Blacksad y el Buscón

Estoy aprovechando este fin de semana largo para entregarme a ese yo cultureta que, con el jaleo del día a día, tengo aletargado. Jornadas tranquilas y morosas para disfrutar del Festival de Jazz, de tantos libros y tebeos acumulados, del cine pendiente y de la oferta expositiva de Granada.

Les tengo que hablar de la exposición del Centro Lorca dedicada al amor en la vida y la obra de nuestro poeta más universal, pero hoy quiero recomendarles la exuberancia, el lujo de exposición dedicada a Blacksad, icono del cómic internacional, que tenemos en cartel en el Centro Cultural de CajaGranada en Puerta Real y que volví a ver ayer sábado, sin prisas. Con atención, tiempo y delectación.

Hablo en plural porque la exposición se encuadra en el marco de Granada Noir, tras varios meses de conversaciones con Juanjo Guarnido, uno de los padres de la criatura. Al principio nos planteamos seleccionar 20 o 25 páginas de la serie noir del gato detective y trabajar sobre su proceso creativo: guiones, bocetos, esbozos, trabajo de documentación y resultado final.

Pero Juanjo estaba en plena efervescencia creativa, ultimando su álbum sobre la historia del Buscón en la Indias, y optamos por darle visibilidad al trabajo realizado por la inquieta empresa granadina Contemporánea, que estaba girando una exposición dedicada a Blacksad por diversas ciudades españolas.

‘Juanjo Guarnido. Blacksad. Algún lugar entre las sombras’ es una gozada, de principio a fin. Además de algunas de las mejores páginas originales del tebeo, también hay mucho sobre el proceso creativo de las viñetas y los personajes, algo que, para mí, tiene un valor incalculable.

Pero es que, además, y esto es un estreno mundial, tenemos expuestas diez páginas completas de esa obra maestra que es ‘El Buscón en las Indias’, álbum que verá la luz el próximo 22 de noviembre en España, publicado por Norma.

Y cuando les digo que es una obra maestra no hablo por hablar ni de oídas. Ahí lo dejo… de momento. Vean la exposición de Blacksad y el Buscón. Es de lo mejor y más excitante del año artístico granadino.

Jesús Lens

El Centro de Puerta Real

He esperado impacientemente toda la semana para conocer el futuro que el Ayuntamiento reserva al Centro Cultural de Puerta Real que, durante los últimos 30 años, ha sido referente imprescindible para los amantes del arte. En vano, por supuesto, que este consistorio ha hecho ley de incumplir plazos, citas y convocatorias.

Quitarle a CajaGranada Fundación la gestión de Puerta Real es una decisión que, la miremos por donde la miremos, resulta lesiva para los intereses de la ciudadanía. Según el concejal Olivares, ha sido por cuestiones técnicas y jurídicas, excusa desmentida por su socia de gobierno, Eva Martín, quien no ha dudado en señalar que se podrían haber estudiado fórmulas para renovar la colaboración, pero que han preferido no contemplarlas.

Resulta lesivo porque, o bien se rebaja el nivel de las actividades desarrolladas en el Centro, o bien le costarán una pasta gansa a un Ayuntamiento que, no lo olvidemos, está en la ruina. Lo más probable, de hecho, es que ocurran ambas cosas.

El nivel de relaciones y alianzas de CajaGranada Fundación con otras empresas e instituciones es envidiable. Ahora mismo tiene en cartel muestras en colaboración con Endesa, Cajasol y Granada Noir y, dentro de poco, llegará una magnífica muestra de belenes de la mano de Bankia. Además, el personal especializado de la Fundación mantiene unos inmejorables contactos con comisarios y coleccionistas de toda España y con los mejores artistas de Andalucía, lo que ayuda enormemente a conseguir exposiciones y obras soberbias en unas imbatibles condiciones.

Exposición de Juanjo Guarnido en el centro cultural CajaGranada Puerta Real.
FOTO: RAMON L. PEREZ, IDEAL DE GRANADA.

A todo ello renuncia el Ayuntamiento de Granada, sin que haya explicado por qué. ¿Cuánto va a costar, técnica y humanamente, la nueva equipación del Centro de Puerta Real, una vez se marche la Fundación?

Es posible que el consistorio se lo ceda a alguna otra institución o que se traiga debajo del brazo algún patrocinio. Sería estupendo, claro que sí. ¿Pero no podría emplear esos recursos en poner en producción cultural cualquier otro de sus múltiples equipamientos? ¿No sería mejor enriquecer la oferta artística granadina, en vez de empobrecerla? A este paso, el 2031 está cada vez más lejos.

Jesús Lens

Granada – Berlín

Nunca había cogido uno de los vuelos internacionales operados desde el aeropuerto de Granada y me hacía ilusión viajar al extranjero desde casa, sin tener que desplazarme a Málaga o a Madrid.

