Súmate a Teranga Go

Ahora que llega el Black Friday y a todos se nos va la olla comprando como dementes, ¿qué tal si te paras un momento y le echas un vistazo a esta idea?

Hace unas semanas, participé en un Crowdfunding literario y me gustó la experiencia. Ya os contaré en unos días qué tal resulta, cuando tenga los libros en mis manos y hablemos de ellos.

Teranga go

Porque, ahora mismo, estoy a punto de participar en otro. Uno muy especial. Teranga Go, que se describe como “Facilitando la movilidad a los migrantes”.

Detrás de este proyecto está Gustavo Gómez, el Codirector de Granada Noir. Eso ya os dará idea del nivel de confianza que me inspira. ¡A organizar un Festival me iba yo a apuntar, sin tener plenas garantías en mi socio, colega, amigo y alma mater!

A través de este enlace, tienes toda la información de un proyecto basado en las Redes Sociales como instrumento para que conecten personas que tienen/quieren viajar a África, compartiendo vehículo, gastos y tiempo.

Teranga go logo

Algunas de esas personas serán inmigrantes que quieran visitar sus hogares. Otras, viajeros poco convencionales que quieran conocer mundo de otra manera. El caso es que, como dicen Gustavo y Agustín, su socio en este proyecto, “Siempre acabamos llegando a donde nos esperan”.

Y no olvidemos la Teranga. Esa palabra que define a un país tan maravilloso como Senega. ¿Os acordáis de esto que escribimos sobre la Teranga, hace algunos años?

Pero la pregunta es: ¿por qué un Crowdfunding?

Porque poner en marcha un proyecto como éste, cuesta. Mucho. Un proyecto tan bonito, además de requerir ilusión, trabajo, esfuerzo y dedicación… cuesta dinero.

Teranga go agenda

Parte de ese dinero ya lo han adelantado Gustavo y Agustín. Y de ilusión, trabajo, esfuerzo, empeño y dedicación; van sobrados. Pero hace falta más.

Y ahí es donde entramos personas como tú y como yo.

En la financiación popular del proyecto a cambio de una recompensa moral y espiritual, pero también material. Porque ser mecenas de Teranga Go tiene premio, además de reconocimiento: camisetas, agendas, carpetas e, incluso, un viaje a Senegal.

Teranga go camiseta

En cualquier caso y más allá de lo que yo te explique, a través de este enlace tienes toda la información. Y estate tranquilo, que Verkami es la plataforma de Crowdfunding más y mejor reconocida a nivel internacional. Seriedad garantizada.

Termino estas líneas, además de animándote a participar, dejándote las palabras de los propios Gustavo y Agustín. Que ver y escuchar a las personas aumenta el nivel de confianza.

¡Teranga Go!

Jesús Lens

Twitter Lens

El mundo es nuestro

Se podrían aducir muchas razones por las que me gustaría que tú y tu gente fuerais al cine a ver “El mundo es nuestro”, de forma que la película se convirtiera en un éxito de taquilla absolutamente abrasador, como el mes de junio felizmente terminado.

La primera: que es española. Y además, netamente andaluza.

La segunda: que mete el dedo en la llaga de la crisis. Y lo hace con saña, crueldad y mala leche.

La tercera: que es una sátira, en la estirpe del mejor cine satírico español. No me extraña que Alfonso Sánchez, el actor que interpreta al Cabesa, pero que también escribe, dirige y produce “El mundo es nuestro” sostenga que Azcona y Berlanga son dos de sus referentes.

La cuarta: que es la primera película “grande” producida a través del Crowdfunding, es decir, de la microfinanciación colectiva hecha por decenas de pequeños productores que contribuyen con lo que buenamente pueden y quieren para que el Cabesa y el Culebra hayan saltado del Youtube al cine con mayúsculas. ¡Pedazo de homenaje a los productores enteristas! Y atentos al curro que tiene su web, modélica.

La quinta: que en la película aparece un bar, “Serranito”, que entrará con derecho propio en la versión ampliada y corregida de nuestro “Café-Bar Cinema”. Un bar en que estuve con Pepe y Álvaro, dos de los Sospechosos Habituales, en nuestra escapada sevillana al festival Territorios Sur. Si uno tuviera que ponerle nombre al bar de tapas por antonomasia de Sevilla, ése sería “Los serranitos”. ¡A la vera de la foto de Curro Romero, que aparece en la película, estuvimos poniéndonos morados de pescado! Y es que siempre da gusto ver retratado en pantalla un buen bar, máxime, si hemos estado en él… y nos ha gustado. ¡Güeno, el serranito, con su pimientito!

