Buenas, soy Emilio Calatayud. Alguien dijo en alguna ocasión que las únicas bombas que no estallan y matan son las que no se ponen o no se lanzan. Esta reflexión también puede aplicarse al desastre que está convirtiendo en cenizas parte de las provincias de Madrid y Ávila: los únicos fuegos que no queman son los que no se encienden, y eso es una responsabilidad de todos. La gran mayoría de los incendios forestales tienen su origen en negligencias, tirar una colilla por la ventanilla del coche, por ejemplo, o son causados intencionadamente. O lo asumimos o nuestros hijos y nuestros nietos van a heredar un desierto. No podemos hacerles eso.








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