Andábamos deshojando la margarita sobre los posibles destinos sin decirnos entre Nantes, la atractiva Nápoles o el Londres pre-Brexit. Y Berlín, por supuesto. Mirando fechas y horarios, el algoritmo nos señaló que, de elegir la capital alemana, un hotel situado en Alexanderplatz estaba de oferta.

Alexanderplatz. La palabra funcionó al modo del cruasán proustiano. Comencé por recordar el tema homónimo del grupo argentino Tanghetto, dedicado a la inmigración. Y, de inmediato, la descomunal serie dirigida en 1980 por R. W. Fassbinder. Entré el Filmin y allí estaba, esperándome. Vimos el primer episodio, tan duro como realista, y lo tuvimos claro: nos íbamos a Berlín.

La pasada semana, en las charlas de Granada Noir por diferentes pueblos de la provincia, hablábamos de ello. De la importancia que el cine, la música, la televisión y la literatura tienen a la hora de conformar un hermoso imaginario en espectadores y lectores. De cómo una película, una canción, un libro o un tebeo te pueden despertar las ganas, el deseo compulsivo, de conocer una ciudad, un país o una comarca determinada. Como muestra, un botón: la brillante exposición de CajaGranada Fundación dedicada a la imagen de Granada en el arte de los últimos 150 años.

No me cansaré de decirlo: Granada tiene un enorme potencial como escenario para todo tipo de historias y narraciones. Y, sobre todo, para acoger la filmación de series y películas. Nuestra provincia puede ofrecer cualquier paisaje que se le ocurra a un diseñador de producción: ciudad moderna, clásica e histórica. Nieve, mar, desiertos, huertas y bosques. Pueblos diminutos y barrios populosos. Cañones y barrancos. ¿Cuándo se retomará la puesta en marcha de una Film Comission que trabaje en este sentido?

Si todo va bien, mientras ustedes leen estas líneas, me estaré tomando una cerveza en el corazón de Berlín. Un viaje que empezó por una oferta, una canción y una serie de televisión.

Jesús Lens

El dolor de los demás y la autoficción Noir

Entra un WhatsApp:

—¿Has leído “El dolor de los demás”? Podríamos estar ante nuestra propia “A sangre fría”…

El remitente es, por supuesto, Fernando Marías, una de las personas más atentas a todo lo que ocurre en el mundillo cultural español. Sobre todo, en lo que tiene que ver con la innovación.

Escribo sobre la marcha a Librería Picasso, preguntando si lo tienen en la tienda. Su respuesta me anima a salir a escape en su busca: “nos queda solo uno”.

Empiezo la lectura esa misma tarde. Por la noche tengo que salir. Al día siguiente, lo he terminado. Y contacto con el autor, Miguel Ángel Hernández: “¿Te vendrías a Granada Noir, el próximo octubre?”

Ha sido el libro del verano. No sé en ventas, pero sí en cuanto a reseñas críticas y a referencias en todo tipo de revistas y publicaciones, literarias y no literarias. Y no me extraña. Porque “El dolor de los demás” es uno de esos fenómenos llamados a perdurar y a trascender. A crear escuela. A abrir caminos, ampliar miras y marcar territorios.

1995. Nochebuena. Huerta murciana. Un joven mata a su hermana después de haberla violado y, acto seguido, se suicida, tirándose por un barranco cuando los vecinos, de madrugada, andaban su busca. Es el mejor amigo de Miguel Ángel Hernández y su relación era afectuosa, cálida y cercana. Dado que los hechos están meridianamente claros y el quién lo hizo no admite discusión, la investigación oficial no tarda en cerrarse. Sin embargo, una pregunta sin respuesta se quedó flotando en el aire: ¿Por qué? Nunca llegó a entenderse ni a comprenderse el porqué lo hizo… más allá de la rumorología inherente a un caso de estas circunstancias.

Veinte años después, cuando el manto del olvido parece haber sepultado aquel crimen, Miguel Ángel Hernández vuelve a sus raíces, regresa a la huerta… y comienza a preguntar. Empieza así una investigación que le llevará a reverdecer años pretéritos, dando el pistoletazo de salida de un viaje en el tiempo de consecuencias imprevisibles.

¿Existen límites que no debe traspasar un escritor? ¿Hasta dónde es moralmente lícito remover dolorosos acontecimientos del pasado? Ahí es donde chocamos con el título de un libro tan inclasificable como imprescindible: “El dolor de los demás”.

En España, efectivamente, no estamos acostumbrados a la autoficción en la que la vida del autor se convierte en el material narrativo con el que confecciona su obra. De ahí la sorpresa provocada por Miguel Ángel Hernández: en cuanto empieza a bucear en los acontecimientos que rodearon la tragedia que destrozó a la familia de su mejor amigo, su propio pasado empieza a emerger. Y resultará imposible de contener.