La sexta: porque es una película. Y es que, el temor, la duda, la vasilasión; podrían venir de creer que “El mundo es nuestro” es una recopilación, actualización o estiramiento de los sketches del Cabesa y el Culebra que millones de personas hemos visto en Youtube. Y no. Aunque hay diálogos en la línea de las filosofadas de los dos compadres, la película tiene su guion, su planteamiento, nudo y desenlace.

La séptima: porque es una película… ¡premiada! Y justamente premiada, en el pasado Festival de Cine Español de Málaga. Dos Biznagas se llevó “El mundo es nuestro”. Y, quizá, fueron pocas.

La octava: porque es una película premiada… y de atracos. ¡Con lo que me gusta un buen atraco en el cine! ¿Recordáis “Tarde de perros”, con Al Pacino agitando a las masas? ¿Y el arranque de “Pulp Fiction”? Pues en esta película vais a encontrar mucho y bueno, en la misma línea.

La novena: por los secundarios. Porque a los actores principales, como al militar el valor, ya les presumíamos lo que eran capaces de dar. Pero los secundarios… ¡Ay! La parejita, el parado con mono de trabajo, los empleados de la sucursal bancaria, la inspectora de Burgos, el mafioso… como un compendio de lo mejor de “El Jueves” y de “La Rue 13 del percebe”, comprimido en hora y media de cine.

Pero la décima debería ser la única razón por la que recomiendo vivamente ir a ver “El mundo es nuestro”: porque es estupenda, porque está filmada con pasión y amor por el cine y, sobre todo, porque dos días después de verla, todavía me estoy riendo con algunos de sus golpes, diálogos y salidas. Y eso es difícil, muy difícil de conseguir…

Así que, ya tardas. Déjate de milongas y tira para el cine. Que la cartelera está canina y raquítica, pero “El mundo es nuestro” reina con luz propia.

Jesús Lens

PD.- La razón 11 sería… ¡porque hacen vídeos como éstos, calentitos calentitos, para promocionar el cine español, más español que los Serranitos!

(Y las bellotas, para los marranos)

ASESINATO CREATIVO II

Hace unos días, con tal de no ponerme a trabajar en uno de esos proyectos de largo alcance que tantas energías consumen y adicciones provocan, escribí un cuento llamado “Asesinato creativo”. Fue bastante bien acogido por los amigos, pero hubo quién pensó que el final era un churro.

 

Al estar bastante de acuerdo con el preclaro y contundente diagnóstico de mi querida Silvia, habitualmente SILENCIOsa, pero que cuando habla, sube el pan; hice una ronda de consultas blogueras a través de una entrada titulada “¿Triste y solitario, ese final?” y el resultado fue abrumadoramente favorable a que la historia continuara, en busca de otro final.

 

Como uno es demócrata convencido, acepta el reto PERO que conste que, siendo la mano que aporrea la tecla, me hago responsable de lo que escribo, pero la responsabilidad por la continuación de la historia, si os aburre, decepciona o cansa, es de Silvia, como líder de la Silvirrevolución, y de todos los que la apoyasteis con tanto convencimiento como vehemencia.

 

¡Va por todos vosotros y, por supuesto, por Silvia, la primera!  

 

 

 

Aunque intentó mantenerse impertérrito, como cuando jugaba al Impávido en sus partidas de póker de los últimos jueves de cada mes, el Juez Bárcenas dejó traslucir un leve asomo de emoción, que no pasó inadvertido al Fiscal, al escuchar el vibrante alegato de Bermellón. Un Fiscal bien acostumbrado a escrutar el rostro de sus interlocutores, no en vano, Candelo Pérez Moliner, apodado como Tricky en los juzgados por su inveterada costumbre de proponer acuerdos a los acusados a los que intentaba condenar; era uno de esos hombres que gustaba de salir por la noche a la caza de otros hombres que también entendieran. Y para eso, había que fijarse en los detalles, las señales y los gestos.

 

  • El guión.
  • ¿Cómo?- dijeron al unísono tanto el acusado como el fiscal.
  • Digo que, en el origen de este embrollo, lo que hay es un guión ¿no?
  • Pues… sí- se vio obligado a reconocer el fiscal. -¿Y?
  • Pues que, si no tienen inconveniente, antes de tomar una decisión sobre qué hacer con el detenido, me gustaría leer el guión de marras. ¿Cree usted que será posible, Sr. Bermellón?
  • Hombre, señoría, no es que yo desconfíe de usted, pero la verdad es que todavía no está registrado…

 

Definitivamente, aquel chiflado le caía al Juez mejor que bien.

