La fragilidad del neón

Puedo confesar y confieso que el hecho de que un autor al que no conoces y del que previamente no has leído nada, te mande su libro para que lo leas y, después, si quieres, lo presentes en Granada… es algo que da miedo. Mucho miedo.

 La fragilidad del neón Alrevés

Lo primero que piensas es… ¿y si no me gusta?

Y, de inmediato… ¡joder, joder, joder! ¡Qué compromiso!

También puedo confesar y confieso que lo que me ha ocurrido con “La fragilidad del neón” no ha sido exactamente así. Porque, en el caso de la novela de Juan Laborda, hubo un celestineo previo que me permitió anticipar que las horas que le iba a dedicar no iban a ser horas malgastadas.

 La fragilidad del neón Juan

No sé si tú estás o no en Facebook, pero el hecho de ver que Juan es habitual en las cuadrillas, presentaciones y parrandas de alguien tan solvente como la Señorita Julia, ya me infundió tranquilidad.

Y saber que fue Pepo quién le propuso a Juan que yo presentara el libro, además de tranquilidad, me produjo orgullo y satisfacción. Y saber que Ana también estaba en el ajo terminó por provocar unas ganas brutales de que llegara el libro, para hincarle el diente.

Y llegó. Y lo abrí. Y, junto a una cariñosa dedicatoria, la solapa me presentó a un tipo joven. Insultantemente joven que, además de ser doctor en Historia Moderna por la Universidad Complutense de Madrid, es máster en Historia y Estética de la Cinematografía, crítico literario y profesor.

¡¡¡Toma ya!!!

Y no lo pude evitar y, aunque no suelo hacerlo, me fui a la contraportada, en la que se mezclan el París de los primeros 60, un exiliado español, la guerra de Argelia, el FLN y la OAS.

Todo ello aderezado con la llegada a la ciudad de la luz de una estrella de cine norteamericana: Linda Darnell.

Como fácilmente podrás comprender, al tener la suerte de haber recibido el libro al principio de un fin de semana, no tardé ni dos días en leerlo. Y disfrutarlo. De cabo a rabo.

Llegados a este punto, no voy a decir nada más. Porque, si quieres profundizar en la novela y tener la oportunidad de charlar con Juan, además de llevarte su libro, firmado y dedicado; tienes una oportunidad de oro de hacerlo el próximo sábado, a las 12 de la mañana, en la Librería Babel de Granada.

La fragilidad del neón maxi

Allí estaremos, teniendo el gusto, el placer y el orgullo de presentar una novela que, puedes creerme… ¡te va a gustar! Y, por lo poco que he hablado con Juan, creo que lo vamos a pasar bien, pero que muy bien, charlando de cine, literatura y novela histórico-policial.

Sí diré, por si alguien piensa que hay muchos ingredientes en la coctelera literaria de Juan, que el libro cuadra a la perfección al historiador con el escritor y con el cinéfilo empedernido.

La fragilidad del neón

¡Y ni una palabra más!

Jesús Lens

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La estrategia del pequinés

No son sus brillantes, brutales y desconcertantes golpes de efecto lo que más me ha gustado de la novela de Alexis Ravelo, “La estrategia del pequinés”, publicada por la editorial Alrevés en su colección de Novela Negra.

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Tampoco es lo bien planteada, llevada y resuelta que está la trama de la novela, lo mejor de la misma. Una trama al estilo clásico, con planteamiento, nudo y desenlace. Tres actos. Y algún flash back. Directo, duro y al mentón. Contundente. Seria narración. De las que te agarran y ya no te sueltan.

Y no. Tampoco son los personajes lo más arrebatador de esta historia. Y mira que son personajes interesantes, diferentes, complementarios y contradictorios. Los hay que te caen cojonudamente, nada más conocerlos y otros que, conforme hacen su primera aparición, ya te están tocando los cojones. Por decirlo suavemente. Los hay a los que te gustaría matar y los hay por los que podrías matar. Literaria y metafóricamente hablando, claro.

Alexis Ravelo

Lo que más me ha gustado de “La estrategia del pequinés” es, por tanto, que mientras la estás leyendo; te crees todo lo que pasa en ella. Te crees la acción. Te crees la trama. Te crees a los personajes. Te crees cómo hablan, cómo visten y cómo actúan. Te crees sus motivaciones, sus actos y sus reacciones. Te crees los garitos por los que pasan, las calles por las que transitan, los apartamentos y las casas en que viven y los polígonos en los que trapichean.

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Y creer lo que lees, cuando lees una novela negra y criminal que tiene un atraco como tema central; es de una importancia capital.

Estos meses estoy trajinando libros muy distintos. Ya lo vais viendo, si sois seguidores asiduos de este blog. Por eso, cuando he pillado una novela pura de género, la he disfrutado largo y tendido, leyéndola en un par de sentadas, evitando cualquier distracción que me apartara de las andanzas de El Rubio, el Palmera, Cora y Sanchís.

Alexis Ravelo, una de las cabezas visibles del noir canario, que está viviendo un momento de esplendor gracias al trabajo de Antonio Lozano, José Luis Correa, Juan Ramón Tramunt o Mariano Gambín; ha escrito una novela que no decepciona a los amantes del género negro y que atraerá a lectores poco habituales del mismo, si es que aún los hubiera, dado su feliz nivel de expansión.

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De hecho, tanto se ha expandido el género que ahora es imposible entrar en una librería y no encontrar decenas de anaqueles repletos de novelas con el sello de “negro”, “policíaco” y/o “criminal”. Por eso, ahora más que nunca, hay que separar el grano de la paja, lo auténtico de la falsificación, la denominación de origen del hecho-en-cualquier-sitio; la calidad del hecho-de-cualquier-manera; la literatura de sabrosa y nutritiva cocción lenta de la insípida y vacua literatura basura.

Y “La estrategia del pequinés” es, indiscutiblemente, una de las novelas negras que hay que leer este 2013.

Jesús Lens, aprendiendo estrategias.

En Twitter: @Jesus_Lens