{"id":97,"date":"2008-03-06T10:49:00","date_gmt":"2008-03-06T09:49:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=97"},"modified":"2008-03-06T10:49:00","modified_gmt":"2008-03-06T09:49:00","slug":"essakane-un-festival-en-mitad-del-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/essakane-un-festival-en-mitad-del-desierto\/","title":{"rendered":"ESSAKANE: UN FESTIVAL EN MITAD DEL DESIERTO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family:times new roman;font-size:130%;\"><em>Despu\u00e9s de hablar de las <a href=\"http:\/\/pateando-el-mundo.blogspot.com\/2008\/02\/trenzas.html\"><span style=\"color:#ff0000;\"><strong>Trenzas africanas<\/strong><\/span><\/a>, hoy vamos con un poco de m\u00fasica&#8230;<\/em><\/span><\/p>\n<\/p>\n<div align=\"justify\"><span style=\"font-size:130%;\">El hecho de que se pueda celebrar un evento como el Festival del Desierto, desde una visi\u00f3n eurocentrista y occidental, podr\u00eda parecer un milagro. Y, sin embargo, el Festival existe y el supuesto milagro se viene repitiendo desde hace ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Essakane es un diminuto pueblo que dista 60 kil\u00f3metros de Tombuct\u00fa, la m\u00edtica ciudad caravanera que, a su vez, se encuentra a varios cientos de kil\u00f3metros de Bamako, la capital del pa\u00eds. Y tanto para llegar a Tombuct\u00fa como, despu\u00e9s, para arribar al lugar donde se celebra el Festival, es necesario conducir largas y tortuosas horas a trav\u00e9s de terribles pistas de tierra que suponen todo un desaf\u00edo para los todoterreno, \u00fanicos veh\u00edculos que pueden transitar por la zona. <\/span><\/div>\n<div align=\"justify\"><span style=\"font-size:130%;\"><\/div>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174564472400958450\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp1.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8---LzQ0_I\/AAAAAAAAAzk\/pw0bebG4Z94\/s400\/Essakane2.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">La entrada al recinto del Festival es tan austera como efectiva. Un muro con una puerta de entrada, controlada por un nutrido ret\u00e9n de militares fuertemente armados y una peque\u00f1a taquilla a un lado, donde se compran las entradas y te dan las pulseritas que te permiten acceder al recinto. Una vez dentro, hay que acostumbrarse a vivir, durante tres d\u00edas, en un improvisado campamento en mitad del desierto. Llaman la atenci\u00f3n las dunas de arena blanca, no excesivamente altas, pespunteadas por los \u00e1rboles bajos y peque\u00f1os arbustos. Y las jaimas. Y las tiendas. Y el escenario. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174566108783498274\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8_AdbzQ1CI\/AAAAAAAAAz8\/O0CIGTm-rF0\/s400\/Essakane5.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">Nos instalamos relativamente alejados tanto del escenario como del mercado de artesanos, para tener un poco de tranquilidad en las horas diurnas. Tras una comida fresca y sabrosa, nos lanzamos a recorrer el espacio que habitaremos durante las siguientes 72 horas, aprendiendo el camino que nos conduce del escenario a nuestras tiendas, d\u00f3nde est\u00e1n los WC y dem\u00e1s cuestiones de intendencia que siempre resultan imprescindibles para sobrevivir en un festival de estas caracter\u00edsticas. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174564459516056530\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8--9bzQ09I\/AAAAAAAAAzU\/Zd_MirSIvaE\/s400\/Essakane1.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">A la ca\u00edda de la tarde del d\u00eda 10 de enero, est\u00e1bamos aposentados en las dunas que rodean el escenario, atentos a la llegada de los imponentes tuareg, montados en sus majestuosos camellos. Porque este Festival hunde sus ra\u00edces en las reuniones que manten\u00edan los Hombre del Desierto para intercambiar productos, contarse novedades, dirimir disputas o, m\u00e1s sencillamente, encontrarse con los amigos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed sigue siendo hoy. Por cada visitante europeo o americano, hay diez africanos en Essakane, buena parte de ellos, dignos y altivos tuaregs que exhiben sus ropajes azules, sus largos turbantes y sus armas desde lo alto de sus camellos, a los que manejan con la destreza con que los cowboys manejaban a sus caballos en el Far West.<\/p>\n<p>Tras los discursos protocolarios, tan largos y rimbombantes como lo son en todas partes, cuando el cielo ya se hab\u00eda cuajado de estrellas, comenz\u00f3 a sonar la m\u00fasica. Los primeros grupos eran de la zona, interpretando m\u00fasica tradicional tuareg con instrumentos puramente artesanales, para conseguir sonidos bien apegados a la tierra, que remiten a las largas noches del desierto, sentados en torno a un buen fuego. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174564476695925762\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8---bzQ1AI\/AAAAAAAAAzs\/GbmD3w0O6c4\/s400\/Essakane3.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">Fuego. Una palabra que define muy bien al Festival del Desierto. Porque en Enero, en el desierto del Sahara no hace mucho calor de d\u00eda, pero s\u00ed hace un terrible fr\u00edo por las noches. As\u00ed, todas las zonas aleda\u00f1as al escenario est\u00e1n festoneadas por una especie de l\u00e1mparas o antorchas de carb\u00f3n que se encienden cuando cae la noche y cuyas brasas dan calor a los asistentes al festival, congreg\u00e1ndose peque\u00f1os c\u00edrculos de personas en torno a cada una de ellas.