Buenas, soy Emilio Calatayud. Ser desconfiado en su justa medida no es malo. Siempre digo que querer a los hijos no está reñido con desconfiar de ellos de vez en cuando. Y si hablamos de las nuevas tecnologías, desconfiar es obligado. Ahora nos estamos empezando a dar cuenta. Más vale tarde que nunca. Sobre este tema me dice una amiga: «Si no fío ni de mí, ¿cómo me voy a fiar de la inteligencia artificial?» Esa es la actitud. Prefiero que me llamen atrasado a que me engañen.








Deja un comentario