Otro año más, en enero, tenía la certeza de haber leído el gran noir de 2026. ¡Uno de los libros del año! Hablo de ‘El rey de las cenizas’, de S. A. Cosby. Es lo mismo que me pasó en 2024 —y no me equivoqué— con ‘Golpe de gracia’, de Dennis Lehane.

Les juro que no exagero si les digo que leyendo esta impactante novela publicada por Salamandra tuve las mismas sensaciones que debieron sentir quienes leían ‘Cosecha roja’ de Dashiell Hammett en 1929 y, subo la apuesta, la afortunada gente que se enfrentó a ‘El Padrino’ de Mario Puzo antes de que Coppola filmara su magistral adaptación cinematográfica. ¡Es mi opinión y, además, la comparto!
Cuestión capital: ‘El rey de las cenizas’ es hardboiled puro y duro. Cuando le echen un vistazo a la portada se encontrarán con un coche en llamas. Así es la novela: inflamable y abrasadora desde el comienzo hasta el final. Con momentos en los que sus páginas salpican sangre, avisados quedan.

Como ‘El rey de las cenizas’ es una de las lecturas preceptivas en nuestro club de lectura negro-criminal ‘Qué haces aquí que no estás leyendo’ y hoy nos reunimos en Librería Picasso; es más que probable que corra la sangre. Metafóricamente hablando, claro. Lo sé porque estas semanas he recibido audios en los que me decían que era una novela muy fuerte, tan heavy metal que había quien se planteaba interrumpir su lectura. Yo encorajinaba a la gente a que perseverara. Porque pasado el impacto de los primeros momentos, dejarse llevar por la prosa de Cosby garantiza un viaje apasionante al corazón del noir más adictivo. Y eso no es fácil.
De argumento de ‘El rey de las cenizas’ sólo les diré que el protagonista es Roman Carruthers, uno de esos asesores financieros que convierten en blanco el dinero negro, por decirlo a lo bruto. Roman se ve impelido a dejar la cosmopolita Atlanta para volver a su ciudad natal, Jefferson Run, en Virginia. Su padre ha sufrido un extraño accidente y está hospitalizado y Roman aprovechará para tratar de recomponer lo que queda de su familia, reducida a su hermano pequeño, Dante, un bala perdida; y su hermana Neveah. Ella sí tiene la cabeza bien amueblada. De hecho, el negocio familiar, el crematorio Carruthers que levantaron sus padres, sólo funciona gracias a su empeño, su diligencia y buen hacer.
Y ya está. Ya saben de dónde viene lo de ‘El rey de las cenizas’. Lo que aún no saben, y lo fliparán cuando lean la novela, es a lo que se enfrentarán los hermanos. Porque Dante les mete en un embolao que… ¡léanlo ustedes, demonios!

Sí. La familia es importante. De ahí la referencia a ‘El Padrino’. Pero de otra manera. Y ojo a esa localidad, Jefferson Run. Fue una ciudad industrial famosa por la fabricación de botes de conserva en el siglo XX. “Ahora lo único que producimos son huérfanos y viudas”, dirá uno de sus vecinos. Porque no vean, las bandas que se han enseñoreado de sus calles. Y no son bandas de música precisamente. ¿Se acuerdan de la Baltimore de ‘The Wire’? Pues algo así.
Termino volviendo a la familia. “Amamos a nuestros padres no porque sean perfectos, sino porque no se rinden pese a sus imperfecciones. Nadie está a la altura del ideal, pero la intención es lo que cuenta”.
Lo dicho. Háganse con ‘El rey de las cenizas’ y disfruten del placer de leer a un clásico instantáneo como S.A. Cosby.

Como todas las primeras veces, será algo inolvidable.
Jesús Lens



Deja una respuesta