Granada, desconectada

Mi artículo de ayer en IDEAL, sobre una Granada desconectada que pide a gritos un cambio, de fondo y de forma. 

Espectacular #TATGranada15. Espectaculares han resultado los ponentes, los contenidos y, sobre todo, el alcance global de una propuesta que ha sido Trending Topic mundial, situando una vez más a Granada en la vanguardia del universo Twitter, una revolucionaria forma de comunicación a la que resulta imposible sustraerse. Al menos, si tienes algo que decir e interés en que se escuche tu mensaje, más allá de las puertas de tu casa.

Desconectada Twitter

El debate sobre si las Redes Sociales sirven para algo, más allá del postureo, está ampliamente superado, algo que empresas, instituciones y particulares ya han empezado a asumir. Pero, ¿y nuestra ciudad? ¿Está conectada? Virtual y analógicamente, ¿qué conexiones mantiene Granada, una vez terminado el Talking about Twitter?

Una de las constantes en las charlas con los participantes foráneos en TATGranada fue lo endemoniadamente complicado que resulta venir a Granada. Los locales tratábamos de salir del paso, diciendo que el AVE pronto estará en la cazuela, pero la realidad es que no lo vemos volar.

Desconectada AVE

Y luego está la desconexión política e institucional. El enfrentamiento contante del ayuntamiento con la Junta de Andalucía, que quizá le resulte electoralmente rentable al PP, pero que para la ciudad es de un empobrecimiento alarmante. Y lo de la rentabilidad electoral habría que verlo, que al PP de Málaga le va estupendamente y sus relaciones con Sevilla parecen bastante correctas.

Málaga. Otra de esas rivalidades que deberían hacernos palidecer. Durante alguna de las proyecciones gratuitas de Cines del Sur en la plaza de las Pasiegas, hubo protestas porque en la pantalla se leía “Festival de Cine de Málaga”. Una cesión gratuita que permite disfrutar de proyecciones de cine abiertas al público y que genera pitos… porque viene de Málaga. ¡Lo que hay que huir!

Desconectada Cines del Sur

Y lo malo es que, a la vista de las negociaciones llevadas a cabo por Ciudadanos para la constitución del gobierno municipal, no parece que la Emergencia Naranja traiga conectividad y aire fresco a la ciudad: disculpas públicas y dos cabezas cortadas fueron las exigencias para apoyar al PP.  ¿Y el proyecto para la Granada que queremos en 2020? ¿Algún modelo de ciudad?

(Recuerden que ya escribí de esto, también en IDEAL, antes de las elecciones de mayo. Y, por supuesto, ni flores. Con el “Y tú más, ya hemos ido bien servidos) 

Es verdad. Está muy repetido. Pero no por ello tenemos que dejar de insistir: mientras en otras ciudades de nuestro entorno, instituciones, empresas y sociedad civil asumen como propios los grandes proyectos y trabajan en conjunto para su materialización, Granada es el paradigma de la ciudad cainita que se desangra en polémicas estériles y que ha hecho todo un arte del poner piedras en el camino al futuro y de meter palos en los radios de la rueda del progreso.

Desconectada 2020

Granada necesita conectarse. Con sus ciudadanos y colectivos más activos y comprometidos. Con los pueblos y ciudades del entorno. Con los gobiernos autonómico y nacional. Con las empresas y las instituciones. Conectarse y activarse para decidir el modelo de ciudad que queremos de cara al 2020 y poner en marcha las políticas e iniciativas necesarias para conseguirlo.

Jesús Lens

Twitter Lens

Ahora Palmira

A ver qué os parece mi artículo de hoy en IDEAL, sobre guerra, fanatismo y destrucción del patrimonio.

Busco en Internet y las últimas noticias se quedan en la amenaza que el Estado Islámico supone para Palmira, una vez tomadas posiciones sobre el famoso enclave arqueológico. De momento, no parece que su primitivismo reduccionista y su apetito destructor la haya emprendido contra otra de las joyas de la cultura universal. De momento…

Palmira tomada

Palmira, la Venecia del Desierto, uno de los tesoros más preciados de Siria; Palmira, hogar de Zenobia, Patrimonio de la Humanidad con su Templo de Bel, su gigantesco Teatro y su ágora popular. Palmira, cuyas puestas de sol quedan inevitable y felizmente incrustadas en el recuerdo de todos los que hemos tenido la suerte de disfrutarlas. Palmira, restos en piedra y arena de culturas y civilizaciones milenarias que se pierden en el tiempo, que no de la memoria.

