Un cierto agotamiento

El turismo. Es el turismo el que muestra un cierto agotamiento en Andalucía. Y en Granada, por supuesto. Y esto deja de ser una opinión personal, expresada en otras ocasiones en esta columna, para ser un hecho. Un hecho objetivo. Científico. Constatable.

Que la gallina de los huevos de oro empieza a estar cansada lo dice la Fundación de la Caja Rural de Granada en su más reciente, preclaro y preocupante Boletín de Coyuntura Económica, en el que señala que la provincia tiene que cambiar el patrón de crecimiento ya que una economía basada en el sector servicios no puede garantizar ni la calidad ni la estabilidad del empleo.

 

Tal y como avisa Miguel González, autor del Boletín y catedrático en Economía Aplicada, “tenemos que seguir haciendo lo que hacemos bien, pero además hay que hacer cosas nuevas, especialmente en sectores vinculados con el conocimiento y la innovación. Tenemos materia prima para desarrollar esos sectores, tenemos las mimbres, pero hay que invertir, sembrar y recolectar a la largo plazo”.

¿Se puede expresar mejor y con menos palabras? Que ya es revelador que la Granada de la UGR centenaria y sus sesenta mil estudiantes universitarios tengan como horizonte laboral más prometedor… la barra del bar. Resulta imprescindible darle más contenido empresarial y generador de riqueza a denominaciones tan necesarias como Ciudad de la Ciencia, Ciudad de Literatura UNESCO, Capital Cultural y Capital Judicial de Andalucía.

 

Porque, según Miguel González, no hay un plan director para nuestra economía, que navega a merced de las olas y de las corrientes. Por ejemplo, ¿en qué se ha traducido y/o se va a traducir el Pacto Andaluz por la Industria que, así con mayúsculas, se presentó en loor de multitudes, hace unos meses?

Me alegra que sean la Rural y un catedrático de Economía Aplicada los que alerten de que esto no puede seguir así. ¡Aviso para navegantes! Aviso para los políticos de nuestra tierra que lo apuestan todo al Rojo, Par y Pasa del turismo y la hostelería.

 

Me alegro de que sea un Boletín de Coyuntura Económica el que nos muestre el camino a seguir y el que nos anime a diversificar y a ampliar nuestros horizontes productivos. Que ya me estaba dando complejo de mala follá, cada vez que escribo que el abuso de Bonitiquismo Granatensis nos conduce a un callejón sin salida.

 

Jesús Lens

Granada legendaria

El lunes festivo animábamos a la gente a visitar la otra Granada a través de IDEAL, en un doble sentido…

Llámenlo necro-bibliofilia, pero cuando fallece un escritor al que aprecio, busco en mi biblioteca alguno de sus libros y leo algunas páginas, a modo de homenaje. Por eso, el pasado fin de semana estuve repasando algunas de las localizaciones que Umberto Eco fijó en su imprescindible “Historia de las tierras y los lugares legendarios”.

Granada legendaria Eco

Poder pasar de El Dorado al reino de Saba, visitando por el camino Thule, la Atlántida, el país de Jauja o las islas de Utopía, es un gustazo. ¡Cuánta imaginación y sapiencia se dan la mano en esa joya ilustrada, editada por Lumen!

Y quiso la casualidad que estuviera pasando páginas mientras, a mi lado, descansaba una de las reproducciones de grabados históricos de la colección de CAJAGRANADA que IDEAL está regalando todos los sábados. En este caso se trataba de “Camino de la Fuente del Avellano” y mostraba un recodo del sendero, con la Alhambra al fondo. Un frondoso bosque jalona el discurrir del Darro y, en lontananza, el Albaycín.

Granada Legendaria

De vez en cuando, me gusta quedar con mi hermano para salir a correr y hacer lo que llamamos un Histórico. Solemos subir por el Realejo, recorremos la Alhambra, bajamos por los Chinos, subimos la Cuesta del Chapiz, echamos el bofe por el Sacromonte, tiramos por la Verea de Enmedio, callejeamos por el Albaycín, llegamos a lo alto del cerro de San Miguel… y ya nos dejamos caer por donde podemos.

¡Cuánta belleza, cuánta historia, cuánta leyenda concentradas en ese puñado de kilómetros! Que también me gusta visitar mi ciudad con ojos de viajero, de vez en cuando. Para ello hay que hacer abstracción de los problemas del tráfico, las pintadas y la contaminación; de la basura tirada por el suelo, de la abusiva explotación comercial de demasiado espacio público…

Granada Legendaria Alhambra

Antes de hacer este tipo de escapadas por la Granada legendaria conviene repasar la Granada de los románticos, a través de sus grabados, cuadros y pinturas. La Granada de Irving y sus cuentos. La Granada de los primeros fotógrafos, como Laurent o Clifford (por ejemplo, AQUÍ29). La Granada escondida en las coplas flamencas. La Granada de tantos y tantos novelistas históricos…

Así, la muerte de Eco me recordó que tenemos la inmensa suerte de vivir en una ciudad real, pero también en otra mítica y legendaria. Una Granada que debemos recuperar, de vez en cuando.

Jesús Lens

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