Buenas, soy Emilio Calatayud. Un tribunal de Mallorca ha librado a un padre de pagar la pensión de alimentos a dos hijos que no estudiaban ni trabajaban porque no les daba la gana. Los jueces dicen que los hermanos, de 20 años, mostraron una «pasividad voluntaria» para hacer algo, lo que sea. Dejaron de estudiar a los 16 años y solo trabajaron una vez de cocineros, pero lo dejaron porque ese oficio «no les llenaba». Su padre no tendrá ahora que llenarles la cartera. Y me parece justo.








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