El tesoro del Cisne Negro

En esta vida hay tres tipos de lecturas. Las primeras y más habituales son las que, una vez terminadas, caen en el olvido. Poco a poco se van difuminando los personajes, las tramas y los escenarios y, con el paso del tiempo, apenas te queda un recuerdo más o menos vago, más o menos indeterminado.

Junto a ellas están las mucho más escasas lecturas que te sacuden y te electrizan. Las que te cortan la respiración. Libros que te transforman como lector y como persona y cuyos pormenores jamás podrás olvidar.

La tercera modalidad de lecturas son las que, además de resultar memorables, te dan ganas de seguir profundizando en el tema narrado, las que incitan a investigar sobre las vidas de sus personajes, a bucear en la historia de los lugares en los que transcurre la acción. Historias que no se agotan en sí mismas, convirtiéndose en puerta de entrada a dimensiones desconocidas.

Ahora mismo, por ejemplo, tengo abiertas varias pestañas en Google, con información sobre Odyssey Marine Exploration, el pecio de La Mercedes y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática.

Pero lo realmente relevante no está en el portátil, sino al lado, sobre el escritorio. Se trata de mi ejemplar de ‘El tesoro del cisne negro’, el cómic de Guillermo Corral y Paco Roca que compré en Subterránea, una de las grandes librerías de Granada.

Ahora que vuelven los contenciosos submarinos a costa del galeón San José y la pugna con Colombia, ¿se acuerdan ustedes de aquella otra rocambolesca historia? Una empresa norteamericana especializada en la búsqueda de tesoros subacuáticos halla los restos del barco Nuestra Señora de las Mercedes, hundido en 1804 durante la Batalla del Cabo de Santa María; y se lleva a Estados Unidos un tesoro conformado por casi 600.000 monedas de oro y plata. El gobierno de España decidió pleitear y, entre el 18 de mayo de 2007 y octubre de 2013, el asunto estuvo vivito y coleando.

El galeón San José, otro conflicto internacional en ciernes

Guillermo Corral, el guionista de ‘El tesoro del cisne negro’, vivió en primera persona todo aquel monumental lío. Consejo de amigo: no dejen de leer el tebeo. Van a descubrir las interioridades de una fascinante historia. Y, en cuanto lo acaben, se encontrarán como yo, organizándose para visitar el tesoro, depositado en el referido museo de Cartagena.

Jesús Lens

Frialdad intolerable

Mi artículo de hoy, en IDEAL, comienza así: lean, lean ustedes “Los surcos del azar”, por ejemplo. Se trata de un tebeo de Paco Roca que cuenta la historia de Miguel Ruiz, un republicano español exiliado en Francia.

Los surcos del azar

Lean “Herejes”, de Leonardo Padura, en la que se cuenta la historia del barco S.S. Saint Louis que, en 1939, permaneció varios días fondeado frente a La Habana. Y si no tienen ganas de leer, vean la película “El viaje de los malditos”, que cuenta la misma historia, aunque de forma completamente distinta.

herejes padura

Leer historias del pasado, aunque sea del pasado reciente, suele hacer que nos llevemos las manos a la cabeza. ¿Cómo pudieron ser los franceses tan crueles y despiadados con los españoles que huían de las tropas franquistas? ¿Cómo pudieron tratarlos tan mal, encerrándolos en campos de concentración?

¿Y qué me dicen de aquellos cerca de 1.000 judíos que habían escapado de Hitler y a los que no dejaron desembarcar en Cuba, obligándoles a volver a la Alemania nazi en la que les esperaba la más cruel de las muertes? ¿No es algo inconcebible, nauseabundo y repugnante?

Dentro de tres, cinco, diez o cincuenta años, habrá escritores y cineastas que cuenten el conocido como Drama de los Refugiados, y los ciudadanos que lean sus novelas o vean sus películas, sentirán el mismo asco, impotencia e incomprensión que experimentamos nosotros con estas historias de la II Guerra Mundial.

