Los niños reinsertados suelen pasar por el juzgado para presentarme a sus novios o novias… y a sus hijos

 

 

 

Carlos Hernández.

Buenas, soy Emilio Calatayud. Me gusta mi trabajo, entre otras cosas, porque no sé hacer otra cosa. Pero es que, además, da muchas satisfacciones. Por ejemplo, muchos de los niños reinsertados suelen pasar por el juzgado para presentarme a sus novios o novias… y a sus hijos. Es una alegría, la verdad. Solemos hablar de lo malos que eran y sus parejas no dan crédito. Si vienen con sus hijos, les digo que me los manden a la menor señal de alarma, que más vale prevenir que curar, ja, ja, ja.

También me suelen invitar a sus bodas, a comuniones y bautizos. Y me consta que hay alguno y alguna que tenían previsto llamar a sus bebés ‘Emilio’. En este trabajo se ve lo peor de la sociedad, sí, pero también lo mejor.

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