LA ALQUIMIA DE LAS MULTITUDES

Estos libros es que hay que leerlos. Si queremos enterarnos de lo que pasa, claro. De lo que pasa en la calle, en nuestro trabajo y en nuestro entorno más cercano. Si no, si no queremos saber o nos importa bien poco hacia dónde va el mundo, libros como en de Francis Pisani y Domique Piotet están de más.

Hace unas semanas felicitábamos a la editorial Paidós por su activo y espoleador 65 cumpleaños. 65 años dando que pensar, discutir y debatir. Y títulos como “La alquimia de las multitudes” son un inmejorable ejemplo de cómo una editorial dedicada al pensamiento responde a los requerimientos de este complicado y exigente siglo XXI.

Porque la irrupción de Internet en nuestra vida lo ha cambiado todo. Y lo ha hecho a una velocidad vertiginosa. Y, sobre todo, lo sigue haciendo, todos y cada uno de nuestros días.

Por eso, y aunque nada más recibirlo estuve ojeando el libro, no ha sido hasta ahora que lo he leído con detenimiento. ¡Y cómo han cambiado las cosas, desde la fecha de su edición! Algo muy significativo dado que el original en inglés es de 2008 y la primera edición española, de 2009.

¿Habrían escrito lo mismo, entonces y ahora, Pisani y Piotet?

Esencialmente sí. Pero con matices. Es decir, imagino que un 95% sería igual, lo que acredita que ambos sabían bien de qué hablan, aunque haya un posible 5% que habrían podido cambiar, teniendo en cuenta cómo han ido las cosas, sobre todo en lo referente a las Redes Sociales.

Por ejemplo, Second Life se ha desvanecido como un terrón de azúcar en el café hirviendo mientras que, hace un par de años, el brutal éxito de Twitter o de Facebook era todavía imprevisible, aunque los autores ya les conferían suficiente importancia. Foursquare, sin embargo, todavía no existía. Y tampoco está claro que vaya a ser un bombazo.

Personalmente y además de la parte dedicada a Redes Sociales, lo que más me ha interesado es lo referente a la Comunicación y los cambios que se han producido en estos años. La Comunicación ya no puede ser como antaño. Una Comunicación unilateral y lineal basada en el emisor-mensaje-receptor está obsoleta. No sólo es que, más que nunca, el medio es el mensaje. Es que los papeles de emisor-receptor están muy cerca, casi tocándose.

Gracias a las redes sociales y a su imparable éxito, el boca oreja de toda la vida, pero tecnológicamente adaptado, ha cobrado una fuerza inusitada. Y si quieres que tu mensaje llegue y cale, has de convencer a cientos, miles de internautas de que el mismo es cierto y correcto para que se hagan eco del mismo y lo repliquen desde sus respectivas plataformas.

Por el contrario, la mentira, la media verdad, la publicidad engañosa, las noticias de pago… todo ello es cada vez más sospechoso. Y no digamos nada después del Wikileaks affaire, claro.

En pocas palabras: si quieres saber lo que pasa, lee “La alquimia de las multitudes”. Si pasas, pasa.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

LA ALQUIMIA DE LAS MULTITUDES & TOOL

A ver.

 

Mañana se presenta este libro.

 

Lo malo, que no estoy en Madrid para ir a la presentación. Algo que no dudaría, de estar en el Foro.

 

Lo bueno, que pronto le hincaré el diente a un título de Francis Pisani (si leen el Ciberpaís, ya le conocen) imprescindible para conocer qué es, qué sentido tiene y hacia donde va todo el tinglado de las redes sociales.

 

El título, «La alquimia de las multitudes».

 

Sugerente y atractivo.

 

Como este vídeo. Véanlo, véanlo.

 

Vamos a hacer un ejercicio práctico de alquimia.

 

Imagine usted que apenas nos conocemos. De un par de charlas, no más. O tres. De compartir unas cervezas y unas conversaciones.

 

Y entra usted aquí y se encuentra con que le digo que este vídeo, esta canción y este grupo, «Tool», me fascinan.

 

¿Qué pensaría usted?

 

¿Querría ser mi Amigo en una de esas Redes Sociales? ¿Me agregaría al Facebook? ¿Se convertiría en un Follower de mi Twitter? Y, lo más importante… ¿por qué?

 

Aquí, los perlas, en directo:


 

Hablemos, hablemos de Redes Sociales.

 

Jesús Lens… socializando. ¿O no? 😉

PD.- Éste sí se ve bien. ¡Y vaya lo que se ve!