Un amigo Salvador

Hace un par de semanas, cuando se anunció la creación del convoluto municipal Salva2031 para colocar al exalcalde en el nuevo Ayuntamiento, hubo un cruce de acusaciones entre PP, PSOE y Podemos-IU hablando del coste del invento.

El PSOE puso mucho énfasis en dejar claro que Luis Salvador contaría para el desempeño de sus tareas con dos funcionarios municipales y que, por tanto, el tinglado no conllevaría sobrecoste. Eso no casaba con las propias palabras del Señor del Anillo Verde, que avanzó que quería recuperar a personas de su confianza que habían trabajado con él en la alcaldía. (Aquí escribí de «Con Salvador ni al tranco de la puerta» de Jacobo Calvo y aquí de su reconversión en Salva2031).

Antes de ayer se supo que, efectivamente, el grupo municipal socialista del Ayuntamiento contrataba como secretarios a Estrella Corro y Ricardo Cañadas con dedicación exclusiva y un sueldo de 31.189 euros. Ella fue la secretaria de Salvador y él, su jefe de gabinete. Ambos concurrieron a las municipales en la lista de Ciudadanos. (Aquí, la información de Pablo Rodríguez).

El liberalismo era esto. El liberalismo es tener a un amigo Salvador que, en mitad de sus virajes ideológico-políticos, tire de ti para procurarte un acomodo. Ya se sabe que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. ¡Ahora cobra todo su sentido el empeño en la plantación arbórea!

El PSOE está siendo hábil a la hora de gestionar la ingesta de este sapo gordo. Aprovecha las vacaciones de Paco Cuenca, las alertas amarillas y naranjas por calor, la resaca de Tokyo y el duelo por lo de Messi para minimizar su impacto. De hecho, mientras tecleo estas líneas, matamoscas en mano y escuchando a una chicharra como banda sonora, solo pienso en terminar cuanto antes para ir a darme un baño.

Los virajes. ¡Cómo son los virajes!

Pero antes, unas preguntillas lanzadas al azar. ¿Se irán Corro y Cañadas a trabajar con Salvador? En ese caso, Jacobo Calvo nos debería una explicación, más allá de su famoso “Con Salvador, ni al tranco de la puerta”.¡Qué claro nos quedó! ¿Qué pasa con los funcionarios municipales destinados a Salva2031? ¿Dónde se ubicará el negociado en cuestión? Verás tú que, suma y sigue, todo esto nos sale por un pico.

Vale, vale. Ya me callo, que me estoy poniendo cansino y el cuerpo pide ¡marcha, marcha!… pero de otro tipo. Termino con las palabras de Onofre Miralles, cuyo símil uterino sí me ha gustado esta vez: “Queda claro que Paco Cuenca no venía con mellizos sino que se trataba de un embarazo múltiple”. ¡Y también un huevo duro!

Jesús Lens

SalvaDos Mil Treintayuno

Vaya por delante que discrepo del uso de la palabra ‘chiringuito’ para denominar a la baronía que el PSOE, sea el local, autonómico o nacional, le ha montado a Luis Salvador. Los chiringuitos son establecimientos de restauración profesionalizados en los que se come mucho y bien y no es justo que se siga hablando de ellos como sinónimo de chamizo poco consistente y menos confiable.

Los chiringuitos son algo muy serio

Lo que tiene empezar discrepando es que uno le coge el gustillo y ya no para. Discrepo de Francisco Puentedura cuando critica que “es una concejalía bluf para un concejal bluf”. Maticemos: ¿considera Podemos-Izquierda Unida un bluf plantear una estrategia para la Capitalidad Cultural 2031? Es un tema que convendría aclarar, a ver si estamos en el convencimiento de que hay un consenso sobre el particular y luego resulta que no. ¿Y lo del Anillo Verde? ¡Pero si era una idea suya! Por otra parte, ¿es Luis Salvador un concejal bluf? Tampoco nos pasemos. Ha sido el alcalde de Granada hasta hace un rato y acredita más vidas que el gato al agua de Intereconomía. Algo tendrá, ¿no?

En la misma línea, discrepo con César Díaz, muy venido arriba con lo que ha tildado de “Pacto de la vergüenza”. Si el pacto entre PSOE y Salvador que le ha dado la alcaldía a Cuenca es vergonzoso, ¿cómo deberíamos bautizar al suscrito hace dos años por PP, Vox y Cs que le entregó el bastón de mando al que ahora acusan de tener cuernos, rabo y tridente? ¿Pacto de la ignominia? ¿De la estulticia? ¿De tener menos vista que un gato de escayola?

Discrepo con Jacobo Calvo, en fin, cuando sostiene que lo de SalvaDos Mil Treintayuno no va a tener sobrecoste para la ciudad. Dado que el concejal ha reconocido que espera “recuperar a parte de las personas que le acompañaron como alcalde” y que esas personas no son funcionarios; tendrán un coste; obviamente. El PSOE puede aducir que se pagarán con lo que se ahorre al tener menos tenencias de alcaldía… lo que daría la razón a quienes critican que se haya diseñado una superconcejalía a la medida del antiguo regidor, dando carta de naturaleza a una especie de reino de taifas municipal.

Así las cosas, el más sensato ha sido Onofre Miralles, cuyo grupo se mantiene a la espera de saber qué competencias concretas tendrá Salvador y qué costará el invento antes de “ofrecer un análisis más detallado”.

Jesús Lens