Permítanme que les comparta el manifiesto hecho público por “el Rame-Tep, que es multitud, un ejército de lectores hartos de la endogamia y la autocomplacencia en la literatura”. Y que sigue así:
“Estamos hartos de la hipocresía. Estamos hartos de la indulgencia. Estamos hartos de la basura literaria que se presenta como una joya. De que se trate al lector como a los cerdos.
Y contra eso lucharemos, para liberar a la ficción criminal de la mediocridad, la bisoñez y el oportunismo de los farsantes”.

Y sigue, ojo. ¡Y cómo sigue! Para saberlo, háganse con ‘La doble desaparición de Abril del Pino’, la novela más reciente de Marina Sanmartín, publicada por Salamandra, que ha arrancado 2026 como un tiro. ¡Y lo que nos queda! Porque ya he devorado ‘El rey de las cenizas’, de S.A. Cosby y, todavía en enero, ya tengo el convencimiento de haber leído uno de los libros del año. Me sentí como se tuvieron que sentir en 1929 las personas que leían ‘Cosecha roja’ de Dashiell Hammett o, en 1969, quienes leyeron ‘El Padrino’ antes de que fuera película. Y no. No me estoy flipando.
Ya les hablaré largo y tendido de ambas cuando se acerque el momento de comentarlas en el Club de lectura ‘Qué haces aquí que no estás leyendo’ de ‘Adictos al crimen’ que nos reunimos en la Librería Picasso.
Ahora déjenme que les hable de ‘Será por dinero’, de Aitor Marín, recién publicada por Siruela, otra editorial cuyo buen gusto literario negro-criminal es proverbial. El autor es periodista de raza y con experiencia. Así se presenta una historia que “conjuga con perfecta soltura e inteligencia los códigos de la novela negra, la sátira valleinclanesca y el humor de Rafael Azcona o Eduardo Mendoza”. ¡Casi nada al aparato! Ya les contaré cuando le hinque el diente.
Como a ‘Brooklyn, una novela criminal’, que nada tiene que ver con el hijo de los Beckham, dejémoslo claro. La publica Random House, es de Jonathan Lethem, Premio Nacional de la Crítica en EE.UU. en 1999; y me resulta igualmente apetecible a partir de la información que proporciona la editorial: “Una novela que desafía todas las convenciones del género. Un retablo apasionante sobre la historia de Brooklyn a lo largo de medio siglo”. Arranca en 1970.
Otro libro que me ha llamado la atención ya desde su peculiar título: ‘Diario de un criminólogo incomprendido. El mito de la dureza en el castigo’. Es de la editorial Alrevés y su autor ha escrito “un libro provocador, lúcido y profundamente necesario. Antonio Sanz Fuentes desmonta con rigor, ironía y claridad las ideas más arraigadas sobre el crimen, la justicia y el castigo. Con ejemplos cotidianos, análisis científicos y un estilo cercano, el autor nos guía por los laberintos del populismo punitivo, ese discurso simplista que domina titulares y programas electorales mientras ignora décadas de conocimiento criminológico”, según leemos en la web de la valiente editorial.
Y ésta con la que terminamos quizá no sea noir canónico, pero hay que leerla. ‘Good Girl. Una novela noctámbula’, de la escritora alemana Aria Aber. Sólo por esto que nos cuenta la editorial, Reservoir Books, ya estoy expectante.

“En el universo underground y artístico de Berlín, donde el techno y las drogas palpitan en antiguos almacenes atravesados por las guerras del siglo XX, Nila lucha por entender quién quiere ser. Nacida en Alemania de padres afganos, criada en viviendas públicas cubiertas de esvásticas y magnetizada por la filosofía, la fotografía y el sexo, Nila se mueve en una huida hacia adelante dando forma a un Bildungsroman intoxicado y poético”. ¡Salud y felices lecturas!







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