Los surcos del azar humillación

Ahora, sin embargo, por muchas imágenes que vemos en los medios de comunicación, el tema de los refugiados nos deja fríos. Como ese otro drama, al que ya hace años que nos acostumbramos: el de la inmigración.

Resulta sintomático que, cuanto mayor énfasis ponemos en el lenguaje -con el DRAMA DE… se nos llena la boca-, menos esfuerzo hacemos por revertir la situación. Al menos, por intentarlo. O por presionar a los que podrían hacer algo realmente útil.

Sí. Es una situación muy compleja. Por supuesto. Pero busquen información sobre los Niños de Morelia, por ejemplo. Y verán que, cuando quieren, pueden. Tecleen en Google el nombre de otro barco, bendito en este caso: el Sinaia que llevó a México a 1.599 refugiados españoles.

Sinaia

Sí. Las circunstancias no son las mismas y tal y tal y tal. Pero los refugiados sirios sufren, se congelan y mueren a las puertas de Europa. ¡Y hay que hacer algo! ¡Ya! Porque es de justicia.

Jesús Lens

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Viñetas de vida

Enhorabuena a Intermón Oxfam por su proyecto “Viñetas de vida”, publicado por Astiberri, que combina la solidaridad y la concienciación con el arte y la creatividad, a través de uno de los medios de expresión más modernos y vanguardistas del siglo XXI: el cómic.

Viñetas de vida portada

La cosa es sencilla (de plantear): te llevas a un autor a un país extranjero del Tercer Mundo en el que Intermón tiene un proyecto y le enseñas la región y el proyecto solidario, le presentas a la gente y le dejas que se impregne del ambiente, que hable con unos y con otros, que mire, curiosee, pregunte…

Y, después, que lo cuente, claro. (Ved, AQUÍ, la Galería de Fotos con los Dibujantes on Tour, en los países que visitaron)

En formato de cómic. A través de viñetas. Y con libertad creativa absoluta, por supuesto.

Viñetas de vida supergrupo

La recopilación de varias de esas historias conforma “Viñetas de vida”, un volumen de más de 100 páginas en el que confluyen los viajes, las sensaciones y las impresiones (en los más amplios sentidos de las tres palabras) de autores tan conocidos como Miguel Gallardo, Paco Roca, David Rubín y otros varios.

Algunos de ellos cuentan su propio viaje, incluyéndose en la historia, en primera persona. Otros prefieren elegir a alguno de los cooperantes como protagonista de la narración. Y, por supuesto, conoceremos la realidad de la vida diaria de los nativos de cada país.

: Visado : Página 6

El resultado es desigual, como siempre ocurre en las obras corales.

Hay historias muy buenas mientras que otras resultan demasiado simplistas y panfletarias. En concreto, alguna que se desahoga culpando al gobierno de España con la miseria en el mundo, por haber reducido las partidas presupuestarias destinadas a la Cooperación Internacional; me parece pueril, además de que flaco favor le hace a la causa que pretende defender.

Me parecen mucho más interesantes los trabajos en los que se explica la importancia de la Cooperación Internacional, desgranando los logros que se consiguen a través de los proyectos que Intermón Oxfam mantiene en diversas partes del mundo. Como nos recuerda Paco Roca en la apertura de su excelente colaboración sobre Mauritania: “Si vienes a arreglar las cosas no vengas con la espada, vente con la aguja de coser”.

Viñetas de vida viñetas

Todo lo que tiene que ver con la pobreza en el mundo resulta complejo y contradictorio y, sobre todo, indignante. Especialmente cuando se vive sobre el terreno el drama que supone que haya varios millones de personas condenadas a muerte por culpa del hambre, la sed y determinadas enfermedades.

Que la humanidad no haya sido capaz de erradicar la pobreza extrema en el mundo es una de las lacras que nos deberían hacer enrojecer de vergüenza, pero parece que nos hayamos acostumbrado a ello. Como si fuera una especie de maldición bíblica, hablamos de cifras y de números, vemos gráficos y barras… y pasamos página.

