Buenas, soy Emilio Calatayud. Nos cuenta una amiga del blog que está de moda publicar en Internet las notas escolares de los hijos y pregunta si eso supone no atentar contra la intimidad de los niños. Creo que, desde que existe Internet, la intimidad ha muerto. Hasta se paga por ver cómo una persona se mata consumiendo cocaína. Pero volviendo a la cuestión, parece que los padres solo suben las notas de los niños a las redes sociales cuando son buenas o muy buenas, o sea, ‘pa’ presumir. Pues aquí van las mías, más malas que un dolor y llegué a juez. Como se puede observar en el boletín, recuperé todos los suspensos con cincos ‘pelaos’, pero fue tras un largo verano encerrado en Campillos, provincia de Málaga.








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