La realidad paralela

¿De qué escribir hoy, sino del Trumpazo? Cualquier otro tema palidece frente AL tema del día. Del mes. Del año. Por ejemplo, el vicepresidente de la Junta de Andalucía lo tiene tan claro que, antes de que hubiera terminado el recuento de votos, ya le estaba exigiendo a Trump que respete la legislación laboral en las bases norteamericanas y las condiciones de los trabajadores españoles.

Trump IDEAL

De hecho, testigos presenciales afirman que Trump, antes de dar su discurso como vencedor de las elecciones norteamericanas, estuvo dudando si incluir unas palabras dedicadas a Manuel Jiménez Barrios, fuertemente impresionado por sus tempraneras reclamaciones. Y a este ejemplo (y otros) sobre la Realidad Paralela dedico hoy una pensadilla en IDEAL.

Me pregunto si esta falta de conexión con la realidad, la lógica y el sentido común la provocan el ocupar un cargo importante en una administración como la Junta de Andalucía o si viene de serie.

Porque, según parece, en la Consejería de Salud no se habían enterado del descontento profesional, social, médico y ciudadano que sacudía Granada con el tema de la fusión hospitalaria, quedándose muy sorprendidos por los resultados de las manifestaciones y concentraciones de estas semanas.

Trump Realidad Paralela

O ahí tienen a Sandra García, que después de anunciarse otro retraso en la puesta en marcha del Metro, dice entender al alcalde Paco Cuenca, pero no compartir su desacuerdo. Según ella, se mantiene la hoja de ruta, sin que la Junta haya paralizado nada. ¿En serio? ¿De verdad? Entonces, lo del aplazamiento, ¿a quién se lo achacamos? Al chachachá, seguramente… De este tema hablamos aquí hace unos días.

Cuando era joven, inocente y bienintencionado, pensaba que este tipo de declaraciones eran fruto del maquiavelismo político. Que, a veces, se hacían los tontos para tratar de justificar lo injustificable. Ahora ya no. Ahora estoy convencido de que hay mucha gente instalada en una realidad paralela, creyéndose las excusas, mentiras y fabulaciones que sus colaboradores, amigos y familia urden para ellos.

Personas que, a golpe de argumentario, viven convencidos que las cosas son como ellos creen que son. O como a ellos les gustaría que fueran. Personas absolutamente desconectadas de lo que pasa en la calle y que, de repente, se ven vapuleados por la realidad.

Esto No es lo que parece
Esto No es lo que parece

Después de lo del Brexit y lo de Trump, ¿qué más pruebas necesitan los partidos tradicionales de la falta de confianza en sus discursos, propuestas y promesas electorales? Mucho se critica al populismo. ¿Qué tal si nos paramos a reflexionar sobre los porqués del mismo?

Jesús Lens

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El Despertar de la Fuerza

Dedicado a mi sobrina Julia

y sus ojos brillantes,

inconmensurablemente grandes.

Como la luna de Endor

 

 

Vas a ir a verla.

Y lo sabes.

Así que mejor no tardes.

Porque corres el riesgo de que el boca-oreja te destripe partes esenciales del argumento de la nueva entrega de la saga de La Guerra de las Galaxias. O de que blogs y webs te hagan spoilers de Star Wars. Todo ello, dependiendo de si tienes más o menos de cuarenta años de edad.

El despertar de la fuerza lado oscuro

En cualquier caso, vas a ir a verla.

Y lo sabes.

Porque Star Wars es un fenómeno global que va más allá de lo puramente cinematográfico. Y, sin que sirva de precedente, me encanta formar parte del mismo y haber sido uno más del millón de españoles que fueron a ver la película el fin de semana de su estreno.

El despertar de la fuerza star wars

Eso sí: conseguí llegar a la proyección habiendo visto apenas medio tráiler de la película y sólo habiendo leído -diagonalmente- la vituperada crítica de Carlos Boyero en la que no dejó que el conocido y amplio ascendiente afroamericano de la saga original le arruinara su chiste (malo) sobre Obama. O sea, virgen total.

Entonces se apagan las luces de la sala. Y todo vuelve a comenzar, en una galaxia muy lejana y treinta años después de los acontecimientos narrados en “El retorno del Jedi”.

