Caminando entre las tumbas

Hay muchas razones por las que ahora mismo deberías de dejar de leer estas palabras y pasar a mirar los horarios de “Caminando entre las tumbas”; pero la más importante es que, dentro de unos años, podrás alardear de haber visto esta peli en el cine, cuando se estrenó, en 2014.

 Caminando entre las tumbas

Porque el filme escrito y dirigido por Scott Frank está llamado a convertirse en una película de culto, una de esas cintas que irán cobrando importancia a medida que pase el tiempo.

No. No espero verla entre las seleccionadas al Oscar de este año. Ni en la lista de las más valoradas, a final de la temporada. No es probable que reciba excesivos premios o galardones ni va a ser un apabullante éxito de público. ¡Y precisamente por eso debes de ir a verla, ahora mismo, y formar parte del selecto club de admiradores de “Caminando entre las tumbas”, desde el primer momento!

 Caminando entre las tumbas café

La película está basada en una novela de Lawrence Block, uno de los más sólidos novelistas de género negro y criminal. Aún recuerdo la fuerza de cada página de “Cuando el antro sagrado cierra”, una de esas lecturas fundacionales que uno no olvida por siempre jamás. Y el protagonista es Matt Scuder, al que ya pudimos conocer en “Ocho millones de maneras de morir”, otra película a rescatar.

Para seguir leyendo la reseña (si aún estás ahí y no has salido pitando para el cine), date un salto a mi espacio Lensanity, en la web de Cinema 2000

Jesús Lens

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La entrega

Ve a verla. Te lo digo así de claro y escueto porque lo mismo tienes prisa y lees esto en Facebook o en Twitter y no tienes muchas ganas de profundizar. Así que… ¡ve a verla! Porque te va a gustar. Te va a gustar si te gustan las películas con enjundia y profundidad, con personajes complejos y repletos de matices y aristas.

Ve a ver “La entrega” si, de una película policíaca, esperas algo más que tiros, acción, persecuciones, saltos al vacío, vértigo y velocidad. Que no es que no nos gusten, pero que hay otra narrativa negro-criminal, cinematográficamente hablando.

 La entrega

Ve a ver “La entrega” si te gustan los guiones que juegan con la psicología de los personajes. Guion. ¡Ahí es nada, lo que he dicho! ¿Sabes quién firma el guion de esta película, justa y merecidamente premiado en el Festival de San Sebastián?

Nada menos que un tal Denis Lehane, a la sazón y actualmente, el mejor escritor vivo de novela policíaca. Y punto. En este caso, el autor de “Mystic river” y “Shutter island” ha adaptado uno de sus cuentos a la gran pantalla, escribiendo el guion original. ¡Y vaya guion!

 La entrega poster

(Sigue leyendo en el espacio Lensanity que tenemos en la web de Cinema 2000)

Jesús Lens

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La isla mínima

Cuando terminabas de ver “El sueño eterno”, la obra maestra de Howard Hawks, la película canónica por antonomasia en la que se compendia lo mejor del cine negro -su estética, su atmósfera, sus personajes, sus diálogos… -había piezas del guion que no encajaban y, si tratabas de hacer memoria de todo lo que ocurría a lo largo de la historia, te perdías. Pero la fascinación, la mandíbula descolgada por lo que habías visto, la sensación de haber disfrutado de una película verdaderamente grande, icónica y genial… ya no te abandonaba nunca jamás.

 La isla mínima actores

Salí del cine, el pasado viernes, con una sensación parecida. Desde luego, la mandíbula se me había quedado desencajada, después del derechazo que me había pegado Alberto Rodríguez y todo el equipo que ha hecho posible “La isla mínima”.

Sí. Al tomarme unas Alhambras fresquitas con Reyes, en El Secreto del Buen Hacer, estábamos de acuerdo en que había algo en el guion que no quedaba del todo claro. Pero ambos convinimos: ¡¿Y a quién le importa?! Porque estábamos los dos fascinados por la película que acabábamos de ver.

 La isla mínima poster

Y eso raramente ocurre, por desgracia. ¡Qué gustazo, poder salir de un cine, abarrotado, habiendo disfrutado de una de esas cintas que, en pantalla grande, se disfruta a lo bestia!

Sigue leyendo mis impresiones sobre “La isla mínima” en el espacio Lensanity de Cinema 2000

Jesús Lens

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III Semana Cine Negro Salobreña

¡Habemus cartel!

Y si tenemos cartel, es que tenemos Semana. La tercera. Que no lo dudábamos. Pero que nos da mucho gusto confirmar que sí. Que habrá III Muestra de Cine Negro de Salobreña.

 Cine Negro Logo

Gracias al trabajo, el compromiso y el esfuerzo de la Asociación Calibre 18seis80 y al carisma de su presidente, el escritor Juan Madrid, los próximos 11 a 16 de marzo de 2014 podremos disfrutar de una convocatoria que ya se ha hecho imprescindible en las agendas negro-criminales de los amantes del Noir y del cine de género.

Pero ahora, hablemos del cartel.

¿Qué te parece esta nueva obra de Colin?

