Buenas, soy Emilio Calatayud. Recuerdo que, cuando empezamos con los juzgados de Menores, los niños que nos llegaban venían de barrios conflictivos llenos de droga y paro. Algunos, demasiados, acabaron en la heroína y se nos murieron. Pero muchos otros aprovecharon su segunda (o tercera) oportunidad y hoy están criando a sus hijos y pagando sus hipotecas. Son la prueba de que esta justicia funciona. Espero que, ahora que estamos en campaña para unas elecciones generales, los partidos se acuerden de ella y nos digan que propuestas tienen para garantizar su futuro, aunque seguramente sea un iluso.








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