{"id":9605,"date":"2011-09-21T23:08:50","date_gmt":"2011-09-21T21:08:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=9605"},"modified":"2011-09-22T09:10:01","modified_gmt":"2011-09-22T07:10:01","slug":"azares-del-oficio-articulo-de-munoz-molina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/azares-del-oficio-articulo-de-munoz-molina\/","title":{"rendered":"Azares del oficio (art\u00edculo de Mu\u00f1oz Molina)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Es tan bueno este art\u00edculo de <strong>Antonio Mu\u00f1oz Molina<\/strong> y habla de una forma tan cercana de muchas cosas de las que uno siente quelo copio \u00edntegro. Repito, el texto es de <strong>ANTONIO MU\u00d1OZ MOLINA<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de unos meses har\u00e1 30 a\u00f1os que publiqu\u00e9 por primera vez algo en un peri\u00f3dico. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, a finales de 1984, apareci\u00f3 mi primer libro. Creo que voy teniendo ya una cierta perspectiva para reflexionar sobre lo que se llama el \u00e9xito y lo que se llama el fracaso, sobre la fama casi siempre dudosa que puede deparar la literatura y sobre la oscuridad en la que muchas veces queda postergada o perdida, incluso sobre el grado de justicia o de injusticia con que se valora a un escritor. Treinta a\u00f1os, o casi, dan para mucho. En 1982, cuando yo empec\u00e9 a colaborar en un peri\u00f3dico reci\u00e9n fundado que dur\u00f3 muy poco tiempo, Diario de Granada, en las redacciones hab\u00eda un ruido fren\u00e9tico de m\u00e1quinas de escribir y una neblina permanente de humo de tabaco. Las dos cosas parec\u00edan naturales. Las dos desaparecieron al cabo de no mucho tiempo, primero las m\u00e1quinas, despu\u00e9s el humo. Los art\u00edculos los escrib\u00eda uno a m\u00e1quina en su casa y los llevaba en mano al peri\u00f3dico. Dictar por tel\u00e9fono era costumbre de enviados especiales en el extranjero. A los colaboradores de peri\u00f3dicos de provincias una de las muchas cosas que nos produc\u00edan admiraci\u00f3n de Francisco Umbral era que mencionaba como de pasada en sus cr\u00f3nicas que un motorista iba a su casa cada tarde para recogerlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las m\u00edas yo las llevaba a pie o en autob\u00fas. Y aunque retrospectivamente parece que aquel era un comienzo inevitable yo no me olvido nunca de lo que tuvo de casual. Fue una casualidad que fundaran en Granada aquel peri\u00f3dico nuevo, y que yo conociera al redactor jefe, Antonio Ramos Espejo. Yo ten\u00eda 26 a\u00f1os y llevaba escribiendo desde antes de la adolescencia, pero nunca me hab\u00edan publicado nada, ni me hab\u00edan premiado ni seleccionado en ninguno de los concursos de cuentos a los que me presentaba. Me arm\u00e9 de valor una tarde y fui al peri\u00f3dico. Antonio Ramos me recibi\u00f3 con la amabilidad distra\u00edda de quien tiene demasiadas cosas a las que prestar atenci\u00f3n y cuando le ofrec\u00ed llevarle algo me dijo, con una simplicidad desconcertante:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">-Venga. Escr\u00edbeme una columna todas las semanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Que se diera por supuesto que esas colaboraciones no se cobraban me pareci\u00f3 lo m\u00e1s natural. Diario de Granada fue un peri\u00f3dico pobre que no dur\u00f3 mucho tiempo y en el que hab\u00eda a veces cantidades prodigiosas de erratas, pero sin esa oportunidad que tuve de escribir en \u00e9l no s\u00e9 cu\u00e1l habr\u00eda sido mi futuro de posible escritor. Los profesores, los mismos escritores, presentan la vocaci\u00f3n como una fuerza solitaria que se alimenta de s\u00ed misma y que de antemano tiene trazada una direcci\u00f3n. Esa no es mi experiencia. Yo no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s habr\u00eda resistido mi vocaci\u00f3n sin el est\u00edmulo de ver impreso lo que escrib\u00eda; sin el eco inmediato de algunos lectores; sin la disciplina que se aprende escribiendo con una extensi\u00f3n predeterminada y con una fecha y una hora de entrega; sin la bendici\u00f3n de que al publicar uno se aligera de lo ya escrito y puede volcarse hacia lo ni siquiera intuido todav\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo recortaba mis art\u00edculos del peri\u00f3dico y los guardaba en una carpeta con gomas: reliquias del pasado, del siglo pasado. Me asombraba y me halagaba una modesta notoriedad local, y eso me animaba a escribir m\u00e1s, a tantear de nuevo la posibilidad de una novela empezada y abandonada a\u00f1os atr\u00e1s. Trabajaba de ocho a tres en una oficina y por las tardes escrib\u00eda. Dos amigos que sacaban adelante una peque\u00f1a editorial de