¿No se cansan de verse?

Recuerdo que España jugaba la primera fase del Mundial de Baloncesto en Granada. Era septiembre, hacía un calor de muerte y, justo el día en que descansaba La Roja, vino Juanma Moreno, recién elegido máximo responsable de los populares andaluces. El PP aprovechó aquella presentación en sociedad para reunirle con un grupo de gente de la cultura local. Al margen de que el encuentro resultó un poco caótico, me llamó la atención el gran número de personas convocadas de fuera de la órbita popular.

Contrasta con lo que pasó la pasada semana. En plena campaña, el PSOE de Granada organizó una tertulia con “creadores y agentes del sector de la cultura de Granada”. En realidad y a tenor de la información publicada, fue la excusa para enviar una larga nota de prensa con información unidireccional: el programa del partido en materia cultural.

Resultaba significativo, eso sí, que la mitad y alguno más de los contertulios que aparecían en la foto de la reunión fueran militantes y/o conocidos simpatizantes socialistas.

En serio: ¿no se cansan, no se hartan de verse y escucharse a sí mismos? El PSOE granadino, con honrosas excepciones, funciona al estilo de la tortuga de las legiones romanas: se juntan entre ellos y, prietas las filas, utilizan los codos a modo de escudo, de forma que nadie de fuera pueda traspasar su coraza.

Da igual dónde se les encuentre. Se comportan igual en un concierto de rock que en la copa de vino español posterior a cualquier acto institucional: arrejuntaos, parapetados entre sí y sin moverse del sitio donde hayan aposentado sus santos reales. ¿Para qué mezclarse con los otros, con los de fuera? Entre ellos se bastan y se sobran.

Contrasta, también, el triunfo de Pedro Sánchez con la inapelable derrota de una Susana Díaz que, desde hace años, no parece enterarse de lo que ocurre a su alrededor. Perdió la Secretaría General del PSOE, perdió la Presidencia de la Junta de Andalucía y su entorno todavía no tiene claro cómo pudo pasar. A ver si uno de los factores va a ser que, de tanto juntarse y verse en sus roalillos, le pierden el pulso a lo que realmente pasa en la calle.

Jesús Lens

Un 20% para Cultura

Me quedé estupefacto cuando dieron el dato: el Ayuntamiento de Lyon destina un 20% de su presupuesto a Cultura. ¡Un 20%! Teniendo en cuenta que se trata de la segunda ciudad de Francia, solo por detrás de París, podrán imaginar de lo que estamos hablando…

El director de Quais du Polar, dejándonos estupefactos

La cosa comenzó hace ahora 15 años. Fuera de Francia, Lyon era conocida exclusivamente por el Olympique y por Paul Bocuse. Que no estaba mal, pero que no era suficiente. ¿Qué hacer para poner en el mapa a una ciudad de una belleza excepcional que alberga restos de grandes civilizaciones como los romanos, atesoradora de un casco medieval maravillosamente conservado y cuna del Renacimiento?

Invertir en cultura. Invertir, ojo. No gastar. Así nació el Quais du Polar, entre otros grandes eventos que, hoy en día, atraen a cientos de miles de visitantes cada año.

Del Quais du Polar ya les hablaré largo y tendido en un próximo Rincón Oscuro, la sección de los jueves dedicada a la cultura negra y criminal. Un solo dato: en tres días, viernes, sábado y domingo; reunirá a 140 autores de todo el mundo y recibirá a miles y miles de visitantes que harán cola para que sus escritores favoritos les firmen sus libros. De hecho, el jueves, la ciudad ya bullía de literatura, respirando noir por los cuatro costados.

Otro detalle importante: aunque el Ayuntamiento de Lyon es extremadamente generoso con su inversión en cultura, exige que los certámenes y festivales a los que apoya tengan un 50% de financiación privada. Así se evitan esos roalillos familiares y los contubernios entre amigos tan del gusto de nuestros políticos.

Pienso en nuestra Granada, desde una necesaria y bienvenida distancia. Pienso en los siete museítos de andar por casa que propusieron los unos y en el compromiso de poner la primera piedra del Espacio Escénico de los otros. A la vez pienso en la OCG y sus lazos rojos, denunciado su inminente fallecimiento por falta de fondos.

Pienso en las ínfulas de aspirar a la Capitalidad Cultural del 2031 cuando somos la capital andaluza que menos dinero destina a cultura en proporción a su número de habitantes. Pienso, en fin, que nos toman por tontos. Y que posiblemente lo seamos.

Jesús Lens