Always segureño

Me encanta. Puede sonar a peloteo, pero no lo es. Flipo con la iniciativa “Always segureño”, puesta en marcha por IDEAL y basada en la famosa Cow Parade creada en Suiza, en 1998, y posteriormente extendida y popularizada por todo el mundo, incluida España, con exposiciones en Vigo y en Madrid.

La cosa es sencilla, como propuesta. La ejecución es otro cantar. Treinta esculturas con la figura de un cordero, realizadas a tamaño natural y en fibra de vidrio por el afamado Miguel Moreno. En verano se les hizo entrega de las esculturas a treinta artistas afincados en Granada para que intervinieran sobre ellas, decorándolas a su gusto.

 

Desde hace unas semanas estamos viendo en las páginas del periódico el resultado del imaginativo y proceloso trabajo de los artistas, que la fibra de vidrio es un material difícil e interaccionar sobre la figura de un cordero no resulta fácil a la hora de conseguir un resultado atractivo y con sentido.

 

Lo mantengo desde tiempos inmemoriales: conocer el proceso creativo de los artistas hace que la contemplación de la obra terminada adquiera otra dimensión, yendo más allá de lo aparente. Saber qué llevó al artista a utilizar un determinado motivo decorativo, un color, una textura, una imagen… convierte la contemplación del arte en toda una aventura.

Desde el pasado fin de semana, un rebaño multicolor de alegres y simpáticos corderos pasta en Puerta Real. ¿Lo han visto? ¿Cuál es su favorito? A mí, gustándome la mayoría, hay tres que me dislocan especialmente. El de Jesús Conde, que lo ha llevado a su personal, reconocible y luminoso universo pictórico para recordar al cordero místico de los hermanos Van Eyck… y a una tradición gastronómica más cercana al Quijote que al McDonalds.

 

El trabajo de Sergio García y Lola Moral, con ese lobo azul de fauces abiertas sobre el lomo o la bicha que amenaza al indefenso corderillo, contándonos historias desde a piel del animal.

 

Y la genialidad, el hallazgo futurista de Rafael Peralbo, que ha liado su pieza en alambre, en homenaje al célebre cuento de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y del que surgió la película “Blade Runner”.

Disfruten de la exposición, paseando por la ciudad, y complétenla con la información de cada pieza, a través de esta web: Always Segureño. Y es que le tengo yo cariño y aprecio al cordero, como ya escribí en IDEAL, en esta columna sobre su valor.

 

Jesús Lens

El tiempo, arte conceptual

¿Se acuerdan de la película “Airbag”, en la que un surrealista y desmadrado Manuel Manquiña no paraba de aludir al concepto, repitiendo sin parar lo importante que era? Pues yo, que soy de natural brutote, no puedo evitar acordarme de ellos, de Manquiña, de la gamberra Airbag y del concepto; cada vez que voy a una exposición de arte contemporáneo.

En el llamado arte conceptual, más que la materialización de una pieza, lo que importa es la idea, la intención del autor. Su intención. De ahí que el espectador medio, situado frente a una obra conceptual, no entienda nada, debiendo acudir a la cartela para saber qué demonios es aquello y qué pretende contarnos el autor a través de su inspiración.

 

Las explicaciones que acompañan a las piezas de arte conceptual suelen ser largas y prolijas, aludiendo a cuestiones filosóficas, poéticas, históricas, cósmicas o técnico-científicas que expliquen el sentido de la obra. Que es casi lo mismo que preguntarse por el sentido de la vida. En muchas ocasiones, por el “¿Qué hago yo aquí?”, pero esa es otra historia.

El caso es que ahora mismo hay una exposición de arte contemporáneo muy interesante, en la Madraza. Son solo cinco piezas. Pero cinco piezas muy curradas, tanto desde el punto de vista conceptual como desde su propia ejecución material. Se trata de las obras finalistas de la I edición del Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente.

Cinco piezas basadas en libres interpretaciones y deconstrucciones de la Alhambra, el monumento. Cinco piezas que, al concepto, a la idea, se les suma una ejecución artesanal muy bien terminada, que obligó a los artistas a trabajar mano a mano con diferentes artesanos de la madera, el metal, el vidrio y el barro.