poes\u00eda, Silene, me propusieron que hiciera un libro con los art\u00edculos de aquella serie ya concluida en el Diario de Granada. La vocaci\u00f3n no sucede en el vac\u00edo, y el poco o mucho talento que cada uno tenga no es nada sin ciertos azares decisivos, detr\u00e1s de la mayor parte de los cuales hay al menos un acto de generosidad. Los poetas Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez y Rafael Ju\u00e1rez me animaron a reunir ese libro de art\u00edculos, con una convicci\u00f3n que a m\u00ed me faltaba. El pintor Juan Vida me dise\u00f1\u00f3 gratis la portada y me asesor\u00f3 en el mundo rec\u00f3ndito de las imprentas locales. A m\u00ed me parec\u00eda una secreta indignidad publicar un libro pag\u00e1ndome yo mismo la edici\u00f3n, pero los due\u00f1os de la imprenta eran tambi\u00e9n amigos, y hasta un conocido se ofreci\u00f3 a llevar los ejemplares de cinco en cinco por las librer\u00edas y las papeler\u00edas de Granada. En el mundo exterior no hab\u00eda ni que pensar. Luis Garc\u00eda Montero, Mariano Maresca, escribieron rese\u00f1as en peri\u00f3dicos de la ciudad. Entre unos y otros me daban direcciones de escritores o cr\u00edticos a los que ser\u00eda conveniente que les mandara ejemplares dedicados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tener un libro con mi nombre en la primera p\u00e1gina era algo y no era nada. Verlo en el escaparate de la librer\u00eda de un amigo; o en un anaquel de una papeler\u00eda en la que los cinco ejemplares dejados por mi distribuidor permanec\u00edan intactos cada vez que yo entraba a comprar unos folios o simplemente a mirar de soslayo a ver si faltaba alg\u00fan ejemplar. Viv\u00eda en la congoja de invisibilidad del aspirante a escritor confinado en su provincia. La frase de Pascal sobre la amplitud de los mundos que ignoran la existencia de uno me la aplicaba a m\u00ed mismo y a mi libro, que al menos llevaba el sello de la editorial Silene, ahorr\u00e1ndome as\u00ed la habitual ignominia, edici\u00f3n del autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En cada momento lo que me sucedi\u00f3 pod\u00eda no haberme sucedido. Pere Gimferrer pod\u00eda no haber ido a Granada a dar una conferencia unos meses despu\u00e9s. Mi amigo Mariano Maresca pod\u00eda no haberle regalado mi libro. Y a casi nadie m\u00e1s que a Gimferrer se le ocurre leer un libro que le han dado despu\u00e9s de una conferencia, en ese par\u00e9ntesis fatigoso entre la charla y tal vez la cena posterior con los anfitriones y el regreso a la habitaci\u00f3n del hotel, de donde uno se marchar\u00e1 con pocos recuerdos y casi siempre con alivio a la ma\u00f1ana siguiente. No hay muchos editores que tengan una verdadera vocaci\u00f3n de descubrir. No los hay ahora y no los hab\u00eda entonces. Yo tuve la suerte de que mi novela reci\u00e9n terminada la leyeran Pere Gimferrer y Mario Lacruz; y tambi\u00e9n de que en aquellos a\u00f1os estuviera surgiendo un p\u00fablico lector que era tan nuevo como nosotros, los escritores de novelas, como la democracia reci\u00e9n inventada, excitante y convulsa en la que unos y otros nos encontr\u00e1bamos y de una manera inesperada e instintiva nos reconoc\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros con iguales o mayores m\u00e9ritos no habr\u00e1n sido tan afortunados. En la generaci\u00f3n joven de ahora mismo habr\u00e1 quien tenga m\u00e1s talento y brille menos que algunos de sus coet\u00e1neos. Todo depende tanto del azar, de la moda. En cada generaci\u00f3n hay unos cuantos astutos que atisban mejor que nadie la direcci\u00f3n del viento y saben c\u00f3mo y d\u00f3nde colocarse, pero no s\u00e9 si a la larga eso sirve de mucho. Tampoco estoy seguro de que al final el tiempo ponga a cada uno en su sitio. Escribir con entrega a lo que se hace y confianza en los desconocidos es la \u00fanica seguridad razonable en este oficio incierto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es tan bueno este art\u00edculo de Antonio Mu\u00f1oz Molina y habla de una forma tan cercana de muchas cosas de las que uno siente quelo copio \u00edntegro. Repito, el texto es de ANTONIO MU\u00d1OZ MOLINA. Dentro de unos meses har\u00e1 30 a\u00f1os que publiqu\u00e9 por primera vez algo en un peri\u00f3dico. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[4207,5317,318],"class_list":["post-9605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literarios","tag-antonio-munoz-molina","tag-diario-de-granada","tag-prensa"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9605"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9607,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9605\/revisions\/9607"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}