A pleno sol

Una apuesta arriesgada, la de Alejandro Pedregosa, al titular su última y extraordinaria novela con el mismo título con que los editores españoles bautizaron uno de nuestros libros referenciales y de cabecera, escrito por Patricia Highsmith en 1955: “The talented Mr. Ripley”.

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Una apuesta arriesgada y valiente que, sin embargo, tiene todo el sentido, no en vano, la acción de la novela transcurre en el lapso de unas semanas muy especiales: las que fueron de mayo a junio de 2011, en Madrid, cuando pareció que otro mundo podría ser posible. Una vez más. Para terminar demostrándose que, por desgracia, no es así. De nuevo.

Daniela es una joven inquieta que enarbola una pancarta, tan sencilla como poética, al comienzo de lo que se dio en llamar el 15-M: “Despierta y ponte a soñar”. Pronto entabla contacto y relación con algunas de las personas que protagonizaron aquellas jornadas de fraternidad, utopía y fe en un futuro mejor. Como Vigo, un actor argentino. O Chucho, un enigmático señor mayor de quien nadie sabe nada, pero que lleva ensaimadas de La Mallorquina y café caliente, todas las mañanas, a los indignados de Sol. Y está Jon, conectado a su iPhone. Y Uli, un alemán sempiternamente encuerado. Y Teresa, una señora muy chiquita con gusto por recopilar las leyendas, frases y consignas que escucha, lee y ve durante aquellos mágicos días. Y Lavane, una andaluza de habla verborreíca. Y de Cádiz.

A pleno sol consigna

Todos ellos verán su vida cambiar cuando Daniela desaparezca, misteriosamente, sin dejar rastro.

Chucho, que resulta ser un antiguo policía retirado, se hará cargo de una investigación paralela y complementaria a la oficial. Y para ello contará, con el apoyo –no sin suspicacias- de algunos de los indignados. Y de otros muchos personajes que jalonan una novela coral, extraordinaria y majestuosa, que consagra a Alejandro Pedregosa como uno de los mejores escritores españoles del momento.

La capacidad que tiene el autor de presentar y definir a sus personajes con apenas tres brochazos lo convierte en el gran Impresionista de las letras españolas: en dos párrafos, a través de un gesto, de una frase, de una réplica, de un detalle… el lector conoce y se representa, a la perfección, a todos y a cada uno de los múltiples protagonistas de una historia que, concentrada en el tiempo, va de adelante hacia atrás y de atrás hacia delante como en las mejores películas de cine negro. Ese cine negro protagonizado por enigmáticos y poderosos personajes femeninos desaparecidos, pero cuya huella, aliento y presencia se siente en cada fotograma, en cada página, a cada segundo.

Porque Daniela, a pesar de su desaparición, es la gran protagonista de la novela. Y Chucho, que lleva la voz cantante, como investigador. Solo que Chucho, como tipo enigmático que es, habla poco. Muy poco. Y, por eso, el resto de personajes también son protagonistas. Los ya citados y otros muchos. Como María de la O. Y Momo. Y el colosal Brito. Y los policías. Los de verdad. Y la familia de Daniela. Y Helena.

Tranqui, tranqui. Lo mismo estás pensando que te puedes perder en este maremágnum de nombres. ¡Para nada! Como te decía, la gran habilidad de Alejandro Pedregosa es ir presentando personajes que no solo tienen individualidad propia, sino que complementan y se retroalimentan a y de los demás, haciendo que la trama avance a pasos agigantados y, sobre todo, que te enamores de todos y cada uno de ellos.

A pleno sol Alejandro Pedregosa

¡Quién tuviera un vecino como Chucho, un amiguete como Jon o una compañera como Lavane! Lo he dicho muchas veces: las grandes novelas son aquellas a cuyos protagonistas te gustaría tener como amigos o con los que, al menos, te gustaría compartir unas Alhambras Especiales bien frías en tu bar favorito. Y, desde luego, a la cuadrilla de “A pleno sol” te la llevarías, entera, a ese bar especial, único y personal que forma parte de tu educación sentimental.

Por todo ello, si no sabes qué leer estas semanas o si alguien te pide que le recomiendes un libro para este verano, no lo dudes: “A pleno sol”. El de Pedregosa. Una novela rebosante de humanidad, cuyos personajes respiran, sudan, ríen y lloran en todas y cada una de las páginas de una novela que devorarás en tres sentadas y que no podrás olvidar. Por siempre jamás.

Y si no me crees… ¡ya puedes hacer la prueba!

Y hablamos.

