{"id":8710,"date":"2011-05-09T00:10:34","date_gmt":"2011-05-08T22:10:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=8710"},"modified":"2011-05-09T00:11:33","modified_gmt":"2011-05-08T22:11:33","slug":"the-red-fox","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/the-red-fox\/","title":{"rendered":"The Red Fox"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>\u201cEl que no ama est\u00e1 muerto\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>San Juan de la Cruz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Empieza a ser una tradici\u00f3n viajera que Panchi, Pepe, \u00c1lvaro y un servidor, por las noches, busquemos clubes de jazz en que relajarnos tras d\u00edas de paseos, descubrimientos, museos, bares y comidas m\u00e1s o menos t\u00edpicas, m\u00e1s o menos extra\u00f1as. Y si el local lleva el nombre de \u201czorra\u201d, mejor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, de nuestro paso por La Habana recordamos con especial cari\u00f1o aquella noche en \u201cLa zorra y el cuervo\u201d, disfrutando de uno de esos conciertos especiales, de los que parecen estar esper\u00e1ndote a ti y s\u00f3lo a ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1bamos en San Petersburgo, la tarde del d\u00eda en que, por la noche, tomar\u00edamos un tren que nos llevar\u00eda hasta Mosc\u00fa. Hab\u00edamos estado pateando las calles de la monumental ciudad rusa desde primera hora de la ma\u00f1ana, y and\u00e1bamos cansados. Por un momento nos planteamos intentar conseguir una entrada para el cl\u00e1sico Zenit \u2013 CSKA, que casualmente se disputaba ese d\u00eda, pero horas antes del partido, los aleda\u00f1os del Zenit Arena ya estaban tomados por decenas de polic\u00edas antidisturbios. M\u00e1s que un partido de f\u00fatbol, parec\u00eda que all\u00ed se iba a celebrar una cumbre del terrorismo internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Hicimos un alto en nuestro deambular para tomar una cerveza y Panchi husme\u00f3 en su iPad, dando con un club de jazz que no deb\u00eda estar muy lejos de donde nos encontr\u00e1bamos: \u201cThe Red Fox\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ah\u00ed lo ten\u00edamos! Zorras (o zorros) y jazz. Una tentaci\u00f3n demasiado irresistible, por m\u00e1s que un par de horas despu\u00e9s tuvi\u00e9ramos que es estar en la estaci\u00f3n de ferrocarril.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1lvaro, con un mapa en las manos, ser\u00eda capaz de conducirte a las puertas del mism\u00edsimo infierno, si se lo propusiese: sobreponi\u00e9ndonos a las indicaciones en cir\u00edlico, no tardamos en bajar las escaleras que nos llevaron a uno de esos bares con sabor, con atm\u00f3sfera, con personalidad, con clase.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Mesas arracimadas unas sobre las otras, una barra en forma de U y, enfrente, un peque\u00f1o escenario junto al que una chica afinaba la voz mientras un muchacho afinaba la guitarra. Apenas hab\u00eda nadie en el local. Era temprano todav\u00eda, incluso para los husos horarios rusos, donde se cena de d\u00eda, sin el m\u00e1s m\u00ednimo rubor. El \u00fanico pero: una tele de plasma transmit\u00eda el primer tiempo del partido de f\u00fatbol. Pero sin sonido, eso s\u00ed. \u00a1Menos mal!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocupamos una de las mesas m\u00e1s cercanas al escenario, pedimos unas buenas cervezas, encargamos unos platos de carne para cenar y, comentando los avatares de la jornada, nos dispusimos a esperar a que empezara el concierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco a poco se hab\u00eda ido congregando m\u00e1s gente en \u201cThe Red Fox\u201d. Parejas que ocupaban mesas cercanas a la nuestra y, extra\u00f1amente, un grupo de j\u00f3venes con pinta de roqueros que, encastrados en la barra, beb\u00edan grandes cervezas mientras segu\u00edan el f\u00fatbol, con sumo inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 tienen los escenarios, que transforman a las personas que se suben a ellos? O fue el escenario o fue la cerveza, pero la chica que apareci\u00f3 sobre el mismo y empez\u00f3 a cantar antiguos est\u00e1ndares de la historia del jazz, en nada se parec\u00eda a esa anodina muchacha que templaba la voz cuando llegamos al club. Venga. Va. Es un topicazo m\u00e1s grande que el mism\u00edsimo Hermitage, pero esa chica se hab\u00eda transformado en un \u00e1ngel pelirrojo, suavemente acariciada por la luz indirecta de un discreto foco azul. Y su voz\u2026 su voz era puro terciopelo. \u00a1Blue velvet!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A mitad de la segunda canci\u00f3n, como si una tormenta se hubiese desencadenado en el bar, entr\u00f3 un sujeto de lo m\u00e1s peculiar: mediana edad\u2026 y media m\u00e1s, delgado hasta el extremo, ranciamente atildado, con un bigotillo insostenible sobre el labio y los ojos enfebrecidos, inyectados en sangre. El tipo portaba un ramo de flores amarillas, que entreg\u00f3 a la cantante, menos sorprendida que molesta por la impetuosa actitud del fulano, que parec\u00eda uno de esos personajes dostoievskianos, al l\u00edmite de s\u00ed mismos, medio locos, medio idos, medio zumbados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El tipo se sent\u00f3 en la mesa que ten\u00edamos justo al lado y no hizo siquiera un amago de llevarse a los labios el t\u00e9 que la simp\u00e1tica y pizpireta camarera le hab\u00eda servido. Se manten\u00eda embebido no tanto en el escenario