 

  • ¿Pretende usted decirme que piensa que voy a irme con el guión a la SGAE y registrarlo a mi nombre?
  • No, pero claro… un descuido, un manuscrito que se pierde, alguien que lo encuentra… y no vea usted cómo está el patio de la SGAE, como para pedirles que rectifiquen en algo… ¡Menudos son esos tipos!

 

Y el Juez se vio obligado a dar su palabra, a un presunto asesino, de que sería extremadamente cuidadoso con el manuscrito en cuestión, dejando aplazada la resolución de la comparecencia hasta el día siguiente, con el detenido en el calabozo y el Secretario judicial y Tricky, el Fiscal, intercambiando una imposible mirada de estupefacta complicidad ante el rumbo que estaban tomando los acontecimientos.

 

Porque el Secretario, Don Augusto López de Castañeda y Ayllón era uno de esos adustos y austeros caballeros de honesta carrera judicial que ni compartía ni entendía las desviaciones de personas como Candelo. Y que, por el bien de la judicatura española, renunció a ser él mismo Juez ante las peculiaridades, extravagancias y cuasi locuras del titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Granada, ese Don Juan Bárcenas que pugnaba por igualar en lo mediático al otro Gran Juez de la capital nazarí: ese Juez de Menores, Calatayud.

 

Y es que, cuando los medios de comunicación le hurtan a un miembro de la judicatura su nombre de pila para bautizarlo nada más que con el apellido y delante, a modo de sobrenombre, el término “Juez”… malo. Que si el Juez Garzón por aquí, que Juez Grande-Marlaska por allí, el Juez Calatayud por acullá y, más recientemente y siempre polémico, el Juez Bárcenas.

 

¿Qué sería de ese Juzgado número 3, si Don Augusto no estuviera en él, mañana, tarde y noche, intentando minimizar los estragos de un juez chiflado y un fiscal mar… gay perdido, como dicen ahora los políticamente correctos?

 

CONTINUARÁ.

¿TRISTE Y SOLITARIO, ESE FINAL?

Qué buena, la novela de Soriano. Y qué título ¿verdad? “Triste, solitario y final”. ¡Pedazo de frase!

 

El caso es que esta mañana me acordaba de él, de ese título, cuando mi Amiga Silvia, con esa mezcla de sinceridad brutal y sutileza sin igual que la caracteriza, me decía que le había gustado “Asesinato creativo”, el cuento sobre el crowdfunding, PERO que el final le parecía un churro.

 

Sí, amigos. Así es la vida.

 

Uno agradece la sinceridad. De verdad. PERO ¿es necesario soltarla con tanta contundencia?

 

En fin.

 

El caso es que Miss Sincerity, por una vez y sin que sirva de precedente, tiene razón.

 

Reconozco que no tenía ni pajolera idea de cómo cerrar el relato, que estaba empezando a írseme de las manos (una vez más) y que le estaba cogiendo cariño a López, al Juez, al fiscal enamorado de CR9 y, sobre todo, al tontaco de Andrés Bermellón. Con decir que hasta me daba penilla el muerto, ese Matías Angulo… y que tenía ganas de saber algo más del cuñado…

 

Total, que le pegué un portazo a la historia que, quizá, fue muy brusco. Y que hoy, mientras corría, pensaba que tenía que haber sido menos vehemente, haberle dado más vidilla a los personajes…

 

No sé.

 

A ver.

 

¿Habéis leído el cuento? Si no, hacedlo ipso facto 🙂 Arriba está el enlace.  

 

¿Pensáis que Miss Sincerity tiene razón? ¿Creéis que puede haber más vida para esos muchachotes? ¿Les damos una nueva oportunidad y tiramos de ellos adelante, a ver hasta dónde nos llevan?

 

Pasopalabra…

 

Jesús Lens, dudoso.

 

PD.- Como la respuesta ha sido brumadoramente favorable a que continúe el cuento, en busca de un nuevo final, continúa a través de ESTE enlace. Espero que os siga gustando.

ASESINATO CREATIVO

  •  ¿Usted sabe lo que es el crowdfunding?
  •  ¿Perdón?
  •  Pues mal empezamos.

 

El inspector López salió del calabozo dando uno de esos portazos susceptibles de provocar, por sí mismos, un terremoto devastador.  

