Subí a la Alhambra, escenario doblemente inigualable, con el convencimiento de que iba a ser una noche de las grandes. Lo que no podía imaginar es qué grande iba a ser. Porque el Omega 2026 de Lagartija Nick con Kiki Morente & co. es pura magia, como convinimos con MagoMigue, circunstancial, casual y feliz compañero de asiento.

Lo más importante del Omega 2026 es que se trata de un proyecto radicalmente moderno y contemporáneo. El estreno de un espectáculo que no apela a la nostalgia, sino que es actual de principio a fin.

Sin entrar en cuestiones ‘técnicas’, me limitaré a decirles que me emocioné hasta las lágrimas con la Aurora de Nueva York, con el Aleluya, el Pequeño vals vienés… ¡y con todo lo que sonó la noche del viernes en el Teatro del Generalife! Y con el guante de mercurio. ¡Y con el de seda!

¿Y qué decir del ‘Primero conquistaremos Manhattan, después conquistaremos Berlín”? Pues que en mi cabeza, a medida que se sucedían los temazos, los cuadros de baile y todo lo que ocurrió sobre el escenario; pensaba: “Primero han conquistado la Alhambra y después el Albaicín”. Porque la presencia de Juan Habichuela, de Estrella y de La Plazuela para ‘no’ decir adiós fue pura emoción. Como lo fue ver a Kiki rebosando personalidad, compenetrándose a las mil maravillas con Antonio Arias y el resto de los Lagartija. ¡Ese Eric a la batería! ¡Esos teclados de Machuca! ¿Y la guitarra de Juan Codorníu? Y la brillantez de la incorporación de Israel Galván en el baile. ¡Y la producción en general! Se farmeó aura allí arriba.

Un sueño largamente acariciado que, casi de forma milagrosa, se hizo feliz realidad. ¡GRACIAS!
Jesús Lens



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