EX-APESTADO

En realidad, me gustaría ser fumador. En serio. Como juntaletras y pegapalabras, me gustaría ser un fumador contumaz, vicioso y enganchado para, estos días, escribir alguno de esos artículos entre lo iracundo y lo nostálgico; lo desgarrador y lo hipercrítico con la entrada en vigor de la Ley Antitabaco.

Hay que reconocer que se están escribiendo piezas literarias muy atractivas, entre lo montaraz y lo libertario, sobre el hecho de fumar. Joder. Y yo aquí. Quieto parado. Sin poder decir esta boca es mía. Porque, a lo que parece, queda fatal eso de salir apoyando la Prohibición. Es como si renegáramos de Bogart, mismamente. Y de los cowboys. Y de la hombría. Y de la seducción femenina. O sea.

Estos días, a los no fumadores, nos toca jodernos, agachar la cabeza, cerrar la boca… y sonreír. Pero sonreír de forma disimulada. Sonreír sin llamar la atención cuando, por ejemplo, veamos a nuestros más cercanos amigos levantarse de la banqueta, subirse las solapas del abrigo y salir a la calle. A fumar.

No. No haremos fiestas con todo ello. Y sufriremos con vosotros, los que a las 8 am, en lo más crudo del crudo invierno, apuráis el primer café mañanero sobre la barra y le echáis arrestos para enfrentaros al frío matinal con tal de echar un pito.

De verdad. Estamos con vosotros.

Y me jode, también.

Sufriremos en nuestras carnes vuestro desánimo y vuestra zozobra, cuando no hayáis terminado de rebañar la tapa del plato y ya estéis buscando cómplices con los que compartir un poquito de humo, en el tranco de la puerta del bar.

Venga va. Entre plato y plato, esperaremos a que volváis, durante las comidas. No pasa nada por ralentizar el ritmo del almuerzo o la cena. ¡Así haremos mejor la digestión!

Pero, por favor. Una cosa. No digáis que esta Ley Antitabaco, que felizmente ha entrado en vigor hoy, os convierte en unos apestados. No tengáis ese morrazo. Porque durante cuarenta años, ¡cuarenta!, el apestado he sido yo.

Yo he sido el que ha llegado a casa, tras una noche de juerga, y ha tenido que echar la ropa a la lavadora y pasar por la ducha, antes de dormir.

Yo he sido el que tenía que sacar mi chupa apestosa de cuero a la terraza, para que se oreara.

Yo he visto cómo el humo de tu apestoso cigarro se cernía asquerosa y amenazadoramente sobre mi tostada, desayunando, por la mañana, en la cafetería.

Querido fumador, créeme: estoy contigo. Y de vez en cuando te acompañaré mientras eches un cigarrote, por no dejarte solo. Pero, por favor, ¡DEJA DE QUEJARTE DE UNA PUÑETERA VEZ!

Jesús, ex – apestado, Lens.

PD.- Y sí. Me gusta tomar cerveza. Que es un vicio muy pernicioso. Pero ni voy por ahí rociándote de vino o de salpicaduras de ron para que te apeste la ropa, te apeste el pelo y apestes tú y, en el improbable caso de que la birra provoque cirrosis, me la quedaré para mí solito y no la compartiré personalmente contigo, ni activa ni pasivamente.

Así que, en serio, querido fumador. En este duro trance, toda mi solidaridad, comprensión y apoyo. Si decides dejarlo, te aguantaremos el mal humor con la mejor de las sonrisas. Y, si engordas, nos haremos los suecos. ¡PERO DEJA DE LLORIQUEAR DE UNA VEZ!

Bogart no lo haría, tipo duro.

😀

EN DOS PREGUNTAS

Abre hoy IDEAL con varias páginas dedicadas a las respuestas que 100 personas de nuestro entorno dan a dos preguntas muy concretas:

¿Qué le pide en el plano personal y en el profesional al nuevo año?

¿Qué espera y desea para Granada y los granadinos en 2011?

Entre los cien convocados a responder a este par de cuestiones hay representantes de todos los sectores y respuestas para todos los gustos.

¿Os apetece “jugar” y responder a ambas cuestiones? La segunda, lógicamente, que cada uno la aplique a su tierra y a la comunidad en que vive.

¡A ver si nos descongelamos de una vez!

Por mi parte, en el plano personal, a 2011 le pido seguir consolidando viejas y recientes amistades y, por supuesto, descubrir nuevas personas y nuevos horizontes vitales. Y escribir. Escribir mucho. Cumplir un par o cinco de OPs. Además de lo que comentábamos hace unos días: cosas que hacer en 2011.

Profesionalmente, espero una Hoja de Ruta clara, concreta y determinada que seguir en mi trabajo. Y, a partir de ella, pelear a brazo partido por conseguir los objetivos marcados.

Para los granadinos: consenso. Por favor. Consenso, seso, convivencia, unión y trabajo compartido para tirar adelante en momentos tan duros como éstos. Ser los últimos en casi todo (y lo somos, aunque nos duela) sólo tiene una cosa de bueno: que nos permite mirar hacia arriba y hacia delante. Nos queda crecer, subir y mejorar. Pero para eso hay que arremangarse y trabajar. Esperando que quiénes han de dar ejemplo se dejen de pamplinas, enfrentamientos gratuitos y rivalidades enfermizas.

Ojalá el 2011 sea el año del Con: Consenso, confianza, consideración, conciencia, convivencia…

Jesús Lens.