El Ayuntamiento cierra por fin el botellódromo de Granada: un buen comienzo de curso

Buenas, soy Emilio Calatayud. El Ayuntamiento ha cerrado al fin el botellódromo de Granada: es un buen comienzo de curso. A ver si esta ciudad vuelve a ser más conocida por la Alhambra o el Albaicín que por las borracheras de los jóvenes. Y el que quiera beber alcohol, y sea mayor de edad, que vaya a los bares, que, además, ponen tapa. Hay que apoyar a nuestra primera industria: la hostelería y el turismo. Y si no se tiene dinero para beber alcohol, pues que no se beba, que tampoco pasa nada. Felicito a todos los que han apoyado la medida y me felicito a mí mismo como ciudadano de Granada. El botellódromo, se mirase como se mirase, era una vergüenza.

Pedro García Aguado, “feliz” porque en Granada ya no hay “espacios” públicos “de mierda para beber” alcohol

Buenas, soy Emilio Calatayud. Tras conocer que, al fin, Granada ha dejado de ser la capital nacional de la borrachera, mi amigo Pedro García Aguado, ex Hermano Mayor, ha dejado el siguiente mensaje en la red social Twitter: “Feliz por conseguir:
fomentar una diversión digna y que no traten a la juventud como basura hacinándolos en espacios de mierda para beber”.

Su programa televisivo sobre el botellón de Granada fue clave para que las autoridades se decidieran a dar el paso. Bien está lo que bien acaba. Enhorabuena a Pedro, a toda la ciudad y a todos los vecinos que sufrían este sindiós que, para colmo, se pagaba con sus impuestos.

Por primera vez en muchos años, no ha habido botellón del día de la Primavera en Granada: ¡que dure!

Buenas, soy Emilio Calatayud. A estas horas, y por primera vez en muchos años, no ha habido botellón del día de la Primavera en Granada, que era un acontecimiento que había convertido a nuestra ciudad en la capital nacional de la borrachera. O sea, una vergüenza. El Ayuntamiento ha vallado el llamado botellódromo, un lugar destinado para que los chavales consumieran alcohol hasta quedar inconscientes. ¡Que dure el cierre!

Y, como digo siempre, el que quiera beber y tenga la edad para hacerlo que vaya a los bares, que para eso están. Granada tiene que ser un ejemplo de civismo y no la capital del botellón.

El Ayuntamiento de Granada prohíbe el botellón de la primavera: ¡Ya era hora!

Buenas, soy Emilio Calatayud. El Ayuntamiento de Granada ha anunciado, por fin, que va a prohibir el gran botellón de la fiesta de la primavera, una celebración que suele tener lugar en marzo y que había convertido a la ciudad en la capital nacional de la borrachera callejera. Era una auténtica vergüenza, tal y como puso de manifiesto Pedro García Aguado en un programa de televisión en el que mostró las tripas del botellón para escándalo de toda España. ¡Ya era hora que el Ayuntamiento actuara! Algunos llevábamos años pidiéndolo y por fin se ha impuesto la cordura. Más vale tarde que nunca. Y, como digo siempre, el que quiera beber y tenga la edad para hacerlo que vaya a los bares, que para eso están. Granada tiene que ser un ejemplo de civismo y no la capital del botellón.

Incluso dicen que van a vallar el botellódromo -el recinto en el que se hacía la fiesta-. Me parece bien, pero que, ya puestos, lo dejen vallado. Y si hay quien hace el botellón en otra zona de la ciudad, que la Policía lo identifique y le multe. Más vale ponerse una vez colorao que ciento amarillo.

Tres mil estudiantes de Medicina, o más, están ahora mismo de botellón en Granada: ¡Viva la salud!

Buenas, soy Emilio Calatayud. Unas tres mil personas, o más, la mayoría estudiantes de Medicina, están celebrando ahora mismo un botellón en el botellódromo de Granada. Y lo están haciendo con el beneplácito del Ayuntamiento y el de San Lucas, que es su patrón -caía en domingo y lo han adelantado a hoy-. Pues ya está: ¡Viva la salud! ¡Viva San Lucas! y ¡Viva España. Y no digo ¡viva el vino! porque no sé qué están tomando. Y esto es lo que hay.