Buenas, soy Emilio Calatayud. Aquí en Graná seguimos contando y midiendo terremotos, que, gracias a Dios, parece que cada vez son más débiles, pero nunca se sabe. Unos lo llevan mejor, otros regular, otros mal y otros peor. Tras los últimos temblores, pregunté a una mujer de 93 años: «¿Tiene susto?». Respuesta de la señora: «¿Por qué?». Los que vivieron la guerra, la posguerra y el hambre están hechos de otra pasta.








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