<\/p>\n<p>Tras el par\u00f3n para la cena, llegan los grupos de m\u00fasica m\u00e1s modernos, vanguardistas, h\u00edbridos y mestizos. Porque el Festival del Desierto procura que haya un encuentro entre grupos, bandas y artistas de distintas tradiciones y continentes, promoviendo sorprendentes encuentros sobre el escenario, unos mejor logrados que otros, la verdad sea dicha. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174566271992255554\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp0.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8_Am7zQ1EI\/AAAAAAAAA0M\/AS9QbpzylgU\/s400\/Essakane7.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">Y lleg\u00f3 el momento m\u00e1s emotivo del Festival, cuando el presentador anunci\u00f3 el homenaje a Ali Farka Toure, el bluesman meliense que falleci\u00f3 hace unos meses y cuyo recuerdo permanece inalterable en toda \u00c1frica. Comenz\u00f3 un muchacho de Niafunk\u00e9, el pueblo en que Ali ten\u00eda su granja, a orillas del N\u00edger y, despu\u00e9s, una macrobanda toc\u00f3 decenas de temas del maestro, imprimiendo a sus guitarras el inequ\u00edvoco aroma bluesero que tan bien supo captar Ry cooder en el memorable disco \u201cTalking Timbuct\u00fa\u201d, justamente galardonado con un Grammy. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174564476695925778\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp2.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8---bzQ1BI\/AAAAAAAAAz0\/lI0v25EE5i8\/s400\/Essakane4.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">Las ma\u00f1anas transcurren pl\u00e1cidas y tranquilas. Uno se puede dar un paseo en camello o participar en una buena dosis de regateo en un nutrido mercado al que acuden artesanos de todo el Mal\u00ed. Se puede tomar una cerveza sorprendentemente fresca en el bar o comer un cus cus en el restaurante. Es posible asistir a algunas actividades musicales en petit comit\u00e9 o bailar al ritmo de un DJ, bien ca\u00f1ero a\u00fan de madrugada. Es posible pegarse una buena caminata por el desierto o descansar bajo el frescor de la jaima, charlando con los compa\u00f1eros de viaje. Se come en grupo y en comandita, lo que la cocinera de nuestra expedici\u00f3n haya preparado, mayormente cabra. Tallarines con cabra, cus cus con cabra o tajadas de carne de cabra. Y cerveza. Eso que no falte. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174564468105991138\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp0.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8--97zQ0-I\/AAAAAAAAAzc\/XXdcUntNTao\/s400\/Essakane10.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">Musicalmente, la mejor noche fue la segunda, con un supergrupo que aglutin\u00f3 a lo mejor de la m\u00fasica bambara de la ciudad de Segou, con una sucesi\u00f3n electrizante de actuaciones en las que la m\u00fasica y la danza se adue\u00f1aron de un escenario que vibr\u00f3 con toda la fuerza de la mejor m\u00fasica africana del momento, personificada en unos Abdoulaye Diabat\u00e9 y Khaira Arby que pusieron a bailar a todo el respetable.<\/p>\n<p>La \u00faltima jornada de Festival, todos estamos cansados. El programa acumula retraso y pensar en la vuelta, al d\u00eda siguiente, a Tombuct\u00fa, hace que no vayamos a dormir temprano, no sin quedar estupefactos ante el espect\u00e1culo de Artcirq, un grupo canadiense de Inuits que en la g\u00e9lida noche del desierto africano brillaron con luz propia en un espect\u00e1culo m\u00e1s cirquense que propiamente musical. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174566276287222866\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp1.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8_AnLzQ1FI\/AAAAAAAAA0U\/vnNO-bfWrrI\/s400\/Essakane9.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">El d\u00eda 13 amaneci\u00f3 nublado, sorprendentemente. A lo largo de toda la noche se hab\u00eda ido marchando bastante gente. Unos pon\u00edan rumbo hacia Tombuct\u00fa, la civilizaci\u00f3n. Otros, sin embargo, enfilaban en direcci\u00f3n contraria, dirigi\u00e9ndose a lo m\u00e1s profundo del desierto. Mientras ve\u00edamos como nuestro campamento desaparec\u00eda, como por arte de magia, nos invadi\u00f3 una cierta melancol\u00eda. La perspectiva de darse una ducha o dormir una cama no compensaba la tristeza por la finalizaci\u00f3n de un Festival de M\u00fasica que es mucho m\u00e1s que una mera sucesi\u00f3n de conciertos. <\/p>\n<p align=\"justify\"><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5174566117373432882\" style=\"DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center\" alt=\"\" src=\"http:\/\/bp0.blogger.com\/_r6VY1mvj3jk\/R8_Ad7zQ1DI\/AAAAAAAAA0E\/UiRfAyfblms\/s400\/Essakane6.jpg\" border=\"0\" \/> <\/p>\n<p align=\"justify\">El contacto con la gente, las cervezas en torno a una hoguera, la artesan\u00eda de los Tuaregs, las carreras de camellos, las charlas imposibles con las mujeres del desierto, las conversaciones con el resto de viajeros&#8230; una conexi\u00f3n muy especial que hace del Festival del Desierto una cita muy especial, \u00fanica e irrepetible; impregnada de una magia imposible de conseguir en otras latitudes y otros escenarios. Unos d\u00edas de m\u00fasica, arte, encuentros, descubrimientos y amistad para mantener vivos en el recuerdo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Lens Espinosa de los Monteros.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de hablar de las Trenzas africanas, hoy vamos con un poco de m\u00fasica&#8230; El hecho de que se pueda celebrar un evento como el Festival del Desierto, desde una visi\u00f3n eurocentrista y occidental, podr\u00eda parecer un milagro. Y, sin embargo, el Festival existe y el supuesto milagro se viene repitiendo desde hace ocho a\u00f1os. 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