Buenas, soy Emilio Calatayud. En Toledo, han detenido a un menor que está acusado de lanzar una gran piedra desde un puente de una autopista y dejar en coma a un conductor que circulaba por la carretera. El herido tiene un hijo de dos años y otro recién nacido. He escuchado a su mujer y ha explicado que tiene rotos los huesos de la cara y la cabeza, y los pulmones, perforados. «Le han destrozado la vida», ha dicho. Me indigna lo ocurrido, pero no me sorprende. Cuando era juez, condené a chavales que hicieron lo mismo, aunque sin herir a nadie. También a otros niños que se dedicaban a colocar pedruscos en las vías del tren para ver si causaban un descarrilamiento. Decían que era un juego. No es un juego, es un delito que destroza vidas.








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