Se lo decía hace unos días: el libro ‘Granada es de cine’ me había generado una necesidad: ver ‘Fuga sin fin’, película negro-criminal en clave de road movie existencial dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por George C. Scott y Trish Van Devere. Ha querido la fortuna que este fin de semana de canícula, con las calles cerradas por Ola de Calor, Filmin nos haya permitido viajar en el tiempo casi sin movernos en el espacio.

Y es que, por mucho que el personaje de Scott sea un viejo gángster de Chicago retirado entre Portugal y España, la acción de la película se desarrolla en ‘Granada’. O en parajes de Granada que representan la costa mediterránea y la frontera entre España y Francia.

¡Qué persecuciones! ¡Qué carreteras, incluidas las de alta montaña y Sierra Nevada! Y qué maravilla, ver las empinadas calles de Güéjar Sierra y los aljibes de Gabia la Grande como escenarios de una peli de acción muy reflexiva y existencial. ¿Qué define qué, quiénes y cómo somos? ¿Nuestro nombre, nacionalidad y/o profesión? O más bien, cómo actuamos en cada momento…

En ese sentido, Harry Garmes, el veterano conductor que ha de llevar a un preso fugado y a su pareja de España a Francia, sería un personaje muy hawksiano, un profesional que, a pesar de llevar cerca de diez años retirado, se pone a sí mismo a prueba y demuestra que aún tiene lo que hay que tener: conexión entre el cerebro, los nervios y el cuerpo.

Cosas que he aprendido leyendo el modélico libro de Julio Grosso y Ralf Junkerjürgen: que el primer director encargado de ‘Fuga sin fin’ fue John Huston. Y que el otro gran protagonista de la película, el coche, un BMW 503 Cabrio, fue un vehículo de culto. El que vemos en pantalla es pieza de coleccionista, por muy maltrecho que quedara al finalizar el rodaje. Pero todo eso lo cuentan, maravillosamente, los autores.
Ahora me queda por ver, igualmente en Filmin, ‘Cuba’, con Sean Connery y nuestra Costa Tropical y Motril convertidos en trasunto de la isla caribeña en los convulsos tiempos de la revolución. Es lo que tiene la magia del cine.
¿Y qué libro tenemos entre manos este julio la gente del colectivo ‘Qué haces aquí que no estás leyendo’? Pues un thriller psicológico de esos imantadores, de los que no te permiten dejar de pasar páginas. ‘El juego del silencio’, de Gil Pratsobrerroca nos lleva a un pequeño e idílico pueblo de los Pirineos, en el que pasan cosas que… Publica la siempre excitante editorial Reservoir Books y cuenta la historia de unos padres, urbanitas renegados, que un mal día, al despertarse, descubren que su hija ha desaparecido. Giros en la trama, vértigo y adrenalina, sospechas y sospechosos y sorpresas. Muchas sorpresas. Hasta la última página.

Fue un tremendo bestseller en su edición en catalán, fenómeno de culto, y su traducción al castellano lleva el mismo camino. Comentaremos su lectura en Librería Picasso el martes 21 de julio. ¡Quién dijo miedo! Que no podemos, no debemos dejar de leer y de juntarnos para hablar de libros.
Y de películas. Vean ‘Fuga sin fin’ y se sorprenderán con una película muy de los 70 y fliparán con esos paisajes tan nuestros. Y es que pocas road movies se han hecho aprovechando los tajos, puentes y precipicios con caída libre al mar que nos regala nuestra particular geografía. Este verano, dense una vuelta por los restos de la antigua N-323, la mítica Bailén-Motril que podría ser nuestra particular Ruta 66. Ahí lo dejo, de momento.
Jesús Lens



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