Por eso me parece tan valiosa la iniciativa de Intermón Oxfam y Astiberri, al poner rostro, nombre y relato, a través de viñetas, a algunas de esas personas que, habitualmente, solo son cifras y estadísticas.

Viñetas de vida Durán

Para tratar de revertir la situación y concienciar a las personas de la importancia de la Cooperación Internacional, es esencial convertir el frío dato en una cálida historia. Porque conocer lo que pasa ahí fuera es el mejor antídoto contra esa enfermedad llamada indiferencia, que se suele ocultar tras la cínica afirmación de “Bastante desgracia tenemos aquí como para preocuparnos de la de allí”.

No, oigan… ¡NO!

No son situaciones siquiera comparables.

Pero, sobre todo, los que defienden la teoría de “Los nuestros primero” suelen ser los que no hacen nada. Ni por los de allí, ni por los de aquí. Bueno sí. Suelen ser muy exigentes. Con los demás. Con el gobierno. Con los políticos. Con las instituciones. Con los poderes públicos.

Viñetas de vida autores

Lo mejor de “Viñetas de vida” es que, al leer sus historias, te sentirás compelido, en primera persona, a hacer algo. Aunque sea a dar unos cuantos euros. (Para saber qué podemos hacer, pincha aquí).

Si empiezas por comprar el libro, algo iremos avanzando.

Si además, lo lees… ¡ni te cuento!

Jesús Lens

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Paco Roca ambulante

Tuve que subir a Madrid, con mi hermano, para resolver una cuestión administrativa. Un martes. Fuimos en bus. Temprano. Para ser precavidos, reservamos el billete de vuelta, ese mismo día, pero bastante tarde. Por si se nos complicaba la cosa.

 Paco Roca arrugas

Íbamos con un propósito, por si resolvíamos con celeridad el tema burocrático: asomarnos al edificio de Fundación Telefónica a ver la exposición sobre Paco Roca. Para ponernos en ambiente, nos llevamos dos de sus cómics más conocidos: “Arrugas”, del que había visto la película, y “Los surcos del azar”.

Poco después de las cuatro de la tarde, y tras haber tomado unas viandas en un garito asturiano de cerca de Fuencarral, acompañados por el Gran Rash, entramos en el espectacular edificio que Telefónica ha convertido en centro cultural.

Empezamos por ver la muestra sobre Tesla, que no me dijo demasiado, la verdad sea dicha. Y seguimos por la de Paco Roca, cuya serie “Un Dibujante en Pijama”, que actualmente se publica en el suplemento de El País, me parece prodigiosa. Muy aconsejable para todo el mundo, es obligatoria para cualquier persona creativa y/o dotada de alguna pulsión artística, musical o literaria.

 Paco Roca exposición

La exposición recorre toda la trayectoria artística de un autor que, tan joven, ya ha publicado joyas como “Arrugas”, cuya versión cinematográfica le hace justicia a un tebeo prodigioso. En él se cuenta la vida de un hombre, antiguo director de una sucursal bancaria, que ingresa en una residencia de mayores, aquejado de un incipiente Alzheimer. Todos los personajes, tratados con un mimo y un respeto exquisitos, se hacen querer por el lector, que terminará enamorados de ellos.

Sus conversaciones, sus travesuras, sus despistes, sus gestos de ternura y cariño, sus pequeñas rebeliones… se leen y se sienten como si fuera la más adictiva de las aventuras. Se nota, y esa es la parte que se descubre en la exposición, que Paco Roca pasó mucho tiempo visitando a las personas que viven en las residencias. Que las acompañó, habló con ellas y empatizó con su situación.