No desvelamos nada si decimos que las cosas, en la Galaxia, no van como a Yoda y a Obi Wan Kenobi les hubiera gustado. Y es que el Lado Oscuro es muy suyo, y no deja de expandirse.

El despertar de la fuerza

¿Y la Fuerza?

Pues ahí sigue. Pero al estilo de la izquierda española: disgregada, desnortada, despistada, dispersa. Y perdida, sí. Muy perdida.

Y hasta ahí voy a contar sobre el argumento de “El despertar de la Fuerza”. Tan solo añadiré que se nota, para bien, la mano de Lawrence Kasdan en el guion, un clásico de Hollywood que ya participó en la escritura de la serie original.

Insisto.

Vas a ir a verla.

Y lo sabes.

Y harás bien. Porque “El despertar de la fuerza” es fantástica, en los más amplios sentidos de la expresión, ofreciendo todo lo que un buen aficionado al género puede esperar, lo que los auténticos fans de Star Wars van a demandar y lo que un sencillo aficionado al cine va a disfrutar: acción a raudales, efectos especiales con sentido, una historia consistente, unos personajes sólidos y creíbles y una banda sonora que… ¡Uf! Brutal su trabajo, señor Williams. Con razón no pudo estar usted en “El puente de los espías”, con su amigo Spielberg.

En concreto, la historia es un deleite para los seguidores primigenios de las aventuras de Luke, Solo y Leia, compendiando en dos horas y cuarto lo mejor de la trilogía original, desde los paisajes desérticos a las naves espaciales, la espectacularidad de las batallas aéreas con la lucha de sables. ¡Hasta la Posada en la que entran los personajes respira el ambiente de la Taberna de Mos Eisley.

Hay homenajes a Yoda, a Darth Vader… ¡y hasta el nuevo androide se hace querer, no como el infamante Jar Jar Binks con el que George Lucas empezó a cavar su propia tumba en “La amenaza fantasma”! Homenajes, también, a clásicos del cine como “Apocalypse Now”. Y algunos más que ahora no recuerdo.

Pero no pasa nada.

Porque creo que volveré a ver “El despertar de la fuerza” -una película que ha caído con buen pie ya desde su acertado título- para disfrutar de los mil y un detalles con los que JJ Abrams nos agasaja a los espectadores. Y es que Abrams es, hoy por hoy y junto a Christopher Nolan, uno de los tipos más interesantes del cine mundial.

Lo dejamos aquí.

Pero… ¡volveremos!

Porque la Fuerza está despertando.

¡Y lo sabes!

Jesús Lens

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Interestelar

No te dejes engañar: “Interestelar” no es larga. En absoluto. Sí. Es cierto que dura tres horas. Pero no es larga. Para nada. De hecho, he visto multitud de películas de 90 minutos infinitamente más largas.

 Interestelar

Y es que, como bien le enseñara Marilyn Monroe a Albert Einstein en una fiesta de Hollywood en la que ambos pasaron mucho rato juntos, hablando, riendo y tomando copas; en esta vida todo es relativo.

El tiempo, por ejemplo.

Así, las tres horas que dura la última joya de Cristopher Nolan se pasan en un pis pas. Es que no da tiempo ni a rebullirse en el asiento, de lo intensas y atrapadoras que resultan.

¿Creen ustedes en la magia?

 Interestelar fotogramas

Ir al cine, a ver “Interestelar”, en una pantalla gigante, es disfrutar de un grandioso espectáculo que nos reconcilia con el sentido que tuvo, en sus orígenes, el ahora llamado Séptimo Arte: la magia. La capacidad de sorprender e imantar a los espectadores que, con la mandíbula descolgada, asisten al espectáculo de las naves espaciales, bailando en la estratosfera.

(Sigue leyendo esta reseña en mi espacio Lensanity de Cinema 2000. Y aprovecha para mirar horarios y ofertas cinematográficas)

Jesús Lens

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Lucy

No cabía un alfiler. Vale que era el Día del Espectador, pero me quedé anonadado, el pasado miércoles y todavía en plena canícula de agosto, cuando fui a ver la última película de Luc Besson y, de casualidad, pillé la última entrada de la última fila de la sala.