Me parece una idea extraordinaria, la de esta convocatoria artística, poniendo a dialogar a los jóvenes artistas emergentes contemporáneos, rabiosamente modernos, con los artesanos que trabajan siguiendo las técnicas ancestrales de toda la vida. Una fórmula muy interesante, la de conectar el pasado con el futuro, a través del presente.

¿Y las obras? La ganadora, “Señas y Sonidos del Palacio Rojo” (leones/reyes/abencerrajes), de Jose Miguel Pereñíguez; que juega con la música a través de una monumental escultura, es extraordinaria. Pero permítanme destacar el aljibe deconstruido por Jacobo Castellano, que le concede toda su importancia al agua de la Alhambra.

Jesús Lens

Afrancesada, Margarita

Hay personas cuya sola mirada es capaz de iluminar una estancia en penumbra, llenándola de luz y alegría gracias a sus ojos y su sonrisa. Margarita es una de ellas, una de esas personas cuya mera presencia reporta sosiego, calma y felicidad.

Foto: Pepe Marín Zarza

El pasado jueves, a Margarita Buet le impusieron la condecoración que la acredita como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, una de las más altas distinciones del gobierno francés, instituida en 1957 por el ministro André Malraux y otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia  “a las personas que se han distinguido por sus creaciones en el dominio artístico o literario o por la contribución que han aportado al esplendor de las artes y las letras en Francia y en el mundo”.

 

Durante su discurso de agradecimiento, en el Carmen de los Mártires, una emocionada Margarita recordaba cómo, en su juventud, algunos compañeros la llamaban la Afrancesada, con un cierto retintín, por su amor y su pasión por una cultura francesa en la que había crecido durante su infancia en Tánger, una ciudad que adora y a la que vuelve siempre que puede, sea físicamente o a través de novelas y películas que transcurren en ella.

Foto: Pepe Marín Zarza

Seguía comentando Margarita que, en realidad, nunca le molestó aquello de la Afrancesada. Que, muy al contrario, la llenaba de orgullo ese apelativo, que la hacía inmensamente feliz. Por eso, cuando se instaló en nuestra ciudad definitivamente, comenzó a formar círculos de amigos de la cultura gala, antecedente de una Alianza Francesa de Granada que cumple 30 años y que, como bien señaló José Vallejo, forma parte activa de nuestra vida cultural, cada vez más presente en diversos festivales, ciclos e iniciativas artísticas, como aquella extraordinaria exposición de arte contemporáneo en la que jóvenes creadores galos mostraban sus miradas sobre el Quijote, y que pudimos disfrutar en el Centro Lorca hace unos meses.

 

Para primeros de noviembre, la artista Virginia Vera presenta otra exposición de pintura protagonizada por árboles y basada en poemas franceses, un nuevo maridaje literario-artístico que da todo el sentido a una palabra, Alianza, tan en desuso hoy día y que tantas connotaciones positivas tiene, como recordó José Vallejo.

Enhorabuena, Margarita Buet; divina Afrancesada. Enhorabuena, Alianza Francesa de Granada. Es un privilegio contar con personas e instituciones tan comprometidas con nuestro tejido artístico y cultural.

 

Jesús Lens

Democrático Guerrero

Cómo estará la cosa que al leer la información sobre la subasta de uno de los cuadros más apreciados de José Guerrero, ni siquiera pensé en la posibilidad de que alguna de nuestras instituciones puje por él. Y eso que “Convergencia” es una de las grandes joyas del arte contemporáneo español.

Pintado por el granadino José Guerrero en 1976, una de las épocas más fructíferas, apreciadas y fecundas en la carrera del artista, “Convergencia” no solo está considerado como una de sus obras maestras indiscutibles sino que “alude a extensiones espaciales  y elementos opuestos que se dividen o convergen, pero en este caso coincide con la Plataforma de Convergencia Democrática que promovió entre 1975 y 1976 la instauración de la democracia en España y la apertura de un proceso constituyente”, podíamos leer ayer en IDEAL.