Palmira corre peligro, tomada por las fuerzas de un Estado Islámico al que no le tembló el pulso a la hora de destruir otros enclaves arqueológicos y lugares catalogados como Patrimonio de la Humanidad, como la Hatra iraquí o la ciudad asiria de Nimrud, vanagloriándose de ello a través de esos vídeos espeluznantes en los que, con mazas y picos, hacían añicos las esculturas del museo de Mosul, por ejemplo.

Se dice que, en realidad, el EI está destruyendo réplicas de ese patrimonio, mientras vende al mejor postor las antigüedades de verdad, para financiar su Yihad. Se dice. Aunque no lo parece. Y también se dice que no deberíamos preocuparnos tanto de las piedras, cuando hay miles de personas con la vida en juego. ¡Cómo si la barbarie y la sinrazón diferenciaran a las unas de las otras!

Palmira puesta de sol

No. Por supuesto que no me preocupan más los restos arqueológicos que las vidas humanas. Ni mucho menos. Es que estoy convencido de que el fanatismo que destruye los vestigios de civilizaciones milenarias no tendrá el más mínimo empacho en segar la vida de cualquier ser humano que no piense como él. La destrucción del patrimonio cultural de un pueblo es una forma más de aniquilar al pueblo mismo.

Cuando los ecologistas defienden a las ballenas, a los linces o a la foca monje, no menosprecian a los niños desnutridos de África, sino que consideran que una sociedad avanzada y evolucionada debe velar, cuidar y proteger la vida en su conjunto. Y lo mismo ocurre con la historia, la cultura y el patrimonio.

Palmira destrucción

No se trata de elegir. Ni de anteponer. Se trata de estar a favor de la vida, de la ciencia, la evolución, la razón, la lógica y la cultura; combatiendo el fanatismo, la superchería y la locura destructora y homicida; desde todos los ámbitos y los puntos de vista.

Palmira ISIS

Estar preocupado por la suerte de Palmira no es una actitud snob, pija, cultureta o progre. Estar preocupado por la preservación del patrimonio no supone sentir despreocupación por los millones de personas que sobreviven en Siria, Irak, Yemen, etcétera. Es, sencillamente, estar preocupados por la humanidad. Como concepto.

Jesús Lens

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Granada, tierra de encuentros e inspiración

Ahí va el artículo que publiqué en IDEAL hace un par de días, sobre Granada como tierra y lugar de encuentros literarios, creativos y vitales. ¿Qué te parece?

– Habría que pensar seriamente en venirse a vivir a Granada.

Esa frase, y otras del mismo jaez, se las he escuchado a tres o cuatro de los autores participantes en Granada Noir. Fuera paseando por el Albaycín o en las mesas redondas que se alargaban hasta bien entrada la noche; fuera tomando una cerveza en los Trasnoches o comiendo antes del inicio de cada jornada. Venirse a vivir a Granada.

Granada Noir IDEAL

Durante una semana, los muros del Museo CajaGRANADA han permitido la libre circulación de ideas y proyectos, han favorecido la venta de libros y el contacto entre autores y lectores, nos han hecho reflexionar de forma crítica sobre algunas películas y nos han hecho descubrir proyectos científicos nacidos en la Universidad de Granada con vocación universal y alcance global.

Pero, sobre todo, Granada Noir ha posibilitado que más de treinta escritores, guionistas, cineastas, editores y fotógrafos pasen unos días en una localidad recientemente declarada como Ciudad de la Literatura por la UNESCO, la primera capital española incluida en la Red de Ciudades Creativas de la Literatura.

Granada Noir Vanguardia

Durante la presentación de su novela, el escritor sevillano Juan Ramón Biedma recordaba cómo, en la génesis de la misma, estuvo una conversación mantenida en la Semana Negra de Gijón de hace unos años con un escritor mexicano que le habló de los zoológicos humanos. Hoy, “Tus magníficos ojos vengativos cuando todo ha pasado”, además de ganar el Premio Valencia de Novela Negra, está despertando la admiración de todo el que tiene la fortuna de leerla.

Me gusta pensar que, a lo largo de la semana que ha durado Granada Noir, también han podido surgir ideas, proyectos, propuestas y tramas para futuras novelas, cuentos, obras de teatro, cómics, guiones y narraciones.

Granada Noir

Porque Granada es una ciudad que, además de conspirar, también inspira. Una ciudad que fomenta la creatividad y que invita y anima a escribir, a pintar, a componer y a fotografiar. Granada invita a soñar.

Tenemos la inmensa fortuna de vivir en una tierra que es imán para los creadores. Lo he podido constatar desde el primer momento en que Gustavo Gómez y yo lanzamos Granada Noir, con autores, editores, fotógrafos y lectores que han hecho un ímprobo esfuerzo por venir y acompañarnos. Y que, creo, no se han ido defraudados.

