{"id":34862,"date":"2026-06-26T09:37:08","date_gmt":"2026-06-26T08:37:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=34862"},"modified":"2026-06-26T09:37:16","modified_gmt":"2026-06-26T08:37:16","slug":"una-vida-lejana-australia-en-vena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/una-vida-lejana-australia-en-vena\/","title":{"rendered":"&#8216;Una vida lejana&#8217;: Australia en vena"},"content":{"rendered":"\n<p>Hablando hace unos d\u00edas con Carlos Zan\u00f3n en la terraza del Gran Caf\u00e9 Bib-Rambla, uno de los m\u00e1s literarios de Granada, conven\u00edamos en que todo quisque, en un momento dado, ha querido cortar, coger las de Villadiego para cambiar de vida y pirarse lo m\u00e1s lejos posible.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 las nuevas generaciones, pero uno de los destinos \u2018so\u00f1ados\u2019 por los m\u00e1s viejunos era Australia. Australia, nuestras ant\u00edpodas, como lugar donde perderse para hacer tabula rasa y empezar de nuevo. Y ha querido la casualidad que otro amigo, Amador Carmona, tomando caf\u00e9, me regalara todo un pasaporte para dicho pa\u00eds en forma de libro. \u2018Una vida lejana\u2019, de la escritora M.L. Stedman. Publica Salamandra, mi editorial favorita de la vida, y me ha permitido instalarme en una hacienda ganadera estas semanas, junto a los MacBride. \u201cUna historia \u00e9pica e \u00edntima a la vez, donde cada decisi\u00f3n deja una huella imborrable\u201d, como reza la contraportada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Una-vida-lejana-novela.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"181\" height=\"279\" src=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Una-vida-lejana-novela.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34863\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p>Azar y necesidad. La fuerza del destino, la decencia, el amor, el miedo, la muerte\u2026 La acci\u00f3n de \u2018Una vida lejana\u2019 transcurre durante varias d\u00e9cadas del siglo XX en un territorio que en unos momentos resulta de una belleza deslumbrante al igual que, en otros, se nos aparece duro y \u00e1spero como pocos. Una Australia ganadera que forja car\u00e1cter y cuyos habitantes, cuando se enfrentan a la amenaza de la industria minera, tantas veces depredadora, se ver\u00e1n obligados a mostrar su temple y su aguante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00edda en plena can\u00edcula bajo el ventilador, a sabiendas de que este verano apenas si me podr\u00e9 mover de Granada, \u2018Una vida lejana\u2019 me ha permitido viajar a uno de esos pa\u00edses que tengo en mi lista de \u2018A ver cu\u00e1ndo voy\u2019. Y como no va a ser pronto, presumiblemente, me he quitado el gusanillo. \u201cEn cualquier propiedad antigua del interior pueden verse esqueletos de sue\u00f1os. Casas abandonadas tiempo atr\u00e1s, molinos de viento oxid\u00e1ndose, postes de cerca astillados, soportes de tanques ca\u00eddos\u2026 Todos, en alg\u00fan momento, supusieron un comienzo esperanzador\u201d. Y es que en los viajes, como en la buena literatura y en la vida, no todo es siempre cuqui, espectacular y bonico.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo tienen planificado su verano, pero la lectura de \u2018Una vida lejana\u2019 les permitir\u00e1 vivir con los MacBride en su finca de Meredith Downs y, a ratos, entregarse a la esquila de las ovejas\u2026 y a la caza de canguros. Eso, y compartir el sinvivir de una familia a la que la vida no da tregua.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas Lens<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablando hace unos d\u00edas con Carlos Zan\u00f3n en la terraza del Gran Caf\u00e9 Bib-Rambla, uno de los m\u00e1s literarios de Granada, conven\u00edamos en que todo quisque, en un momento dado, ha querido cortar, coger las de Villadiego para cambiar de vida y pirarse lo m\u00e1s lejos posible. 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