 Paco Roca himself

Dejando al margen los originales de algunos de sus trabajos, lo que más me gustó de la exposición fueron los Cuadernos de Viaje del autor. ¡Mataría por ser capaz de convertir mis viajes en joyas como ésa! De ahí el empeño que tenía yo en que mi querido Colin Bertholet viera esta exposición, más allá de nuestra admiración por Roca. Esas imágenes, aparentemente sencillas. Esos bocetos. Esos apuntes del natural. Esa recreación de la realidad que uno percibe cuando está de viaje… una maravilla.

Y está la investigación para la historia de La Nueve que Roca nos regaló en su excepcional y extraordinario libro “Los surcos del azar”. Porque el libro combina dos historias. La primera tiene a Roca como protagonista, cuando viaja a un pequeño pueblo de Francia para localizar a Miguel, un anciano que, supuestamente, participó en la II Guerra Mundial. Y, a modo de flash backs, por supuesto, la historia de Miguel, desde que zarpó del puerto de Alicante el 28 de marzo de 1939, con la Guerra Civil ya decidida.

 Paco Roca Surcos

Una historia, la de Miguel, no ya interesante, sino apasionante. su paso por los campos de refugiados franceses, su lucha en el norte de África y su participación en la liberación de París, con Leclerc, formando parte de esa mítica Nueve a la que por fin se está haciendo justicia por parte de autores como Juan Laborda, Alejandro Gallo y Paco Roca, por supuesto.

“Para qué llamar caminos

a los surcos del azar”.

Con esos versos de Antonio Machado comienza una narración que, en sus algo más de trescientas páginas, permite al lector acercarse a una historia de dolor, desgarro, violencia, muerte, honor, coraje, valentía y determinación. Una historia en la que los buenos y los malos no están tan alejados como nos gusta creer. En la que se demuestra que las cosas cambian, que las veleidades de la política no son solo cosa de ahora y en la que, nuevamente, Roca pone el acento en esos personajes que, habitualmente, están alejados de los focos y de la primera línea de la presión mediática. Personajes que cumplen con su deber y que, por encima de todo, son honestos y fieles a su forma de pensar, a sus ideales y a sus camaradas.

 Paco Roca surcos del azar

Y los queda, claro, “El invierno del dibujante”, que los Reyes, más majos que nunca, tuvieron a bien regalarme a comienzos de este año. Otra narración compleja, poliédrica y repleta de matices, en la que se cuenta el intento, en la España de posguerra, de un grupo de dibujantes de desmarcarse de la editorial Bruguera y crear una revista independiente en la que los dibujantes fueran dueños de sus creaciones y propietarios de los derechos sobre sus personajes.

Una historia que bucea en el pasado para narrar la valentía y el arrojo de unos, la oportunidad que se abrió a otros, el militante anarquismo vital de tipos como Vázquez, la estajanovista ética del trabajo de Ibáñez y el pragmatismo de otros cuantos.

 Paco Roca invierno dibujante

Porque la vida nunca es fácil y, en ciertos momentos, nos obliga a tomar decisiones de las que, más adelante, no nos sentiremos especialmente orgullosos. Que le pregunten a Víctor Mora, por ejemplo. O al señor González, posiblemente, uno de los personajes más tristes de la historia del cómic español. Por real. Por cierto. Por ser el espejo en que tantos y tantos artistas frustrados se pueden ver representados.

Pero volvamos a esa exposición sobre Paco Roca. Con artilugios y objetos tan singulares como los provenientes de ese Japón al que fue invitado, en el seno de una legación española y donde recibió honores y distinciones. De aquel viaje salieron estampas para los Cuadernos de Viajes, por supuesto.

 paco Roca pijama

Y, quizá, ideas para “Un dibujante en pijama”. O para alguna otra narración. ¿Una de samuráis? ¿La historia de los japoneses establecidos en Andalucía que dieron lugar a la amplia y extensa familia apellidada Japón? No se sabe. Porque los caminos de la creatividad son inescrutables y, por eso, exposiciones como la de Paco Roca ayudan a comprender y a disfrutar más y mejor de uno de los grandes del cómic español contemporáneo.

Jesús Lens

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