“En nombre de la justicia, te exhorto a que, si estás vivo, te levantes y si estás muerto, permanezcas en el suelo”

Mikel Casal. 

Buenas, soy Emilio Calatayud. Otra historia de abuelo cebolleta que seguro que os interesará o quizá os haga temblar, ja, ja, ja. Hace muchos, muchos años, cuando un juez asistía al levantamiento de un cadáver debía cumplir un ritual que era como de película antigua de Drácula o del gran Chicho Ibáñez Serrador (quien no sepa quién es que busque sus obras, no le defraudará). Para empezar, su señoría iba al reconocimiento con un bastón con la empuñadura de plata y cuando llegaba junto al finado, pronunciaba las siguientes palabras: “En nombre de la justicia, te exhorto a que, si estás vivo, te levantes y si estás muerto, permanezcas en el suelo”.

¿Y qué pasaba si, a pesar de estar vivo, no se levantaba? Pues que se le denunciaba por desobediencia.

¿Y qué pasaba si, a pesar de estar muerto, se levantaba? Nunca pasó, pero también se le podía denunciar por desobediencia… O echar a correr, ja, ja, ja.

 

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