 

  •  ¿Ha llegado ya el maldito abogado de oficio?- bramó López, mientras se iba para su despacho, mascullando entre dientes.

 

Pero, sin llegar a sentarse en su sillón, enfiló para el bar.

 

  •  A ver, Jorge. ¿Tú sabes lo que es el crowdfunding?
  •  ¿Un nuevo deporte de riesgo en los que cualquier gilipollas paga una pasta gansa para que le suba la adrenalina, supuestamente jugándose el tipo, pero en realidad más seguro que el Air Force One?
  •  Pues será. Anda. Ponme un Pampero con Coca-cola Zero, que no estamos más que a dos de septiembre y ya estoy hasta los cojones.

 

Volvió a la comisaría. El abogado seguía sin aparecer y el fiscal quería irse a casa a ver el resumen del partido del Real Madrid, que, aunque quisiera ocultarlo, el CR9 le ponía cantidad.

 

  •  A ver, López. ¿Qué pasa con el detenido del siete?
  •  Que dice que la culpa fue del crowdfunding. Y de un cuñado suyo adicto a Internet. Que lo hizo en estado de necesidad y en legítima defensa creativa.
  •  En serio, López, ¿has superado realmente lo de Paulina?

 

Y cuando López iba a contestarle al fiscal que lo de Paulina lo había superado a través de las bondades de la boca de su hermana, y no por lo bien que hablaba precisamente, apareció el abogado. Un pipiolo. Para variar. Traje de chaqueta, gomina a espuertas y una de esas carteras, seguramente regalada por sus orgullosos suegros, que costaba lo mismo que él cobraba en un mes… guardias, mordidas y coimas incluidas.

 

  •  Señor abogado, que es verdad que yo le maté.
  •  ¡Calle, hombre, calle! ¿No ve que ya le han leído sus derechos y que todo lo que diga puede ser usado en su contra?
  •  Pero si es que no lo puedo negar. ¿Para qué? El portero de su casa me trincó con las tijeras en la mano y todo cubierto con su sangre. Hay testigos, tienen el arma del crimen con mis huellas en ella, todas las pruebas de ADN que quieran y, además, había motivo. Y ahí es donde radica el quid de la cuestión y la única defensa posible, señor abogado.
  •  Y el motivo es…
  •  El crowdfunding.

 

López pudo sonreír. Por fin. El pipiolo interrogaba con la mirada al veterano policía, angustiado, intentando buscar su complicidad para encontrar algo de luz en las palabras de su defendido. Como toda respuesta, López dedicó al abogado un leve arqueo de cejas que, traducido, venía a significar algo así como “¡chúpate esa, mete el crowdfunding en tu carterita, la enrollas y te la embutes por el culo, pijo de mierda!”

 

  •  ¡Ah! El crowdfunding… ya. Eso es algo parecido a la estafa piramidal de Madoff, pero en versión más sofisticada, ¿verdad? Creo que leí algo sobre ello en las páginas sepia del periódico del domingo…
  •  Pero ¿de qué coño está hablando? ¿Y usted es mi abogado? Creo que lo mejor será que me defienda yo mismo.

 

Y, efectivamente, renunció a que el abogado le representara en la comparecencia ante el Juez de guardia, en la que el fiscal solicitó el ingreso en prisión sin fianza de Andrés Berbellón, acusado del asesinato de Matías Angulo, al que degolló, acuchilló y medio desmembró con unas afiladas tijeras, tras sostener con él una acalorada discusión.

 

  •  Y la culpa dice usted que fue…
  •  ¡De mi cuñado!
  •  Ahhhh. Vale. Su cuñado. ¿Y eso?
  •  Porque mi hermana y yo habíamos heredado un dinerito. Y no sabíamos qué hacer con él. Con esto de la crisis, ¡como para embarcarse en algún piso! Y ni pensar en la Cuenta Naranja de un banco que no existe y que cualquier día, en vez de Naranja, se pone rojo como un tomate. Y entonces llegó él. El espabilado. El listo. El E-cuñado, como a él le gusta definirse.
  •  ¿E-cuñado?
  •  Sí. ¿Usted no tiene en su familia a un cuñado que hace paellas los domingos o que lo sabe todo acerca de los últimos modelos de coches?
  •  Hombre, la verdad… pues sí. A mí me ha tocado el paellero.
  •  A mí, sin embargo, me ha tocado el cuñado del siglo XXI. El cíbercuñado. El que está todo el día enganchado a Internet. Y el que descubrió el crowdfunding…

 

El Juez tenía que reconocer que aquel tipo le caía bien. Sinceramente, él mismo había barajado, más de un sábado, la posibilidad de contratar a un sicario que matara a su cuñado el paellero, por la vía de hacerle tragar kilos y kilos de arroz pasado, requemado y pastoso… Eximente completa, quizá no, pero todo el mundo sabe que cargarse a un cuñado, por lo general, lleva implícita una cierta carga atenuante…

 

  •  Pero usted no ha matado a su cuñado…
  •  Ya. Pero en cuanto decrete usted mi libertad, créame que pienso estrangularlo con mis propias manos.

