Con una sonrisa, partimos

Pues sí, amigos. Esto es lo que hay y esto es lo que queda.

Tengo un petate preparado, esperándome para salir zumbando. Lejos. Muy lejos. Se me hizo extraño, ayer, rebuscar en el baúl de los recuerdos montañeros y recuperar guantes, pasamontañas, forros polares, cortavientos, botas, saco de dormir invernal, etcétera.

Pero me harán falta.

Me voy al invierno, en pleno verano, a subir riscos, cruzar quebradas, pasar puertos de montaña, bajar a valles en sombra y cruzar ríos tumultuosos.

Me voy a Sudamérica y, por lo general, estaré desconectado, off-line y descoberturizado. No me llevo portátil, ni smartphone ni ganas para usarlos o echarlos de menos.

Me voy a tierras lejanas, extrañas, agrestes y montaraces.

Por eso quería cerrar este capítulo veraniego con una sonrisa, que acompañará a los visitantes blogueros que entren en las próximas semanas.

Sed felices, cuidaos mucho y… ¡nos vemos a la vuelta!

Jesús sud-escapista Lens

ASÍ ESTOY. ASÍ ME VEO…

De repente, empiezas a ver la cima de la montaña. Por fin. Pero es entonces cuando el camino más se empina y más retuerce sobre sí mismo. Cuando más revueltas da, intentando vencer el desnivel. Es cuando el aire empieza a faltar, cuando las fuerzas te abandonan, cuando el sendero se hace más borroso. Es cuando dudas de todo y cuando piensas aquello de… ¿qué hago yo aquí? sobre lo que tantas veces hemos escrito. Así me siento estos días, trabajando en ESTE «Café-Bar Cinema»…

¿Escribo como un mono o tengo mono de escribir?
¿Escribo como un mono o tengo mono de escribir?

 

La conclusión es la obsesión
La conclusión es la obsesión