Buenas, soy Emilio Calatayud. Hay un fenómeno curioso. Durante todo el Mundial de Fútbol, jugase o no jugase España, han circulado por las noches de Graná coches dando bocinazos y gente gritando por las ventanillas. O somos muy futboleros o muy gamberros, este es el dilema. Pienso en la final del domingo y me echo a temblar por la emoción, pero también por el susto a la que puede liarse. Seamos futboleros y no gamberros.








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