Potencia en baños públicos

Les va a sonar raro, pero ¿sabían ustedes que Granada es una potencia mundial en lo referente a baños públicos? A la conservación de antiguos hammam, me refiero.

“El baño o hammam fue una institución indispensable en la vida cotidiana de los habitantes andalusíes. Ubicados en las ciudades o en las áreas rurales, en las medinas o en los arrabales, fueron espacios esenciales de purificación, higiene y encuentro social”. Así comienza el excepcional catálogo sobre ‘Los Baños en al-Andalus’, editado por la Fundación El legado andalusí con ocasión de la exposición que, dedicada a los hammam, apura sus últimos días en la Casa de los Tiros.

Me da rabia haber tardado tanto en ir a verla y andar metiéndoles prisa ahora, si todavía no la han visitado. Es una exposición para ver despacio y descubrir la importancia de los baños públicos. Para disfrutar de algunas piezas originales y, sobre todo, de los grabados y fotografías que reproducen algunos hammam famosos, con especial dedicación a los de la Alhambra.

Grabados que, además de reproducirlos, los recrean, confiriéndoles ese halo de exótico romanticismo que acompañan a unos edificios que, más bien, son auténticas instituciones.

El pasado año lo despedíamos disfrutando de un soberbio baño en el Hammam Al-Ándalus. Les contaba que la experiencia tiene visos de convertirse en ritual anual de disfrute purificador. Después de la visita a esta exposición, me reafirmo en dicho propósito.

Enhorabuena al Legado Andalusí por una iniciativa que, además, nos permite sacar pecho en Granada, la provincia española que, de largo, más baños históricos conserva. Resulta increíble comprobar en el mapa la cantidad de hammam que, completos o en parte, perviven en nuestra tierra.

Como bien señalan Carmen Pozuelo e Inmaculada Cortés, comisarias de la exposición y mis guías de lujo en la visita de ayer, “pocos lugares de nuestro pasado son tan evocadores como los hammam: la luz, el ambiente, el murmullo que en ellos se respira han atraído y aún atraen nuestra mirada”.

Advertencia: una vez vista la exposición, ya estarán buscando fechas para ir a visitar los hammam de nuestra provincia, en vivo y en directo.

Jesús Lens

El hammam, un nuevo ritual

Uno de mis discos favoritos se titula ‘Ritual de lo habitual’, de los míticos Jane’s Addiction y, aunque no soy muy de rituales y casi nada de formalismos, a los finales de año sí les concedo una importancia especial. Sobre todo, para dejar atrás lo malo y comenzar ligero de equipaje el siguiente viaje alrededor del sol.

En mi Gastrobitácora del suplemento Andalucía Gourmet de IDEAL ya he escrito sobre algunos ritos relativos a la comida y a la bebida. También me gusta conferirle un significado especial a la última película que veo y al libro que me servirá de tránsito interanual, por ejemplo.

Desde este año, tengo claro que a mi ritual de lo habitual se le va a sumar algo nuevo: darme un baño en el Hammam Al Ándalus, con fregoteado exfoliante y masaje incluidos. Fue un regalo. ¡Y qué regalo, oigan! El lugar es ciertamente mágico, manteniendo una atmósfera muy sugerente de quietud, sosiego y recogimiento. La gente guarda el imprescindible silencio necesario para exprimir la experiencia y la música de origen andalusí termina de conformar un ambiente evocador, embarcándote en un sensual viaje en el tiempo.

A ello contribuye el hecho de que el móvil, lógicamente, se queda en la taquilla del vestuario. Ni selfis, güasaps o consultas al Instagram. Se trata de una desconexión total.

“Un jardín de agua y sombras donde es posible emerger a salvo del torbellino diario. Donde es posible emprender un camino de está dentro de ti. La naturaleza es cambiante como el movimiento del agua, un camino que no se agota. La naturaleza es un viaje, no empieza cuando llegas ni termina cuando regresas, sino que forma parte de ti”.

¿No resulta atractiva la presentación que hace el Hamman Al Ándalus de sus servicios? La mayor parte del público era foráneo, de acuerdo a los acentos que se escuchaban, susurrados quedamente. Es habitual, al viajar, darnos caprichos diferentes a los habituales. De vez en cuando, sin embargo, no está de más darse un gustazo en nuestra propia casa. Pasar por el Hammam es uno de ellos y, créanme, es un regalazo para compartir con alguien especial.

¡Feliz entrada al nuevo año! Nos seguimos leyendo en el 2020…

Jesús Lens