cuanto devorando con la vista a la cantante, mientras intentaba en vano llevar el ritmo de la m\u00fasica con el pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A la muchacha se la notaba evidentemente inc\u00f3moda. Hab\u00eda dejado las flores arrumbadas sobre una silla y trataba de concentrarse en la m\u00fasica, cerrando los ojos y evitando por todos los medios el cruzar la mirada con su rendido admirador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En un momento dado del concierto, los m\u00fasicos comenzaron a tocar una preciosa versi\u00f3n del \u201cRiders on the storm\u201d de los Doors. Me inclin\u00e9 para comentar algo con mi Cuate Pepe y, de repente, sent\u00ed la mirada asesina de nuestro extra\u00f1o vecino de mesa, clavada en m\u00ed. De hecho, un poco antes, mientras intentaba pinchar un trozo de carne, se me hab\u00eda ca\u00eddo el tenedor sobre el plato. Autom\u00e1ticamente, el tipo se gir\u00f3 hacia nuestra mesa y, mascullando, debi\u00f3 mentar a todos mis muertos, por el estr\u00e9pito provocado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero pronto dejamos de ser el objeto de la ira del fan loco de la cantante de terciopelo. Porque los chicos de la barra, cada vez m\u00e1s bebidos y cabreados por el f\u00fatbol, dado que los locales perd\u00edan 1 a 0, empezaban a hacer caso omiso del concierto y a comportarse como hooligans, hablando en voz alta, incluso gritando cuando alg\u00fan lance del partido les resultaba especialmente llamativo o chocante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese punto, la cantante estaba a punto de llorar. Aquello estaba siendo un desastre. La camarera nos hab\u00eda dicho que era un d\u00eda muy especial para ella ya que entre el p\u00fablico hab\u00eda un par de personajes importantes del mundo de la m\u00fasica en San Petersburgo, as\u00ed que no era de extra\u00f1ar que la chica estuviera pas\u00e1ndolo peor que mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1rbitro deb\u00eda haber pitado algo en contra del Zenit, porque los futboleros empezaron a rezongar m\u00e1s alto todav\u00eda. Y fue entonces cuando nuestro vecino se levant\u00f3 y, gritando m\u00e1s fuerte que ellos, debi\u00f3 decirles algo as\u00ed como que se callaran de una puta vez y tuvieran respeto por la artista. Porque, por primera vez desde que entrara, la cantante le dedic\u00f3 al hombre una mirada diferente a la de hartazgo o resignaci\u00f3n con que le hab\u00eda estado castigando hasta el momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio volvi\u00f3 a reinar en la sala. Los m\u00fasicos empezaron a desgranar las primeras notas del \u201cCantaloop\u201d y todo pareci\u00f3 volver a la calma. Pero la paz no dur\u00f3 excesivamente y antes de que terminara el cl\u00e1sico est\u00e1ndar de Herbie Hancock, ya estaban los j\u00f3venes alborotadores haciendo de las suyas otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue como un rel\u00e1mpago. El hombre delgado se mostr\u00f3 inesperadamente el\u00e1stico para la edad que aparentaba y sin dar tiempo a que nadie reaccionara, se plant\u00f3 frente a los imberbes escandalosos, imprec\u00e1ndoles en sus mismas caras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer bofet\u00f3n nos doli\u00f3 como si nos lo hubieran dado a nosotros mismos. Los siguientes los vimos como a c\u00e1mara lenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La cantante cambi\u00f3 su sensual voz de terciopelo por un alarido chill\u00f3n y la vimos con intenci\u00f3n de abalanzarse, ella tambi\u00e9n, sobre la mel\u00e9 que se hab\u00eda formado junto a la barra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Panchi a duras penas consegu\u00eda sujetarla, mientras \u00c1lvaro, Pepe y yo intentamos separar al furibundo fan de los violentos muchachos, que le estaban dando una somanta de hostias bastante importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces cuando vimos los ojos incendiados de la cantante, convertida en una gata salvaje. Y, a la vez, la estoica sonrisa de su admirador. Aunque ten\u00eda un corte en la ceja y un morat\u00f3n en la mejilla, \u00a1no dejaba de sonre\u00edr!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo tuvimos claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos volvimos hacia nuestro bigotudo amigo y, efectivamente, decidimos seguir ech\u00e1ndole una mano: mientras uno de los futboleros lo sujetaba por un brazo, nos unimos a la golpiza que sus colegas le estaban propinando. Cuantos m\u00e1s palos le ca\u00edan, m\u00e1s se ampliaba su sonrisa. Y, en la misma medida, m\u00e1s grandes, m\u00e1s brillantes y m\u00e1s intensos luc\u00edan los ojos de su entregada admiradora, que ya no era una elegante y sensual cantante de jazz, sino una amante desbocada, presta a matar al que osara tocar a su hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas Lens Espinosa de los Monteros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>\u201cEl que no inventa, no vive\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Ana Mar\u00eda Matute<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl que no ama est\u00e1 muerto\u201d San Juan de la Cruz Empieza a ser una tradici\u00f3n viajera que Panchi, Pepe, \u00c1lvaro y un servidor, por las noches, busquemos clubes de jazz en que relajarnos tras d\u00edas de paseos, descubrimientos, museos, bares y comidas m\u00e1s o menos t\u00edpicas, m\u00e1s o menos extra\u00f1as. 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