Tras unos frenéticos meses de trabajo e ilusión, lo que allá por febrero era un sueño, ya es una feliz realidad que, tras su primera edición, apunta al 2016. A la segunda edición de un Festival en que, corrigiendo errores y torpezas, volveremos a traer a Granada a lo mejor del género policíaco, en un formato multidisciplinar que permita combinar las muchas y diferentes disciplinas que el mismo abarca.

Granada Noir UNESCO

Granada Noir ha nacido para quedarse, con vocación de consolidarse como una de las citas imprescindibles del género en España. Con la mítica Semana Negra como referencia y con su concepto popular de cultura abierta, festiva y participativa como guía. Una cita con la difusión de la cultura y, también, con la reflexión crítica, con el análisis riguroso y con la creación artística.

Una cita que siga provocando pensamientos tan enorgullecedores como ése “Habría que pensar en venirse a vivir a Granada”.

Jesús Lens

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Distintas formas de mirar el agua

Hoy publico en IDEAL un artículo que, partiendo del último libro de Julio Llamazares, invita a reflexionar sobre un bien precioso, a la vez que bastante despreciado y minusvalorado: el agua.

Lo primero que me sorprendió de la obra más reciente de Julio Llamazares fue su brevedad: menos de 200 páginas, capítulos muy cortos, letra grande y mucho espacio en blanco.

 Distintas formas de mirar el agua

Hace muchos, muchos años que no leía a Llamazares. Posiblemente porque lo último suyo que leí me gustó tanto que no he querido arriesgarme a emborronar el recuerdo. Y es que yo soy yo… y mis contradicciones.

Me llevé “Distintas formas de mirar el agua” a la playa, para leerlo junto al mar. Hacía frío todavía, pero bien abrigado, lo leí de una sentada, frente al Mediterráneo. Detenía la lectura de vez en cuando y miraba en lontananza, hacia ese horizonte acuoso en el que se pierde la mirada. Y recordaba.

 Distintas formas de mirar el agua Julio Llamazares

Porque en Granada sabemos mucho de pantanos. Durante muchos años, mis escapadas en bicicleta tenían dos destinos: el embalse de Quéntar, cuando tenía más tiempo; y el embalse de Canales, cuando iba más apurado y quería cuestas más duras y exigentes. Llegar arriba y bajarme de la bici para contemplar durante unos minutos aquel paisaje era un placer. Físico, dado que ya solo quedaba el descenso; y estético. Porque hay grandeza en el genio humano capaz de contener y dominar las aguas. Es uno de esos triunfos con sentido sobre la naturaleza. Con sentido… cuando lo tienen. Porque el despropósito de la presa de Rules, por ejemplo, no hay quién lo explique.

Durante años y años, la bajada a la playa de Carchuna desde Granada tenía unos de sus puntos más llamativos en las obras de la presa de Rules, destinada a embalsar el agua del río Guadalfeo y sus afluentes. Aquello parecía un Expediente X, por las noches, con miles de vatios de luces iluminando una obra que no se detenía nunca. Hasta que llegó el día de la inauguración, en 2004.

 Distintas formas de mirar el agua Quéntar

Desde entonces, un sinfín de problemas: grietas, fugas de agua, corrimientos de tierra que afectaron a las interminables obras de la Autovía a la Costa, etcétera. Y, al no haberse realizado las canalizaciones previstas para ello, nunca se supo de uno de los objetivos primordiales del embalse: regar 5.000 hectáreas de cultivos subtropicales y hortícolas de alto rendimiento en la costa, además de agrandar el área destinada a uno de los cultivos más rentables de la zona.

Por todo ello, la lectura de “Distintas formas de mirar el agua” es tan interesante. Porque sitúa al lector frente a las contradicciones del ser humano, dando voz hasta a dieciséis personajes diferentes, cada uno con su opinión, pensamiento y punto de vista diferentes.

 Distintas formas de mirar el agua Presa Rules

Y es que la novela cuenta, precisamente, lo que piensan y sienten dieciséis personas que van a depositar las cenizas de Domingo al pantano bajo cuyas aguas se encuentran las ruinas del pueblo que vio nacer al anciano agricultor fallecido y cuyas tierras trabajó hasta que se vio obligado a emigrar a Zamora, cuando todo el valle fue inundado, con su mujer y sus hijos, todavía pequeños.

Desde la anciana viuda del hombre muerto hasta una joven italiana, amiga de uno de los nietos del finado; pasando por sus hijos, nietos, yerno y nuera. Cada uno da testimonio de sus sentimientos, al volver al pantano y, por ende, al volver a mirar atrás. Un caleidoscopio que permite reflexionar al lector sobre cuestiones como el desarrollo, los avances tecnológicos, el respeto a la naturaleza, la deshumanización del progreso, las raíces y el desarraigo, el vacío espiritual del siglo XXI y un largo etcétera.