Pocas veces, la simbología pictórica cobra tanto sentido como en este caso: sale a subasta una pieza artística sobresaliente de uno de los más grandes pintores de nuestra historia, un José Guerrero que tiene hasta su propio -y merecido- museo en el corazón de Granada… y la reacción inmediata no es clamar, pedir o tan siquiera sugerir que se puje por él.

125.000 euros es el precio de salida de un cuadro que alude al proceso constituyente de la democracia española. ¡Precisamente en un momento como éste, cuando tanta falta nos hace recuperar un espíritu de generosidad, diálogo, cordura y concordia!

No sé si alguna de nuestras instituciones participará en la subasta del Guerrero más democrático. Si piensa hacerlo, es lógico y normal que no muestre públicamente su interés, para no contribuir al encarecimiento del cuadro.

Pero, ¿no sería bonito que “Convergencia” luciera en todo su esplendor en las paredes del Centro José Guerrero, adquirido por alguna de nuestras administraciones, instituciones, corporaciones… o por alguna de esas discretas fortunas granadinas -haberlas, haylas- que tuviera la generosidad de donarlo a la ciudad?

Complicado. Es cierto. Hay otras muchas necesidades, más urgentes y perentorias. O quizá no. En cualquier caso, no me resisto a soñar despierto con contemplar “Convergencia” junto a nuestra Catedral, dentro de poco tiempo.

Jesús Lens

Tributo al casete

Cuando Colin me habló del Proyecto Casete, lo primero que se me vino a la cabeza fue el momento en que, viajando en coche, el reproductor se comía la cinta, que comenzaba por hacer ruidos extraños, como si el vocalista de turno se hubiese convertido en gangoso.

Después, la música dejaba de sonar. Y quedarse sin música era una tragedia. Porque, sin música, la vida es peor. Llegados a ese punto, había que desenredar la cinta, con cariño, prudencia y tranquilidad. Sin pegar tirones. Como en el arte de la pesca. Al final, quedaba el casete con la cinta fuera y arrugada, como una frondosa cabellera sin peinar. Un caos de varios metros que nos hacía pensar en lo peor.

 

Entonces, aparecía la magia. En forma de bolígrafo. O de lápiz. Y, con paciencia, la cinta se empezaba a enrollar, el útil de escritura convertido en instrumental quirúrgico que, en unos minutos, devolvía la música a la vida y nos permitía seguir quemando kilómetros, a todo ritmo.

 

La vida, entonces, era más sencilla. Solo hacía falta un bolígrafo, tiempo y paciencia, para que la música volviera a sonar. Y esa fue la idea que le propuse a Mayela, a la gran Katha especialista en diseño gráfico; mi pareja creativa cuando se trata de interpretar visualmente mis ocurrencias y desvaríos. ¿Cómo lo vería?

 

La pieza de Katha y Lens, un haiku imperfecto, perfectamente ilustrado

“Capuchones, bolis y cintas fluyen como si se tratara de un patrón natural. Todo encaja, simplemente. Un baile de objetos icónicos trazados a mano, como los títulos de las cintas de grababas. Usando aquellos tonos. Hubo un tiempo en el que todo, desde la tele a las portadas, las cubiertas y los posters; mostraba aquellos tonos. ¿O acaso se han ido tostando con el paso del tiempo?”

 

Así lo vio. Y así es como nació la pieza con la que ambos, Katha & Lens, participamos en la exposición de tributo al casete que, el martes se inaugura en el Tendencias de Salobreña. Allí estaremos, acompañando a Colin, con artistas de la talla de Jesús Conde, Enrique Bonet, Blanca Espigares Rooney, Alicia Gómez Soblechero, Oli, Alfredo Aguilar o Inma Benzal; entre otros muchos.

Pásense por la Bóveda salobreñera, desde el próximo martes. La exposición va a ser una gozada, las obras están a la venta y los dos euros que cuesta el extraordinario catálogo, se entregarán a causas sociales.

 

Jesús Lens