 CT  CTH Lucy

Hay quien dice que la razón del ¿imprevisto? y colosal éxito de “Lucy” es, principalmente, Scarlett Johansson, hoy por hoy, la actriz más interesante del panorama cinematográfico, hasta el punto de haber sido capaz de enamorar a los espectadores solo con la sensualidad de su voz en “Her”, aquella película prodigiosa, repleta de magia y romanticismo.

Es posible que sea así. Pero “Lucy” es más que Scarlett, su gran y excepcional protagonista.

“Lucy” también es una inteligentísima mezcla de thriller y utopía distópica que comienza como una película de acción trepidante y termina convertida en una alegoría científica sobre las inmensas capacidades y desafíos que aún aguardan al cerebro humano.

 Lucy Johansson

A ver cómo lo contamos para no desvelar nada: Lucy, una rubia en Oriente, de fiesta con un yanqui tan yanqui que hasta lleva sombrero de cowboy. La entrega de un maletín a unos tipos orientales notoriamente sospechosos. ¿Qué hay en el maletín? Una sustancia azul. Lógicamente. ¿De qué otro color puede ser una sustancia estupefaciente, después de Walter White y en una película del director de, precisamente, “El gran azul”?

La entrega se complica. Mucho. Demasiado. Y la vida de Lucy cambia radicalmente y por completo.

Lucy mano

Mientras, en París, un veterano científico interpretado por Morgan Freeman diserta sobre el escaso desarrollo producido en el cerebro humano a lo largo de su historia, de forma que, ahora mismo, solo utilizamos un 10% de su potencialidad. Y especula con lo que podría pasar si el ser humano consiguiera ampliar su capacidad de uso, hasta el 20%. O incluso el 30%. Un oyente le pregunta:

–         ¿Y qué pasaría si alguien consiguiera utilizar el 100% de sus recursos neuronales?

–         Ni idea. Lo ignoro por completo.

Con estas mimbres, Luc Besson nos regala hora y media de adrenalina pura, con momentos vertiginosos trufados de una mística cientifista que está cabreando e indignando a muchos espectadores, para los que “Lucy” no es más que una tontería pretenciosa o una imbecilidad con ínfulas.

 Lucy Johansson

A mí me ha gustado, tanto en la forma como en el fondo. Esas imágenes documentales que van pespunteando el planteamiento de la trama, con los guepardos y los antílopes y, después, toda esa imaginería colorista y arrebatadoramente visual.

Y, por supuesto, lo puramente negro y criminal, la acción y las persecuciones de coches, las peleas y los disparos, los acuchillamientos, las vendettas, las palizas y las muertes; están brutalmente bien conseguidas.

Por todo ello, el éxito de “Lucy” me tiene un poco descolocado. Dando por sentado que estará gustando a los modernos, a los amantes del cine de acción, a los estetas y a los fieles adoradores de la Johansson; hay otra mucha gente que echa pestes y reniega de la cinta.

Aunque, bien pensado, será por eso. Porque no deja indiferente. Y porque cuando un compañero de trabajo te habla maravillas de una película, pero tu vecino la pone a parir… te picas. Y las posturas encontradas suscitan la curiosidad de ir a verla y participar en el debate.

 Lucy Korea

Así las cosas, está rentré cinéfila tras el parón de agosto nos obliga a tomar partido: ¿Y a ti, qué te ha parecido “Lucy”?

Jesús Lens

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Al filo del mañana

Empecemos con un aviso: si te gusta el cine de ciencia ficción y/o el cine de acción, vuela al cine a ver “Al filo del mañana”, en pantalla grande y con los graves del sonido a todo volumen. Y vuela, sobre todo, si aún no sabes mucho sobre la trama.

 Al filo del mañana poster

En estos tiempos de Internet, Redes Sociales, filtraciones y consumo compulsivo de información; no saber de qué va una película de gran presupuesto y protagonizada por una megaestrella como Tom Cruise es ciertamente complicado.

Pero parte de la gracia de “Al filo del mañana” es cómo está contada una aventura de ciencia ficción con hechuras de videojuego, estructural y narrativamente hablando, cuya relación con una mítica película de los años noventa es un secreto a voces que yo, sin embargo, no pienso revelar.

Por eso, no tengas empacho en pinchar aquí y seguir leyendo esta reseña en la nueva sección abierta en la web de Cinema 2000… ¿Qué te parece?

Jesús Lens

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