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Granada Negra

Rematamos el reportaje que escribí para IDEAL, sobre Granada como escenario policíaco y criminal, cuya introducción y primera parte publicamos aquí y aquí respectivamente. Y es que la realidad que nos rodea puede ser más negra que la oscuridad de una noche sin luna… (Aquí, la edición digital del artículo, tal y como la publicó IDEAL)

No solo del pasado vive la Granada más negra y criminal. En los libros del novelista y profesor de Derecho José Luis Serrano es una abogada, Amparo Larios, la que tiene que vérselas con la sordidez y las entretelas de una ciudad tan levítica como contemporánea que, primero, trata de pasar desapercibida bajo el nombre de Elvira. Lo que resulta imposible. Porque Granada, nuestra Granada, solo puede ser una. Con sus personas, sus personajes, sus personajillos y sus personajetes.

Granada Negra Amparo Larios

Hasta ahora son dos las entregas protagonizadas por Amparo Larios, una arrojada letrada que gusta ir por libre, en todos los ámbitos de su vida. Incluida la cama. Y que no duda en plantar cara a las mafias marbellíes y a algunos compañeros que, más bien, son comparsas; aunque su actitud le cueste más de uno y dos disgustos. Con “Al amparo de la ginebra” y “Febrero todavía”, Serrano inició una saga que no debería haber acabado. Y no solo porque el autor la concibiera originalmente como una tetralogía, sino porque la sórdida actualidad da, por desgracia, para muchas novelas y argumentos negrocriminales, como Petros Markaris está demostrando en Grecia con su famosa Trilogía de la Crisis.

Así, por ejemplo, Juan Madrid, uno de los fundadores del género negro en España junto a Andréu Martín y Manuel Vázquez Montalbán, ha ganado la última edición del Premio Fernando Quiñones de novela con “Los hombres mojados no temen la lluvia”, en la que el trasfondo de la trama es un ficticio proyecto urbanístico que convertiría al precioso pueblo de Salobreña en una villa con puerto deportivo al estilo de Marbella, con todo lo que ello conlleva.

Granada Negra Juan Madrid

Y es que Juan Madrid lleva muchos años afincado en la localidad costera granadina y puede escribir con absoluto conocimiento de causa sobre la realidad que nos rodea. Otros escritores locales, sin embargo, como Alejandro Pedregosa, han preferido regar de sangre lugares alejados de Granada, como el Camino de Santiago, en “Un mal paso” o la Pamplona que disfruta de los Sanfermines, en “Un extraño lugar para morir”. Pero justo ahora acaba de aparecer publicada, en la editorial Cuadernos del Vigía, una recopilación de sus cuentos negros y criminales bajo el título de “La sombra de Caín” y, recién salido del horno, ya está en las librerías su personal homenaje a Patricia Highsmith con “A pleno sol”, una novela policíaca en la que el protagonista, un policía apartado del servicio por su edad y por las secuelas de un accidente, ha de tratar de encontrar a Daniela, una joven activista del movimiento 15M que desaparece de la acampada que tomó la madrileña Puerta del Sol en aquellas semanas en las que pareció que otro mundo era posible.

Granada Negra A pleno sol

Pero si ha habido una novela que ha supuesto una pequeña revolución en el mundillo negro y criminal granadino, esa ha sido “El poder de la Reina”, de Ramón Alcaraz, un taxista que ha trasladado al papel su larga experiencia acumulada como conductor de la noche y que ha visto de todo. Literalmente. Sobre todo, en sus carreras a determinadas áreas de la Zona Norte de Granada en las que se mueve el menudeo de drogas. Y algo más que el menudeo. Por eso su novela rezuma autenticidad por los cuatro costados y está escrita con un lenguaje duro y descarnado, completamente alejado de lo políticamente correcto y en las antípodas de tanta literatura soft que nos rodea. Porque la heroína es una droga dura. Muy dura. Demasiado.

Granada, a la vista está, atesora a una notable pléyade de escritores que no dan la espalda a la realidad que nos rodea y que, con sus novelas de género negro y criminal, nos muestran el reverso tenebroso de una ciudad que, a veces, no es tan bonita como se muestra en las postales.

Granada Negra Ramón Alcaraz

Una ciudad, una urbe contemporánea, en la que anidan vicios, lacras, corruptelas, violencias y tráficos de todo tipo de sustancias alegales, paralegales o directamente ilegales. Una ciudad que, en los cronistas de su lado oscuro, encuentra a los necesarios notarios que dan fe de esa otra verdad, la que está ahí al lado, pero que no sabemos ver. Cronistas que se convierten en fareros que, por las noches, nos iluminan y nos acompañan más allá de donde nosotros nos atreveríamos a entrar. Solos. Porque más allá… más allá haya monstruos. Y, por desgracia, esos monstruos no son ni zombis ni vampiros. Son personas que, como usted o yo, parecen normales. Si la normalidad es posible en los tiempos que nos ha tocado vivir.

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