apuntando a la moda “Slow”. Lo lento, gana. Lo lento mola. Lo lento gusta. Por eso, en heráldica, el caracol es símbolo de ponderación, firmeza y fortaleza.

 

Siempre que hago un viaje a algún país lejano, me gusta dejarme unos cuantos días para disfrutar de un recorrido a pie, tranquilo y sosegado. En coche o en avión, seguro que vería más cosas, pero las vería peor. Porque la vida, cuando se camina por ella, cuando se transita despacio y con calma y paciencia, es mucho más jugosa y sustanciosa.

 

Lento, pero seguro
Lento, pero seguro

Pero es que, además, el Caracol es un portento físico, con una capacidad pulmonar insuperable y un enorme corazón, lo que le convierte en un auténtico y prodigioso superatleta de la naturaleza.

 

Aunque técnicamente es hermafrodita, al producir tanto espermatozoides como óvulos, el Caracol necesita acoplarse y tener pareja para procrear, ya que no puede autofecundarse, siendo un amante excepcional.

 

Y por todo ello, por esta cantidad de virtudes, por ser unos bichitos tan simpáticos, queridos y apreciados, la concha seca del Caracol se ha utilizado como moneda de altísimo valor a las culturas más diferentes del mundo, siendo el caurí la unidad de cambio más valiosa del África antigua.

 

¡No marques las horas!
¡No marques las horas!

Y, además, por todas estas especiales características, es reverenciado por religiones tan importantes como la egipcia, ya que el caparazón del Caracol, en forma de espiral, simboliza el laberinto, lo infinito y la vida eterna.

 

Así, según las leyendas y las profecías, El Elegido llamado a salvar el mundo cuando el fin esté cerca, tiene que atesorar todas sus cualidades y llamarse, sin atisbo de dudas, El Caracol. Con mayúsculas, dada su grandísima importancia.

 

El Elegido será un Caracol
El Elegido será un Caracol

Jesús Lens, simbolista y profético.