Buenas, soy Emilio Calatayud. Dicen que los hijos dan muchas satisfacciones y debe de ser verdad, ja, ja, ja. Un ejemplo de ello es lo que le ha ocurrido a un amigo mío, que me lo ha contado casi llorando mientras yo hacía esfuerzos para contener la risa. «Don Emilio, mire lo que me ha pasado. Me gasto 80 pavos en despiojar al niño, porque ahora hay clínicas o como se llamen que matan a los piojos. Total, que luego lo mando a un campamento de verano que me cuesta 100 pavos y vuelve lleno de piojos». Le he acompañado en el sentimiento, ja, ja, ja.








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