“Hijo, te quito el móvil por tu bien y porque es mío, y, si quieres, me denuncias”

Rosalía Sánchez.

Buenas, soy Emilio Calatayud. Estamos llegando al absurdo. Un chaval denuncia a su madre por unas supuestas lesiones después de que ésta le quitase el móvil. La mujer se enfrenta a una pena de cárcel, pero finalmente ha sido absuelta, lo que demuestra que no todo está perdido. Nos alegramos por ella, por el hijo y por la justicia. Al margen de la solución judicial, que siempre debe ser el último recurso, hay dos maneras de solucionar un problema de este tipo:

A) “Hijo, no te compro el móvil. Lo tendrás cuando puedas pagártelo”.

B) (Una vez comprado el teléfono) “Hijo, te quito el móvil por tu bien y porque es mío, y, si quieres, me denuncias. Estamos en un Estado de Derecho”.

Y en ambos casos entregaremos al chaval una copia del artículo 154 del Código Civil, ese que empieza así: “Los hijos deben obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre…”.

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