Buenas, soy Emilio Calatayud. Otra historia de abuelos canguros. Me lo cuenta una amiga. «Después de cuidar a mi nieto, me llama mi hijo para reñirme porque le dije al chiquillo que estaba más flaco que los niños de la posguerra y que eso le puede traumatizar». Le he dicho que, con mucho cariño, mande a tomar vientos a su hijo. Me ha comentado que igual lo hace, ja, ja, ja.








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