Hace unas semanas les hablaba de algunas series negro-criminales de producción británica que podemos disfrutar en diferentes plataformas. Quiso la casualidad —o más bien no— que en la mayoría, los delincuentes protagonistas se pirren por venir a España. Si se trata de narcos, porque es la puerta de entrada de su mercancía. Y si son otro tipo de mafiosos y/o atracadores, porque nuestro sol, playas y el Spanish Way of Life les resultan de lo más atractivo.

Me quiero centrar en ‘The gold’, cuyas dos extraordinarias temporadas, de ‘sólo’ 12 capítulos cada una, (2023 y 2025), están en Filmin. Si recuerdan lo que les contaba, todo comienza en el año 1983, cuando seis tipos disfrazados de guardias de seguridad pegan un palo en el aeropuerto londinense de Heathrow esperando encontrar una buena pila de billetes, cash puro y duro; y lo que se encuentran es una piporrá de oro en lingotes.
¡26 áureos millones de libras que hay que convertir en dinero contante y sonante! Blanquearlo, o sea. Y en eso se centra la segunda temporada de la serie, una auténtica lección de cómo operan los paraísos fiscales (y fecales); las contabilidades paralelas, los policías corruptos y los banqueros y agentes de la propiedad inmobiliaria sin escrúpulos, por decirlo suavemente. Y ahí está España, de Tenerife a Estepona, pasando por otras zonas costeras, que el binomio ‘sol y playa’ cotiza alto entre los aristócratas del crimen. Y no les digo nada cuando empiezan a llegar las mafias rusas, huyendo de los severos fríos de su país.

¿Se acuerdan del fenómeno de la multipropiedad, por cierto? Pues no vean qué papel tan importante desempeña en ‘The gold’. ¿Sigue existiendo? A la multipropiedad, me refiero. Si así fuera antes de embarcarme en semejante inversión, vería la serie. ¡Y atención al capítulo del timo! No les digo más. ¡Qué maestría! También les aviso que una vez empiecen a ver ‘The gold’, y aunque no sean ustedes delincuentes ni mafiosos, les va a apetecer, mucho, darse un garbeo por Tenerife y/o el resto de las Canarias en sus próximas vacaciones. Y va sin segundas. ¡Cómo lucen en pantalla!
Y vean, también, ‘Los amos de la ciudad’, que la Costa del Sol es más, mucho más, que un mero escenario. Incomparable, por supuesto, ¡pero tela! Me encantó esta serie, como ya les dije, por su conexión con los clásicos de la mitología griega, que Sófocles y su Edipo eran muy noir. ¡Para qué tanto saber! En este caso, la Costa del Sol se convierte a la vez en paraíso más o menos perdido, en lugar de recreo y de trabajo y, no les voy a engañar, en tumba de algún personaje.

No creo que nada esto les coja de sorpresa si leen habitualmente las noticias de nota roja de nuestros periódicos. Que mafias de distintos orígenes y procedencias se han enseñoreado de determinadas zonas de nuestro país es de primero de crimen organizado. Y por organizar. Y es que el dinero fácil que deja el narcotráfico a su paso es muy goloso y tentador.

De ahí que esté loco por ver ‘Marbella: Expediente Judicial’, de Dani de la Torre. La primera entrega de la serie brillantemente protagonizada por Hugo Silva me flipó y se la recomendé vivamente. ¿Me hicieron caso? Si no, ya van tarde. ¡Y en esta segunda temporada sale nuestro Cristalino! En cuanto termine todos los frentes seriales que tengo abiertos le meto mano. A la serie, entiéndanme. ¡Y también participa otra de las nuestras, Natalia de Molina! Ya estoy tardando, que tomarse la vida en serie es un trabajazo para tomarse muy en serio.
Jesús Lens



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