 Cine Negro Salobreña

A mí, personalmente, me encanta. Un cartel muy ajustado a la realidad social del momento. Una realidad cuarteada, que se desmorona. Una realidad que parece un agujero negro. Aunque sea cuadrado. Una realidad con churretes. Y que, además, llora lágrimas de sangre.

Querido Colin, una vez más… ¡te has superado!

Enhorabuena.

Jesús Lens

En Twitter: @Jesus_Lens

 

El hipnotista

Fuimos a verla justo antes de marcharnos a Escandinavia. Si, durante mis viajes, me gusta leer novelas e historias que acaecen en el país de destino, antes de visitar algún rincón lejano de nuestra geografía me gusta ver películas cuya trama de desarrolle en aquellos parajes. Películas, no documentales de viajes. Y, desde luego, no programas del tipo “Españoles – Andaluces – Canarios – Gallegos – Vascos – Madrileños – Catalanes por el Mundo”, que tanto daño han hecho.

Pero esa es otra historia.

Volvamos a las películas. De ficción. Con planteamiento, nudo y desenlace. Volvamos a “El hipnotista”, dirigida por Lasse Hallström sobre el guion de Paolo Vacirca, basado en la novela de Lars Kepler.

 el hipnotista cartel

Vaya por delante una confesión que tampoco es nueva: no soy muy fan de los policiales nórdicos. Ya sabéis que abomino de esas novelas y esos autores cuyos personajes, antes de girar el pomo de una puerta, se lo piensan durante dos o tres páginas. Y, en ese sentido, los nórdicos son demasiado dados a la introspección. Es lo que tiene, supongo, vivir en países gélidos donde es de noche buena parte del tiempo. Pero las películas son otra cosa. Y las series. Que, en el caso de “Millenium”, es lo mismo.

Y traigo “Millenium” a colación porque, sin recordarla muy exactamente, las imágenes de Estocolmo que mostraban tanto la adaptación nórdica como la de David Fincher, nos permitían vislumbrar una ciudad interesante y atractiva. ¡Todo lo contrario de la Estocolmo fotografiada por Mattias Montero en esta “El hipnotista” absolutamente gris, fría y desangelada!

Al salir del cine, le preguntaba a Reyes: – “¿Será Estocolmo, de verdad, tan jodidamente fea?”

 El hipnotista estocolmo

Cuando, unos días más tarde, paseábamos por aquella ciudad repleta de islas, canales, mar, edificios maravillosos, museos grandiosos, casas preciosas, parques gigantescos, frondosos paseos y bulevares y demás lugares encantadores; no podía dejar de recordar los escenarios de “El hipnotista”. Porque, como declaraba públicamente en mi Twitter durante el viaje, Estocolmo me pareció la ciudad más hermosa, bonita y espectacular que he conocido en mi vida. Y he conocido unas cuantas…

¿A dónde puñetas se trasladó el equipo de rodaje de “El hipnotista” para encontrar esos barrios repletos de edificios clónicos y sin alma, feos y oscuros? Porque mira que pateamos Estocolmo, horas y horas, y no vimos nada por el estilo. Que no dudo yo que habrá ese tipo de barrios, pero que no eran fáciles de encontrar.

Y, sin embargo, forman parte esencial de la trama de “El hipnotista”. A la trama creíble, me refiero. Porque la parte increíble de la historia contada por Hallström daría igual dónde transcurriese.

 El hipnotista

La parte creíble tiene que ver con la complicada relación familiar que mantienen los protagonistas, con una Lena Olin absolutamente insoportable -en su papel, quiero decir- que no deja de zaherir a su marido, un médico hipnotista con insomnio cuyo hijo adolescente pasa bastante de él. Y de ella, en realidad. También es creíble la obsesión del policía protagonista y su falta de vida propia, más allá del trabajo; su relación con su compañera y la parte de la investigación de un asesinato múltiple que lleva a cabo… utilizando métodos ortodoxos.

La parte increíble de la película tiene que ver con todo lo demás: el asesino en serie, la hipnosis, la resolución y el desenlace de la historia. Que no es que esté mal filmado (el final consigue transmitir mucha, mucha tensión al espectador), es solo que no es mínimamente razonable. Y eso, en una historia negra y criminal, ya sabemos lo que significa.

 El hipnotista muerta

Digámoslo de forma sencilla: “El hipnotista” es una película de fin de semana de invierno, para ver en casa, en el sofá, tapado con una mantita mientras fuera, en la calle, llueve y aúlla el viento. El esfuerzo de verla en el cine, yo no lo haría… ni aunque estuviera pensando en viajar a Estocolmo.

En Twitter: @Jesus_Lens

PD.- Detalle mitómano: donde sí estuvimos, en nuestro recorrido por Estocolmo, fue en el Melqvist Kaffebar. No es solo uno de los mejores cafés de Estocolmo, sino también el garito más frecuentado por Stieg Larson, donde escribió páginas y páginas de su trilogía Millenium y al que llevó a algunos de sus personajes, por ejemplo, al final de la primera novela de la saga, “Los hombres que no amaban a las mujeres”. Se encuentra en el número 78 de la calle Hornsgatan, en un ensanche de la misma que forma una pequeña y coqueta placita, con agradable terraza iluminada por el sol de la mañana. Las películas también lo sacaron.