Everest

Me ha encantado. Lo diré alto y claro, desde el principio, que su estreno en el Festival de Venecia no fue muy exitoso y había dudas sobre una película que, al igual que “Gravity” y “Birdman”, en 2013 y 2014, respectivamente, venía revestida con el halo del mejor cine-espectáculo de alta calidad, destinado a convencer tanto a crítica como a público. 

 

Fui al cine, pues, con mis reservas. 

 

Y desde el arranque de “Everest” me sentí atrapado por la magia de una película grande. Muy grande. 

Everest cartel

 

El hecho de que a mí me guste el montañismo y, durante un tiempo, lo practicara en Sierra Nevada, en sus laderas más fáciles y siempre en clave de aficionado-de-andar-por-casa, hace que me identifique con varios de los (discutibles) puntos de vista que ofrece un guion bien construido en el que los personajes tienen tanto peso como el paisaje, auténtico protagonista de la película. Porque los personajes se definen en torno a su relación con la montaña. Con la más alta. La más mítica. La más deseada: el Everest. 

Everest escalera

 

Para unos, subir a la montaña es un trabajo. Para otros, un desafío. Para alguno, incluso, una diversión o un pasatiempo. Hay quién considera la escalada como algo casi religioso y quién depende de ello para vivir.

Everest película

 

Y las expediciones al Everest pueden ser, también, material literario para un escalador que, además, escribe. Como el conocido Jon Krakauer que, en los años noventa, se encastró en una expedición comercial al Everest, con el doble propósito de alcanzar la cima… y bajar para contarlo. 

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Jesús Lens

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Al borde del abismo

¿Ganas de ir al cine? Si os gustan las películas de acción, ésas que en pantalla grande lucen más y mejor que en las televisiones de casa, por planas que sean y pulgadas que acumulen, “Al borde del abismo” es una opción festiva para ver entre palomitas y refrescos, como comentamos en esta reseña publicada en La Opinión.

Las imágenes hablan por sí mismas.

¿No es verdad?

Lo curioso es que dentro de unas horas, si todo va bien y la suerte nos acompaña, estaremos paseando por esas mismas calles. ¡Magia! Nueva York me espera. Desde hace mucho años. Ahora voy a conocerla. ¡Por fin!

Mañana dejaremos otra reseña cinematográfica y, desde el domingo, todos los días, a las 8 am, religiosamente, una entrega del serial “Barras y Estrellas”.

Ya me diréis si os engancha y queréis que lo sigamos o lo dejamos en la carpeta de proyectos descartados.

¡Feliz Semana Santa! Y si no hablamos desde NYC… ¡hasta más ver!

Jesús travelling Lens

¿Y los anteriores 30 de marzo? 2008, 2009, 2010 y 2011.

Al borde del abismo

¿Qué puede llevar a un hombre a alquilar una de las habitaciones más altas de un hotel, entrar de buena mañana, desayunar una langosta con champagne y, acto seguido, abrir la ventana y salir a la cornisa del edificio, justo en mitad de la Avenida Madison de New York City?

La respuesta en una película muy, muy interesante, que acabamos de ver:

Y ahora, veamos los 23 de marzo de 2008, 2009, 2010 y 2011.