{"id":443,"date":"2008-09-26T21:33:00","date_gmt":"2008-09-26T20:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=443"},"modified":"2008-09-26T21:33:00","modified_gmt":"2008-09-26T20:33:00","slug":"%c2%bfsecretario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/%c2%bfsecretario\/","title":{"rendered":"\u00bfSECRETARIO?"},"content":{"rendered":"<div align=\"justify\">Qui\u00e9nes me conocen saben que, vistiendo, soy un desastre. Pantalones vaqueros y camisetas, calzado c\u00f3modo y, emulando a Los Soprano, tambi\u00e9n uso habitualmente ch\u00e1ndal y sudadera.<\/p>\n<p>Pero en el trabajo, fuera de los meses veraniegos, suelo llevar traje y corbata. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer! Va en el sueldo. El caso es que estos d\u00edas, en Madrid, durante la celebraci\u00f3n de la Asamblea General de \u201cmi\u201d <a href=\"http:\/\/www.pignus.org\/jsp\/general.jsp?pagina=index_esp.jsp&amp;master=masterdiv01\"><span style=\"color:#ff0000;\"><strong>Asociaci\u00f3n Internacional de Cr\u00e9dito Social<\/strong><\/span><\/a>, en mis labores de Secretario General, no s\u00f3lo visto con el susodicho uniforme sino que procuro aparentar una severidad gestual, una seriedad y una apostura que no son del todo reales.<\/p>\n<p>Pero me obligo a meterme en el papel de sesudo hombre de leyes y concienzudo hombre de n\u00fameros para estar a la altura de un plenario repleto de personas experimentadas en el mundo de la banca, las finanzas, los negocios, la universidad, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por tanto, esta ma\u00f1ana, \u00faltima jornada de la Asamblea, entraba yo en la flamante sede de la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Cajas de Ahorros, a las nueve, despu\u00e9s de un desayuno de trabajo, leyendo las noticias econ\u00f3micas de El Pa\u00eds sobre la crisis financiera y saludando firmemente a mis colegas. Llevaba un traje gris, una corbata discreta e, inusualmente, iba (casi) bien peinado.<\/p>\n<p>A todo ello hab\u00eda que unir mis serias gafas de astigm\u00e1tico y mi profesional malet\u00edn negro de ejecutivo, que sustituye a la habitual mochila en que llevo mis cosas.<\/p>\n<p>Un aut\u00e9ntico business man, vamos.<\/p>\n<p>De esa guisa, firme y erguido, voy atravesando el hall de CECA, me dirijo hacia la sala de plenarios y, entonces, una voz estent\u00f3rea femenina me deja paralizado sobre el terreno.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Carlitos!<\/p>\n<p>Fue como si un francotirador me hubiese alcanzado con un certero balazo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00a1CARLITOS!!<\/p>\n<p>No pod\u00eda ser. Aquello no pod\u00eda estar pasando. Aquello era ciencia ficci\u00f3n&#8230; \u00bfo no? Efectivamente. Como habr\u00e1n deducido, Carlitos era, soy yo. O lo fui. \u00bfO lo sigo siendo?<\/p>\n<p>Algunos de ustedes deben saber que, adem\u00e1s del Jes\u00fas por el que la mayor\u00eda me conocen, mi segundo nombre es Carlos, a\u00f1adido a mi partida de nacimiento como homenaje a un primo de mi padre fallecido en tr\u00e1gicas circunstancias. Y, en Carchuna, yo no soy Jes\u00fas. Soy Carlos. Y cuando era ni\u00f1o, claro, era Carlitos.<\/p>\n<p>De repente, a mis cerca de cuarenta a\u00f1os, cuando a este Jes\u00fas s\u00f3lo le faltaba la gomina en el pelo para parecer un tibur\u00f3n cualquiera de las microfinanzas sociales e inclusivas&#8230; una voz amiga, restallante como un l\u00e1tigo, me devolvi\u00f3 a mi m\u00e1s tierna infancia.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Carlitos!<\/p>\n<p>No pod\u00eda dar cr\u00e9dito. Ni yo, ni buena parte de mis asociados, que enmudecieron al darse cuenta de que el tal Carlitos no era un chavalito que se hab\u00eda colado en la CECA sino su flamante Secretario General.<\/p>\n<p>Me di la vuelta y all\u00ed estaba. Guapa como siempre, pero m\u00e1s guapa que nunca. Con esos preciosos ojos que heredaron sus hijos. All\u00ed estaba la sin par madre de Jaime, a la saz\u00f3n, traductora de ingl\u00e9s y contratada para atender en nuestra Asamblea a los colegas angloparlantes.<\/p>\n<p>La madre de Jaime. Jaime. Su bar. Carchuna. La playa.<\/p>\n<p>Sin poderlo evitar, una inmensa sonrisa se me abri\u00f3 en la cara, sobreponi\u00e9ndose al intenso rubor que me hab\u00eda asaltado a las mejillas. Dos besazos y unas risas antecedieron a la curiosidad de mis colegas qui\u00e9nes, alborozados, no dejaban de re\u00edr y de burlarse cari\u00f1osamente de m\u00ed. Porque el tal Carlitos, para colmo, mide m\u00e1s de 1,90.<\/p>\n<p>La madre de Jaime (porque para mi hermano y para m\u00ed, Esperanza es y ser\u00e1 por siempre jam\u00e1s la madre de Jaime, como yo soy Carlitos para ella) es una mujer de personalidad arrolladora, fuerte e independiente, con la que hemos compartido decenas de estupendas veladas en aquellas noches sin fin de los veranos carchuneros.<\/p>\n<p>Y, durante unos minutos, volv\u00ed a ser el Carlitos de hace tantos a\u00f1os, revoltoso, amigo de Jaime, despreocupado, feliz. Estuvimos charlando de la playa, de sus hijos, de mi hermano y mi sobrina, de las plantas, los arriates y el mar. Durante unos minutos no hubo ni Asamblea, ni mesa redonda, ni cuotas o memoria econ\u00f3mico-financiera de gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo con una palabra, Carlitos, la madre de Jaime me convirti\u00f3 en el ni\u00f1o que una vez fui y que, espero, en parte a\u00fan sigo siendo, aunque encerrado bajo la coraza de este Jes\u00fas supuestamente mayor y responsable que, despu\u00e9s, sentado en la mesa del plenario, no se atrev\u00eda a cruzar la mirada con ella, no fuera a ser que nos diera por recordar alguna an\u00e9cdota chuchera y terminaran por echarnos de all\u00ed, a Carlitos y a la madre de Jaime.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Lens Espinosa de los Monteros.<br \/>Carlitos.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qui\u00e9nes me conocen saben que, vistiendo, soy un desastre. Pantalones vaqueros y camisetas, calzado c\u00f3modo y, emulando a Los Soprano, tambi\u00e9n uso habitualmente ch\u00e1ndal y sudadera. Pero en el trabajo, fuera de los meses veraniegos, suelo llevar traje y corbata. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer! Va en el sueldo. El caso es que estos d\u00edas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-443","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/443","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=443"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/443\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}