{"id":32967,"date":"2023-04-25T06:28:48","date_gmt":"2023-04-25T05:28:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/?p=32967"},"modified":"2023-04-25T06:28:48","modified_gmt":"2023-04-25T05:28:48","slug":"hagan-juego-y-disfruten-con-manzini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/hagan-juego-y-disfruten-con-manzini\/","title":{"rendered":"&#8216;Hagan juego&#8217; y disfruten con Manzini"},"content":{"rendered":"<p>Entrar en una saga literaria por mitad, como me ha ocurrido con la de Rocco Schiavone, es parecido a iniciar una relaci\u00f3n con una pareja respaldada por una nutrida familia. En el primer convite tienes que estar particularmente atento a los nombres y relaciones de los unos y los otros y enterarte de seg\u00fan qu\u00e9 chismes para sentirte integrado y part\u00edcipe de bromas, historias y chascarrillos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/hagan-juego-y-disfruten-con-manzini\/hagan-juego\/\" rel=\"attachment wp-att-32968\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-32968\" src=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-187x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"187\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-187x300.jpeg 187w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-644x1034.jpeg 644w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-768x1233.jpeg 768w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-957x1536.jpeg 957w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-1276x2048.jpeg 1276w, https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Hagan-juego-scaled.jpeg 1595w\" sizes=\"auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ll\u00e1menme fr\u00edvolo, pero a algunos libros llego por sus cubiertas. Se dice, de broma, que a los bares se les puede conocer por sus tapas, pero a los libros no. Disiento cordialmente. En cuanto tuve en mis manos \u2018Hagan juego\u2019, la novela m\u00e1s reciente de Antonio Manzini, publicada por Salamandra, supe que ten\u00eda que leerla.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>En la ilustraci\u00f3n de Marc Martin, un tipo misterioso fuma, bebe whisky y juega a las cartas. Puro vicio. Y como este pardillo que les escribe ni fuma (nada de nada), ni bebe (destilados), ni juega (m\u00e1s all\u00e1 de echar una Bono Loto de vez en cuando); tiene que sublimar tanta mala costumbre erradicada a trav\u00e9s de la literatura y el cine.<\/p>\n<p>En realidad, ya hab\u00eda le\u00eddo una novela anterior protagonizada por el subjefe Schiavone y tengo otras varias repartidas por mi ca\u00f3tica biblioteca, pero no hab\u00eda reincidido. Sin embargo, entre esa portada y lo bien que me cay\u00f3 su autor, Antonio Manzini, a quien conoc\u00ed en la pasada edici\u00f3n de BCNegra y con quien tuve ocasi\u00f3n de compartir tragos y charla; me lanc\u00e9 a leer \u2018Hagan juego\u2019.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Efectivamente, el juego desempe\u00f1a un papel esencial en la trama, que arranca con el hallazgo del cad\u00e1ver de Romano Favre, un veterano inspector de casino ya jubilado. Dos pu\u00f1aladas se lo hab\u00edan llevado por delante. La aparici\u00f3n de una ficha de casino en los primeros estadios de la investigaci\u00f3n nos introduce de cabeza en el mundo del juego y la ludopat\u00eda; los timos, los prestamistas usurarios y las vendettas. Sirva este p\u00e1rrafo para contextualizar de qu\u00e9 hablamos:<\/p>\n<p>\u201c\u2014\u00bfPierde mucho?\u2014 Se encogi\u00f3 un poco de hombros. \u2014Acabamos antes si digo que todo\u201d.<\/p>\n<p>No les cuento nada m\u00e1s del argumento. Prefiero hablar de los personajes, empezando por ese subjefe tan malhablado e irascible como imprevisible y buen amigo. Contradictorio como \u00e9l solo. En un momento dado, su superior se sincera con \u00e9l: \u201cMe jubilar\u00e9 sin llegar a saber qui\u00e9n es usted en realidad\u201d. \u00bfQu\u00e9 le responde Schiavone? \u201cH\u00e1game el favor: si lo descubre, comun\u00edquemelo, podr\u00eda resultarme \u00fatil\u201d. Genio y figura.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/hagan-juego-y-disfruten-con-manzini\/antonio-manzini\/\" rel=\"attachment wp-att-32969\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-32969\" src=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Antonio-manzini.jpeg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"240\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y est\u00e1n los secundarios, pieza clave en las novelas polic\u00edacas para ganarse el favor de los lectores. En las novelas de Manzini son muchos y variados. Y, como el protagonista, son brutos y cafres al hablar y, muchas veces, al actuar. No te puedes fiar de ninguno de ellos. Pero les acompa\u00f1ar\u00edas al fin del mundo. Empezando por el bar de la esquina. \u00bfY los malos? Cre\u00edbles. No son malos de opetera ni supervillanos de 007. Aunque tampoco est\u00e1 claro que podamos decir, sencillamente, que la vida les ha hecho as\u00ed, que tienen su haz y su env\u00e9s, su cara y su cruz.<\/p>\n<p>Pero si algo hay que destacar de Manzini es su humor, emparentado con Camilleri en primera l\u00ednea de consanguinidad. Si a ustedes les gustaba Montalbano, sum\u00e9rjanse en la procelosa y agitada vida Schiavone. No es lo mismo, por supuesto, pero le da el mismo aire an\u00e1rquico y mediterr\u00e1neo. Se me queda en el tintero su ya m\u00edtico dec\u00e1logo. Es lo primero que comentaremos esta tarde en el Club de lectura y cine de Granada Noir. La reuni\u00f3n de hoy de los Adictos al crimen en la Librer\u00eda Picasso promete emociones fuertes. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>Jes\u00fas Lens<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/Jesus_Lens\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-32647 alignleft\" src=\"https:\/\/www.granadablogs.com\/pateandoelmundo\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/00000-Twitter.jpg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"47\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrar en una saga literaria por mitad, como me ha ocurrido con la de Rocco Schiavone, es parecido a iniciar una relaci\u00f3n con una pareja respaldada por una nutrida familia. 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