 

Decididamente, aquél tipo le caía mejor que bien… de hecho, empezó a fantasear con la posibilidad de soltarlo a cambio de que aplicara una oferta “dos por uno” en eso de llevarse por delante al cuñado.

 

  •  ¿Está usted loco? Olvide sus desbarros y explique de una vez qué tiene que ver su cuñado con Matías Angulo y con el crownfulling ése…
  •  ¿Crownfulling? Señoría, por favor. Aunque nuestra monarquía empiece a dar risa, no estamos aún en la Inglaterra del príncipe Charles… ¡CROWDFUNDING!

 

El juez dio un respingo que casi le tiró de la silla, ante la exclamación del detenido.

 

  •  Lo mismo me pasó a mí, Señoría. Casi me incrusto en el techo cuando el capullo de mi cuñado gritó la palabrita de marras, como si hubiera encontrado la piedra filosofal o el arca de alianza, a través de Internet.
  •  ¿Y podría usted explicarnos, someramente, qué es eso?
  •  Crowdfunding. Unión y fuerza. Técnicamente, se describe como “la forma que tienen los nuevos creadores de sacar partido de la Red, gracias a la obtención instantánea de datos, información, publicidad y dinero.”
  •  O sea, que le timaron por Internet a través de una nueva modalidad de pshishing con nombre de estilo clásico de natación… a través del que le limpiaron la cuenta bancaria hasta bien el fondo…
  •  ¡Que no! Que no es tan sencillo.
  •  Ya me parecía a mí…
  •  En pocas palabras, de lo que se trata con el crowdfunding de los cojones es de captar socios capitalistas para que financien la producción de películas y, dependiendo de lo que aporten, además de que su nombre aparezca en los títulos de crédito y de participar en un hipotético reparto de beneficios, los inversores tienen derecho a participar en el proceso creativo de la misma.

 

Y el Juez se quedó, lógicamente, más estupefacto aún. Si cabe.

 

  •  Perdone, pero yo entiendo ni una palabra de lo que me está usted contando…
  •  Pues más claro, el agua. Matías Angulo es el director de la película. O lo era. ¡Menudo cretino! ¿Se puede usted creer? Teníamos una historia fabulosa sobre la que trabajar. En eso, el memo de mi cuñado tenía razón. ¡Pedazo de historia! Tan buena era, que no sólo invertí en el proyecto el importe completo de la herencia, sino que, a medida que la preproducción necesitaba de más y más fondos, hipotequé mi piso de la ciudad y el apartamento de la playa y hasta pedí un préstamo personal a mi Caja de Ahorros de toda la vida.
  •  ¿Como?
  •  Claro. Al principio iba a ser una película modesta, de ínfimo presupuesto. Pero a medida que me metí a fondo en la escritura del guión, me di cuenta de que la historia era demasiado buena como para desperdiciarla en una cutreproducción de tres al cuarto.
  •  ¿Y qué pasó?
  •  Pues que llegó Matías a joderla. Que llegó el directorcillo ése de las narices, un mindundi, un don nadie recién salido de la Escuela de Cine de Barcelona, al que no conocía ni Dios, y empezó a hacer cambios en mi guión. Que la productora había firmado con él un contrato en el que le permitía hacer y deshacer a su antojo. A ese miserable.
  •  Pero ¿por qué habla usted de su guión con tanta insistencia? ¿No era un trabajo creativo comunitario?
  •  ¡Comunitario y unos cojones! ¡Mío, mío! ¡Era mío! ¡Yo lo pagué! ¡Era mío! ¡Yo había escrito! Eran míos tanto el guión como la película. ¿No lo entiende? Yo había puesto la pasta y aquel indeseable quería robar mi proyecto, destrozarlo, poseerlo, hacerlo suyo…

 

Es un relato de Jesús Lens Espinosa de los Monteros y…  CONTINUARÁ… 

…por culpa de ESTO.  

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