A destacar, al final del libro, la coda que corresponde al monólogo interior… de un automovilista que nada tiene que ver con la familia:

“¿Qué hará toda esa gente ahí?… Cuando pasé hacia arriba no estaba. 

En verano todavía se ve a alguien, pero ahora…

Deben ser turistas. Por las matrículas de sus coches.

Pues han tenido suerte: el pantano está a rebosar y hace un día precioso”.

Y a otra cosa, mariposa. Porque esa es la banalidad del superficial pensamiento de hoy día, por desgracia. Una banalidad contra la que se rebela Llamazares en un libro que se opone a ese pensamiento único que es la verdad. La verdad que todos creemos atesorar. Esa verdad que nos hace saber de todo, opinar de todo y tener la solución para todos los problemas. Incluido el conflicto árabe-israelí.

 Distintas formas de mirar el agua Vegamián

Una novela que, mirando hacia atrás y hacia dentro, proyecta su discurso hacia delante. Hacia el futuro. Hacia el porvenir. Un porvenir que, como bien sostiene Llamazares, exige una mejor calidad de vida, pero no solo material, sino también cultural y espiritual; algo que muchos tecnócratas parecen haber olvidado.

Jesús Lens

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Número Cero

Hoy publico en IDEAL este artículo, sobre el nuevo libro de Umberto Eco que versa, precisamente, sobre periodismo.

Dentro de unos días tengo que impartir una sesión sobre Comunicación en un Máster de la ESCO que tiene como sugerente denominación 360º, al fomentar que los alumnos tengan una visión global del entorno profesional en que vivimos. Así, en cuanto vi anunciada la publicación de la nueva novela de Umberto Eco, “Número Cero”, me lancé a las librerías como un poseso, para leerlo antes de intervenir en el Máster, dado que el tema sobre el que versa es, precisamente, la comunicación y periodismo.

 Número Cero IDEAL

Lo primero que me llamó la atención es que Eco ha cambiado su hermetismo habitual y una densidad estilística acorde a su proverbial sabiduría por una narración casi transparente que, en forma de diario, cuenta el nacimiento y la puesta en marcha de un nuevo periódico en la Italia de finales del siglo XX.

Un grupo de profesionales son convocados a una reunión en la que se les informa de que un magnate de la construcción con presencia marginal en el sector de la comunicación quiere dar el salto a las Grandes Ligas, planteándose el lanzamiento de un nuevo periódico de tirada nacional llamado a competir con algunas de las cabeceras históricas del país transalpino. Pero, antes, quiere ver cómo sería el periódico, las secciones que incorporaría, su línea editorial, el tono de las informaciones y, en general, cómo resultaría todo el proceso de edición.

 Número Cero

Para ello, encarga la confección de un Número Cero del diario “Domani”, Mañana, que cómo bautizan al experimento. Y allá se lanzan aquellos profesionales, unos veteranos y otros neófitos; a dar vida a un nuevo periódico.

A partir de este planteamiento, Umberto Eco aprovecha las 200 páginas de “Número Cero” para contar cómo son y cómo funcionan los medios de comunicación y qué técnicas usan sus profesionales para destacar unas noticias sobre otras o para sepultar informaciones comprometidas y poco convenientes. En concreto, los capítulos dedicados a cómo convertir rumores infundados en noticias publicables, al ejercicio del desmentido o a la difusión de los resultados de los estudios “científicos” más descabellados que se puedan imaginar, pero que estén alineados con los intereses de los editores; ha levantado una enorme controversia en los propios medios de comunicación italianos y ha abierto un encendido debate sobre la deontología periodística de lo más estimulante.

 Número Cero prensa

Como muestra, el diálogo que mantienen el director del periódico y una joven, inexperta e impetuosa redactora:

 – Los periódicos enseñan a la gente cómo debe pensar.

– Pero los periódicos ¿siguen las tendencias de la gente o las crean?

– Ambas cosas, señorita. La gente al principio no sabe qué tendencia tiene, luego nosotros se lo decimos y entonces la gente se da cuenta de que la tiene. Venga, no hagamos demasiada filosofía y trabajemos como profesionales.

 Número Cero Umberto Eco

No es por casualidad que el controvertido Roberto Saviano haya dicho que “Umberto Eco ha escrito una novela que es el manual de comunicación de nuestro tiempo” y que yo esté pensando en dar una hora libre a los alumnos del Master que se hayan leído “Número Cero”… para comentarlo con ellos mientras los demás hacen algún ejercicio práctico en clase.

 Número Cero periódicos

Jesús Lens

Firma Twitter