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¡Qué bien me conoce Colin! Hace unos días me dedicaba ESTA entrada en que ponía las siguientes imágenes de lectores con las que tanto me identifico…  La lectura, para mí, tienes muchos sentidos y efectos. Uno es el de aislarme y meterme para dentro, en mí mismo. Que me permite reflexionar y vencer las ansiedades y angustias. Una lectura que conlleva relajación, descanso y mucho, mucho zen. ¿Lo venderán en IKEA?

1001 LIBROS

Escribiendo las reseñas de los libros que he ido leyendo estas semanas me doy cuenta de lo difícil que es coincidir en lecturas con la peña. Y ahora que viene la Feria del Libro y participamos en ella, presentando nuestro libro, como decíamos AQUÍ, estoy más sensible con el tema de los libros. Porque al cine, más o menos todos vamos a ver las mismas películas a la vez. Por ejemplo, ya hay quién me interroga por «El escritor», el películón de Polanski que vimos el domingo. Y las comentamos y discutimos. Las películas. Pero con los libros, cuesta. A veces nos lanzamos a leer, todos a unas, libros como los de Millenium. Pero pasa muy poco a menudo.

¡Todos a leer!
¡Todos a leer!

Así las cosas, he puesto en la margen derecha una Imagen con los «1001 libros que deberíamos leer antes de morir», pero sólo para que sirva como reclamo de los libros que voy adquiriendo con intención de leer y comentar, por si os vais animando, para hacer tertulias e intercambiar comentarios.

 

Por ejemplo, ahora mismo voy a pasar la primera página de una novela romántica… Y no. No estoy ni borracho ni enfermo. ¿Qué pasa? ¿Qué no puedo yo leer una novela romántica o qué? A ver: ¿Qué estás tú leyendo? ¿Qué te apetece leer?

Jesús Lens. Aquí, un lector.

TALLER DE LECTURA

Leer, lo que es leer, todos sabemos. De hecho, es fácil: abres un libro, pasas las primeras páginas, hilas unas frases con otras y… ¡voilá! Ante ti aparece un precioso horizonte repleto de escenarios lejanos, diálogos mordaces o pasiones desatadas.

 

Leer debe ser como conducir un coche: arrancas, metes primera, después metes segunda… y a circular por la carretera, disfrutando de los paisajes, los colores de los campos y la belleza de las ciudades por las que transitas.

 

Pero ¿qué pasa si le abres el capó al coche y te enfrentas al maremágnum de tuercas, cables, cilindros y demás «chatarrería» necesaria para que te sientas un rey, conduciendo libremente y a tu aire?

 

Por lo general, aquello es un arcano indescifrable y, de hecho, quiénes lo comprenden y dominan son los mecánicos que trabajan en los talleres.

 

Pues con libros, pasa lo mismo.

 

Un buen libro tiene una bonita y atractiva cubierta y, bien leído, te puede conducir hasta el final del mundo, permitiéndote vivir las aventuras más insospechadas. Pero ¿cómo funciona? ¿Por qué hay libros que te atrapan y te absorben y otros cuya lectura, sin embargo, resulta tediosa e insoportable? Ernest Hemingway sostenía que un buen relato debe ser como un iceberg: lo que se ve es apenas una octava parte de la masa gélida que lo compone.

 

La buena literatura ha de sostenerse en una arquitectura invisible, como el imprescindible andamio de un edificio, necesario para ser construido y que, después, desaparece.

 

Y para aprender a descubrir las claves ocultas de la buena literatura y los mecanismos que le permiten atrapar al lector, para conseguir que la apreciemos más allá de lo aparente, nada mejor que llevar los libros a un taller. A un buen taller.

 

Como el que la Mediateca del Centro Cultural CajaGRANADA pone en marcha, este mes de febrero, a disposición de los primeros veinticinco privilegiados que tengan ganas e interés en aprender a leer, pero verdad. Si dispones de hora y media de tiempo, cada dos martes por la tarde, para disfrutar del magisterio de Ignacio Midore, licenciado en Filología Hispánica y acreditado experto en la Animación a la Lectura, no te arrepentirás.

 

Para aprender a leer con otros ojos, pide más información a esta dirección y teléfono:

 

infomediateca@memoriadeandalucia.es

958 22 22 57. Extensión 300

 

Jesús Lens, preparado para LEER, con mayúsculas.