Buenas, soy Emilio Calatayud. A mí también me ha conmovido la historia de Punch, el monito japonés al que su madre no le hacía caso y los del zoo le dieron un peluche para consolarlo. Y el monito ha empezado a ir a todas partes llevando del brazo a su muñeco. No sé la razón, pero, al ver la historia de Punch, me he acordado de que hay padres humanos que dan a sus hijos un móvil para no tenerles que hacer caso.








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