Cuando Miguel Ángel regresa a investigar a la huerta, en 2015, ya estamos bien entrados en los años de la crisis económica y financiera que asoló España. Él es todo un profesor de Historia del Arte de la Universidad de Murcia, con amplia experiencia investigadora y docente en Estados Unidos. El contraste con la España profunda, por tanto, va a ser enorme. Ahí radica otro de los puntos fuertes del libro.

Más contrastes: la sociedad española de hoy y la de entonces. Nacido en 1977, Miguel Ángel Hernández tuvo que hacer la migración del ciudadano analógico al digital. Y entre la España rural y autárquica de los años 80 del pasado siglo y la España comunitaria de hoy en día también hay un buen trecho. ¿O no tanto? En esencia, quiero decir…

¿Cómo cae la vuelta del profesor universitario a la huerta? Un profesor que, además, ya es escritor. Aunque sus libros están relacionados con la materia docente e investigadora en que se ha especializado: el arte y la estética. Y, más importante aún: ¿cómo se recibe entre los paisanos su intención de escribir sobre un tema tan escabroso? Item más: ¿cómo le acogen, más allá de su labor investigadora?

Y el otro tema esencial de “El dolor de los demás”: el punto de vista adoptado a la hora de interpretar los acontecimientos. Un punto de vista que está íntimamente relacionado con los afectos. Hasta ahora hemos hablado de Miguel Ángel Hernández y de la investigación emprendida para esclarecer los hechos que asolaron a la familia de su amigo. Una investigación que servirá, también, para sacar a flote recuerdos del pasado del propio autor, lo que nos permitirá conocerle y descubrirle. Sin embargo, ¿no echan de menos a otra persona en esta relación de hechos? ¿No falta un factor esencial en la ecuación?

A través de viejos programas de televisión y de fotos olvidadas, de las hemerotecas, las conversaciones y las entrevistas, Miguel Ángel Hernández teje un tupido mosaico en el que todos nos podemos encontrar reflejados. Es la clave de la buena autoficción: hablando de sí mismo y de sus circunstancias, el autor debe involucrar al lector, hacerle recordar cosas de su propia vida, invitarle a que se plantee preguntas, a que reflexione sobre el cuándo, el cómo y el porqué de determinados episodios… y sobre su trascendencia vital.

Y, por si se lo estaban preguntando: ¡SÍ! Miguel Ángel Hernández nos acompañará en la cuarta edición de Granada Noir y, con la colaboración de Cervezas Alhambra, mantendrá una conversación abierta al público con nuestro querido Fernando Marías, el martes 2 de octubre, en el Teatro CajaGranada. Una de esas citas obligatorias e imperdibles.

Jesús Lens

Hacerlo de otra manera

Uno de los actos que trato de no perderme cada año es la entrega de becas a los animadores científicos del Parque de las Ciencias que CajaGranada Fundación viene promoviendo desde hace más de veinte años, cuando el museo más visitado de Andalucía abrió sus puertas.

Es un acto íntimo, pero muy sentido, en el que las autoridades presentes tratan de encorajinar a un centenar de chicas y chicos que, tras una de sus primeras experiencias laborales, han de seguir enfrentándose al mundo. María Elena Martín-Vivaldi, recién nombrada Presidenta de CajaGranada Fundación, les animó a hacerlo desde el rigor y la pasión

Por su parte, Ernesto Páramo, director del Parque, hizo una encendida defensa de una formación integral, de forma que la gente de letras haga por comprender las ciencias y viceversa. Puso un ejemplo muy interesante: es posible que haya científicos que nunca lean a Shakespeare, pero lo que jamás harán será presumir o vanagloriarse de ello. Apuntaba a ese vicio en que tantas veces incurrimos la gente de letras: declararnos inútiles completos en materia científica, empezando por las matemáticas más elementales y, a partir de ahí…

¡Hay que desterrar el mítico “es que soy de letras” de nuestro vocabulario! Igual que Ernesto, cuando recibió a la nueva hornada de jóvenes, les animó a que siguieran leyendo, como siempre hacía Phil Jackson con sus jugadores de la NBA. Y les recomendó dos libros: uno de Carl Sagan: “El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad”, para tratar de erradicar el analfabetismo científico.

El segundo libro recomendado por Páramo fue “Hacemos las cosas de otra manera. Cómo reiniciar el mundo”, de Mark Stevenson. De este no tenía referencias, pero todo lo que estoy leyendo sobre él me parece apasionante, que aboga por utilizar la tecnología para hacer un mundo más humano, aunque buscando nuevas fórmulas de organización que permitan provocar cambios reales y duraderos.

El martes, que tenemos la última presentación de la temporada en la librería Picasso, pienso comprar los dos y leerlos este verano. Ya los comentamos…

Jesús Lens